Agosto 02, 2019

Una rebelde en paz

Halsey es la joven creadora de éxitos más honesta del pop. Actualmente, está aceptando a la persona detrás de la artista.

POR Alex Morris

cortesía de Universal/Saamuel Richard

La casa de Halsey es hermosa: una gema sin pretensiones y espaciosa de mediados de siglo situada en el lado inclinado de una de las afluentes colinas de Los Ángeles y diseñada por la misma agencia de arquitectura que construyó la torre de Capitol Records, su disquera actual. Ella tiene otra casa, una que es más "como un depa de soltera con un bar extravagante que tiene el tema de la Mansión Playboy”, pero se mudó aquí hace aproximadamente un mes para trabajar en su tercer álbum (actualmente están construyendo un estudio en la parte trasera) y la casa le ha empezado a gustar de una manera que no esperaba.

                                                       

De hecho, dice que la única vez que abandonó su hogar en los últimos tres días fue para ir de compras esta mañana; insistió en hacerse cargo a pesar del obvio peligro de ser una persona famosa en su hábitat natural. "Tengo 24 años”, dice. "Soy una mujer adulta. No puedo ser esta maldita persona codependiente e indefensa que tiene a alguien que hace todo por ella, porque me mato. Me vuelvo loca literalmente”.

                                                                       

Su rostro no tiene maquillaje, su cabello corto está oculto por una bufanda y ninguna de sus 60 pelucas está a la vista. En sus jeans salpicados de pintura, parece la niña de clase media alta de una escuela de arte que podría haber sido si sus padres hubieran sido de clase media alta y pudieran haber pagado la colegiatura en la Escuela de Diseño de Rhode Island, el instituto de sus sueños al que entró, pero no pudo pagar. En su lugar, Halsey creció en ciudades turbulentas de Garden State, donde pasó la primera parte de su vida en el dormitorio universitario de sus padres, cuenta, hasta que abandonaron la universidad, consiguieron trabajos como guardia de seguridad y vendedor de autos, y eventualmente tuvieron dos hijos más.

                                                                       

Debido a su juventud y temperamentos, Halsey se crió a sí misma. "Mis padres no hicieron una mierda”, dice, de buen humor. "Tuve que aprender a cocinar para mí misma”. 

                                                                       

Como artista e incluso como persona, Halsey siempre ha sido polarizada por razones que aún no está segura de entender. Casi desde el momento en que lanzó su sencillo debut, "Ghost”, en 2014 –una canción que escribió y grabó en el sótano de una amiga y subió a SoundCloud– ha sido elegida como una especie de punk: desmesurada, provocativa, un poco demasiado picante. Por un lado, era difícil de ubicar –más desarreglada que Ariana o Beyoncé, más dura que Lana o Lorde– una estrella pop con sensibilidad rock. Por otro lado, ella era una maximalista. Ningún coro era demasiado grande, ningún concepto de álbum era demasiado emocionante. Parecía operar, permanentemente, al máximo.

                                                                       

Y a pesar de las críticas, funcionó. Sus dos álbumes –Badlands de 2015 y Hopeless Fountain Kingdom de 2017– fueron discos de platino, y adolescentes de todo el mundo comenzaron a teñir su cabello azul como ella. "Closer”, su colaboración con The Chainsmokers, encabezó las listas de éxitos durante 12 semanas consecutivas, y "Without Me”, una canción sobre su ruptura del rapero G-Eazy después de que "me engañó frente a todo el mundo, como mil millones de veces”, se convirtió en su primer sencillo como solista en alcanzar el Número Uno. 

 

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