octubre 16, 2020

‘S16’: la corrosión sónica de Woodkid

Platicamos con el músico francés días antes del estreno de su primer álbum en siete años.

Hace más de siete años, el público tuvo la oportunidad de escuchar el álbum debut del artista multidisciplinario francés Yoann Lemoine, popularmente conocido como Woodkid. Para ese entonces, Lemoine ya llevaba dos años experimentando en la industria musical —con tres sencillos, un EP y un mixtape de remezclas a su nombre— y llevaba más tiempo aún trabajando como animador, diseñador y director de múltiples videos musicales. Fue gracias a él, por ejemplo, que tenemos los icónicos visuales de “Teenage Dream” de Katy Perry, “Back to December” de Taylor Swift y “Born to Die” de Lana del Rey, entre muchos otros.

Sin embargo, no fue hasta que Woodkid lanzó The Golden Age en 2013 que verdaderamente se logró instaurar en la escena musical como acto en ascenso. Aquel disco recibió críticas bastante positivas desde su estreno, sobre todo en su país de orígen, donde llegó a alcanzar la segunda posición en las listas semanales y fue certificado poco tiempo después como Disco de Platino. Asimismo, Woodkid fue nominado al Premio Grammy por Mejor Video Musical ese año gracias al visual que él mismo dirigió para el segundo sencillo del disco, “Run Boy Run”.

Desde aquella entrega, aunque no se puede decir que se distanció completamente de este proyecto, los lanzamientos de Lemoine como Woodkid empezaron a ser menos y menos frecuentes. En este tiempo que ha pasado, ha trabajado junto a artistas como Lykke Li, Nils Frahm y Louis Garrel en uno que otro sencillo. De igual manera, estuvo al mando de unos cuantos proyectos ambiciosos, como la composición de la banda sonora para la película de Jonás Cuarón de 2016, Desierto, y su colaboración con el diseñador Nicolas Ghesquière para Louis Vuitton del año pasado.

Pero no fue hasta el pasado diciembre que Woodkid anunció su regreso oficial con un nuevo álbum, cuyo título no había sido revelado en ese entonces. Después, en mayo de este año, estrenó su primer sencillo desde 2015, titulado “Goliath”, el cual acompañó con un video musical de aspecto cinematográfico que él también dirigió, y unos meses después reveló que su proyecto entrante se llamaría S16.

Trabajó en este disco por cinco años en secreto y lo grabó en locaciones variadas, como en Berlín, París, Los Ángeles, Nueva York, Islandia y el legendario estudio londinense, Abbey Road Studios. Para una canción incluso empleó la ayuda del Coro Juvenil Suginami, cuya contribución grabaron en Tokio.

Finalmente, tras múltiples meses de espera y dos sencillos adicionales, “Pale Yellow” y “Horizons Into Battlegrounds” respectivamente, S16 ha llegado a plataformas digitales. Días antes de su lanzamiento, Rolling Stone México platicó en exclusiva con Woodkid sobre el sonido de su segundo álbum de estudio, sus inspiraciones visuales y conceptuales, la prevalencia de la adicción como temática regidora del proyecto y más. Lee la entrevista a continuación.

Woodkid nos platica sobre el sonido de S16, el rol de las plantas industriales en su inspiración visual, su proceso creativo y más

¿Qué has hecho para hacerle frente a estos tiempos extraños de aislamiento?

¿Qué he hecho? Hice un disco [se ríe]. Estoy tratando de promocionarlo, por lo que le estoy poniendo mucho tiempo y energía, lo cual es bueno. Me he centrado principalmente en eso, no me tomé el tiempo para procesar nada, de verdad. Me he comprometido plenamente con mi trabajo y eso ha sido un buen ejercicio para mí.

Estamos a menos de una semana del lanzamiento de tu segundo álbum de estudio, S16. ¿Cómo te sientes al respecto? ¿Te sientes más emocionado, ansioso o aliviado?

Sí, un poco de todo eso. Creo que, ya sabes, para mí, el álbum se terminó ya hace mucho tiempo, así que esto es sólo una fecha más para mí. No va a cambiar nada para mí, personalmente. Pero creo que, por los fanático y lo que deben esperar del disco, estoy emocionado de que descubran la música y la escuchen bien. Pero la verdad estos días han sido extraños porque estamos haciendo mucha promoción, repitiendo las mismas cosas y estamos en el teléfono como en modo automático. Siento que todavía no me doy cuenta de lo que está sucediendo.

Noté que el título del álbum alude al signo y al número atómico del azufre en la tabla periódica. ¿Representa de alguna manera las diferentes temáticas que podemos esperar del disco?

¡Sí! Desde el principio, cuando comencé a trabajar en el disco, quería exponer algo industrial, ya sea de forma musical, lírica o temática, en las letras o incluso en los visuales. Así que hice una explocarión de locaciones: fui a plataformas petroleras, a plantas de energía hidráulica, a espacios industriales privados, a fábricas masivas y a la mina de carbón que viste en el primer video [el de “Goliath”]. En mi proceso de búsqueda de lugares que me inspiraran visual y sonoramente, descubrí algo en el tratamiento industrial del azufre que empezó a despertar mi interés.

Por supuesto, algunos de los fundamentos de la vida son el carbono, el hidrógeno y el oxígeno, pero el azufre también se utiliza en la industria para fertilizantes, así que se trata de la vida. Pero al mismo tiempo, en la alquimia, el azufre es el símbolo del diablo. En la guerra de Vietnam, se utilizó en la creación de gas mostaza. Es un elemento muy ambivalente; es igualmente atractivo y aterrador, de cierta manera. Hay una idea de toxicidad detrás del azufre, lo cual considero que es una temática muy relevante en el disco.

Así que creo que quería usar ese simbolismo para hablar sobre el álbum, para describir lo que realmente trata, que es la atracción y la repulsión íntima, la adicción, el amor y las relaciones, y todas estas fuerzas en juego que son igual de aterradoras y emocionantes simultáneamente, típicas de los procesos de adicción. Así que creo que, de alguna forma, el álbum trata de las adicciones y de cómo reconocer tu debilidad y alejarte de ellas. Entonces utilizo el azufre como una especie de plataforma simbólica para hablar de todo esto.

Grabaste este proyecto no sólo en Abbey Road Studios en Londres, sino también en muchos otros lugares como Los Ángeles, Berlín y París. ¿Cuánto tiempo llevas trabajando en este disco? ¿Lo empezaste justo después del estreno de The Golden Age o es un proyecto más reciente?

Lo empecé hace casi cinco años, y fui a estos lugares porque la gente con la que quería trabajar estaba ahí: respecto a Londres, ese viaje sucedió porque trabajé con Sally Herbert en los arreglos de cuerdas y ella quería grabar en Abbey Road, porque era la mejor calidad de sonido que podía conseguir para el disco; Fui a Los Ángeles y Nueva York porque Ryan Lott estaba allí [quien lo ayudó con la letra]; Berlín, fui allí porque tengo unos amigos en el Hotel Michelberger y tienen un estudio allí que pude usar y en el que pude hacer una residencia para trabajar con mi amigo [Benjamin] Esser. Trabajamos en la letra del disco; fui a Islandia porque Kurt Uenala estaba allí. Él es el ingeniero de sonido de Depeche Mode y también un amigo mío. Él hizo todos los efectos vocales del disco. Entonces, durante estos años, he estado yendo a lugares donde viven las personas que más amo y las personas con las que quería trabajar en el disco.

¿Tienes algún orden con el que creas tus canciones, como una lista de elementos que debes abarcar? ¿O dirías que tu proceso creativo es más espontáneo?

Es muy caótico, está muy fragmentado. Creo que esto se puede escuchar en el disco, es un disco muy fragmentado. Siento que quería hacer un álbum que fuera como pedazos de elementos latentes que estaban entrelazados, pero también como diferentes semillas que crecían con el tiempo. Nunca tuve la intención de que fuera como: “Aquí tienes 12 canciones que compuse en el piano y luego produje”.

A veces es un proceso más lineal. En el caso de “Shift”, por ejemplo, sabía que quería cantar sobre el estado de ánimo en el que estaba después de los ataques de París [en 2015], y tenía esa línea que dice: “¿Qué has hecho? ¿Qué has hecho?”. La repetí como un mantra y luego la canción salió de ahí, y también encontré la progresión armónica a partir de eso.

En el caso de “Reactor”, primero hice la progresión armónica y luego encontré la letra, pero ya tenía la idea de que fuera una canción que mostrara diferentes motivaciones a lo largo de la canción, y que siempre cambiara de una pieza temática a otra y nunca permaneciera igual temáticamente. En canciones como “Goliath”, no había ni música ni letra. Sólo teníamos ese sonido, un sonido que hicimos con un gong metálico que estábamos golpeando y que contribuye al sampleo de la canción, pero que hace un sonido muy parecido a un gruñido. Así que, en realidad, cada canción es como una semilla diferente.

Hasta el momento has compartido tres avances de S16, que son “Goliath”, “Pale Yellow” y “Horizons Into Battlegrounds” respectivamente. Al menos en mi opinión, todos tienen sus similitudes hasta cierto punto, pero yo diría que son diferentes en cuanto a su sonido y sus mensajes. ¿Cómo describirías el sonido del álbum en conjunto?

Creo que hay dos cosas en común entre todas estas canciones. De alguna manera todas hablan de lo mismo, líricamente creo que pertenecen al mismo mundo. Tratan de relaciones amorosas fallidas y de cómo las personas las afrontan con adicciones, ya sean de naturaleza amorosa o médica. Pienso que esto es como la idea central del álbum, pero también de canciones específicas.

Al mismo tiempo, si piensas en la forma en que la música es visualizada, en todos los casos la música es una máquina de cierta forma. Incluso en “Horizons Into Battlegrounds”, la forma en que se grabó el piano, se hizo de tal forma que se pudiera escuchar todo el mecanismo del piano. No es uno de esos pianos brillantes y clásicos, sino uno muy suave, muy silenciado, muy comprimido y grabado de cerca, para que se pueda escuchar el sonido de los martillos.

Siempre hay capas en las canciones que le otorgan más textura al disco en sí. Normalmente me gusta decir que casi barnicé el álbum con una capa de ácido, de forma que todo sonara como si tuviera un poco de corrosión, saturación y todo eso. Creo que las tres canciones cuentan con esto.

Además de músico, también eres ilustrador y animador profesional. De hecho, hace poco publicaste los videos musicales de los dos primeros sencillos, los cuales tú mismo dirigiste y/o animaste. Cuando creas tu música, ¿piensas simultáneamente en formas de representarla visualmente? ¿O obtiene las ideas para los videos musicales después de que haber terminado la música?

No siempre, pero la mayoría de las veces sí. Y también, ocasionalmente, las imágenes me ayudan a seguir adelante con la música. Cuando me quedo atascado en una canción y necesito encontrar una respuesta o una forma de salir de ella, cierro los ojos y me proyecto. Me imagino en el escenario, visualizo a la audiencia, los efectos de luz, incluso el eco de la música. A veces, ese visual me da la respuesta. Me ayuda a decir como: “Ah, debería poner un aumento aquí, o debería detenerse aquí, o debería entrar en esta parte”. A veces las imágenes me dan las respuestas a la música, sí. Cuando hicimos “Goliath” y sampleamos ese sonido en “Goliath”, rápidamente supe que [visualemente lo debía representar como] una máquina que estaba girando, y luego terminó siendo el extractor mecánico de la mina de carbón.

Algo que también me llamó la atención es la portada de S16, que te muestra abrazando esta masa de materia oscura con forma humana. ¿Cuál fue la inspiración detrás de la portada y qué representa para ti?

Todo comenzó con “Goliath”. La idea de que el elemento central de la mitología del álbum era la idea de extraer algo del suelo y convertirlo en algo monstruoso. Y luego, esa gran mancha de materia que hice yo mismo en CGI, la usé para crear varias entidades; una de ellas fue el monstruo gigante al final del video de “Goliath”, pero también el perro de mi presentación en Colors, y representa una cierta idea de adicción, de adicción emocional.

Y en cuanto al álbum, quería transcribirlo a algo que tuviera una forma más humanoide; también porque, para mí, el disco suena como una noche de insomnio y el abrazo de una fuerza que es igualmente llamativa y peligrosa. Predomina la idea del peligro, que realmente me gusta. Asimismo, creo que se veía bastante sexual, algo que también me interesó y que evoqué en el disco con la canción “So Handsome Hello”. Considero que la portada del álbum probablemente está muy vinculada a “So Handsome Hello” de alguna manera.

De las canciones que aún no has compartido de tu próximo álbum, ¿hay alguna de ellas que te entusiasme más que la gente escuche por primera vez?

La verdad, creo que esta vez no tengo ninguna. Por ejemplo, “Horizons Into Battlegrounds” es una canción que llegó bastante tarde en la grabación del disco. Se creó muy espontáneamente porque sabía que necesitaba una canción que fuera muy simple en la producción, casi como una canción de una sola toma. Algo que no sonara tan producido, aunque la canción sí está muy producida, pero suena como si no la hubiera producido.

Estoy muy orgulloso de esta canción, que la gente ya la haya escuchado, y nunca pensé que obtendría una reacción tan fuerte. Hubo una reacción muy fuerte ante esta canción, así que ni siquiera estoy seguro de qué canción del disco adoptará la gente. Me gusta “So Handsome Hello”. Me encanta “Shift” porque creo que es una canción muy diferente a cualquier otra que haya hecho antes, también porque vocalmente es muy alta, y estoy bastante emocionado de que la gente escuche el coro japonés.

Debido a la pandemia actual, cientos de artistas han perdido la oportunidad de promover sus nuevos proyectos a través de giras, por lo que recurren a alternativas como presentaciones drive-in y transmisiones en vivo. ¿Planeas celebrar el lanzamiento de tu nuevo álbum con alguna dinámica similar o estás esperando a que los espectáculos en vivo vuelvan a ser viables?

Por ahora no voy a hacerlo, en realidad no me gusta la idea. También porque he esperado demasiado tiempo para poder lanzar el disco, así que puedo esperar un poco más. Tengo el privilegio de que no necesito esta forma de atención a toda costa. Creo que es una vía de expresión increíble para los artistas que realmente lo necesitan y prefiero dejársela a ellos. Todavía tengo la ilusión de que pronto podremos estar otra vez en el escenario.

Creo que, en un mundo donde todo está muy materializado, realmente valoro los espacios de conciertos y espero que volvamos allí muy pronto. No tengo planes de hacer transmisiones en vivo ni nada de eso, pero quién sabe. Ya veremos. Siempre tengo un poco de miedo de que la gente se acostumbre demasiado a ello.

Escucha el nuevo álbum de Woodkid, S16, aquí:

En este articulo: S16,Woodkid
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