noviembre 11, 2020

Una nueva era de la industria musical

La voz y talento de especialistas toman un innovador camino para seguir adelante.

Los primeros meses de 2020 marcaron un parteaguas en la industria musical. Conciertos, festivales, giras, grabaciones y lanzamientos se quedaron estancados ante un panorama lleno de incertidumbre que, pronto, trajo consigo nuevas oportunidades dentro del mundo digital y tecnológico. Ante nuevas expectativas, todas las piezas que engloban a este sector se preparan para dar el siguiente paso hacía lo que se prevé, será un nuevo camino para la evolución de la música.

Alrededor del mundo, miles de artistas y músicos, así como cada una de las personas que hacen posible y le dan vida a la industria, encontraron una fórmula creativa para continuar frente a sus audiencias, pero también, pusieron sobre la mesa diversas cuestiones, entre ellas, las pérdidas económicas. Este año, la firma de inversión Goldman Sachs proyectó un ingreso global de 57.5 millones de dólares, lo que representa un declive para la música del 25%, con respecto a las cifras del año anterior. “Una industria no cambia en seis meses. Estamos adaptando y rediseñando el modelo de negocio. Todos están poniendo de su parte para que, de una u otra forma, esto se sostenga, aunque todavía no es algo redituable”, señala Gastón Fernández, productor de eventos masivos, quien asegura, la rehabilitación de la música llegará con un cambio de paradigmas y una migración digital inmersiva que le brindará al público nuevas experiencias. “Como productores hemos diseñado propuestas con distribuidoras y plataformas de contenido. Antes producías un disco, tocabas y tenías el mismo concierto para diferentes personas. Ahora tienes que incentivar al músico a generar contenido tres veces más rápido y proponer una producción distinta cada cierto tiempo. Esta nueva normalidad puede generar un gran estrés creativo para los artistas. La industria exige rapidez, un buen diseño de contenidos y atender a las diferentes herramientas tecnológicas que se están presentando”, comenta.

Contra todo pronóstico, los primeros cambios surgieron gracias a las transmisiones vía streaming, modelo que permitió concretar festivales, acústicos, conferencias de prensa y la promoción de estrenos musicales. De esta forma, mientras se desencadenó el optimismo en torno a un pronto regreso a la normalidad, el sector de la música optó por un cambio totalmente disruptivo, apegado a la tecnología, la inteligencia artificial y plataformas que ofrecen experiencias de realidad aumentada. “A raíz de la pandemia, tuvimos un plus de aprendizaje y asimilamos muchas cosas, entre ellas, la optimización en redes y la creación de comunidades digitales. Fue una oportunidad para encontrar una nueva conexión con la audiencia y descubrir todo lo que se puede hacer con la tecnología, como los venues digitales o el audio en 8D. Festivales grandes y pequeños pudieron adaptarse y, en comparación con el mes de marzo, la complejidad ha aumentado por completo”, señala Marcelo Lara, músico, manager y productor musical.

Del escenario a los mundos virtuales

En abril, Epic Games anunció una serie de conciertos del rapero estadounidense Travis Scott, a través de Fortnite. Lo que se pensó como un simple escenario virtual, en el que se mostraría un audiovisual del cantante acoplado a una serie de canciones, se convirtió en un espectáculo interactivo con múltiples escenarios, efectos luminosos, así como un avatar gigante del también productor, quien se apoderó de todo el mapa para interpretar temas como “Sicko Mode” y “Stargazing”.

De acuerdo con datos del videojuego, Astronomical –nombre original del evento– reunió alrededor de 27 millones de jugadores en todo el mundo y se reprodujo más de 45 millones de veces. Así, la migración de los escenarios hacia las nuevas plataformas demostró una forma innovadora, factible, segura y responsable para ofrecer un show a distancia, bajo una narrativa transmedia y apegado al storytelling. Con este adelanto, decenas de festivales decidieron sumarse a estas dinámicas. A finales de junio, Tomorrowland Around the World, uno de los festivales de música electrónica más importantes alrededor del mundo, propuso una experiencia sumamente ambiciosa que consistió en ocho escenarios con atmósferas sensoriales, públicos virtuales y un impresionante espacio interactivo como valor agregado que, sin duda, marcó una pauta para el resto de los eventos de las industrias creativas. “Es el inicio de una nueva era. Estamos encontrando un vínculo entre la inteligencia artificial y las nuevas tecnologías para la producción musical, la formación de artistas, el análisis de music data, la recolección de regalías y los derechos de autor. La tecnología llegó para quedarse y hacernos la vida más sencilla a todos los involucrados en la industria, por ejemplo, ahora vemos avatares en conferencias de prensa en línea. Esta reorganización está promoviendo comunidades más fuertes de músicos, agentes, directores de festivales y productores. Esto nos permite seguir avanzando”, afirma Lara.

Hoy, ante la búsqueda de nuevos modelos que se puedan adaptar a la nueva normalidad y, particularmente, a las medidas sanitarias, los expertos prevén que el primer trimestre de 2021 fungirá como prueba de los conciertos híbridos –digitales y vivenciales . “Vamos a tener que romper la cuarta pared; utilizar sensores, sistemas surround, proyectores, hologramas, templates personalizados, estímulos de sabor y olor; eso tiene que pasar en algún momento. Suena un poco fantasioso, pero es importante atender lo que nos exige la industria, es decir, contenido más rápido, inmersivo y fuera de la consola. El músico debe entender al mundo digital como una gran herramienta. Savage X Fenty de Rihanna es el claro ejemplo de una pasarela diseñada desde la perspectiva de una cantante. Eso es el futuro”, describe Gastón Fernández.

Tendencias, creatividad y comunidades digitales

El mundo digital siempre ha marcado una pauta importante para la música. Redes sociales, aplicaciones y multiplataformas no sólo representan herramientas de consumo, promoción o acercamiento con el público. Actualmente, estos espacios son un complemento que incentiva la creatividad, el diseño de contenido, pero, sobre todo, el descubrimiento y la democratización de las plataformas para una nueva generación de músicos. “La música está teniendo un desarrollo muy especial como parte importante de las plataformas. No se trata de una competencia, sino de crear comunidades entre redes y cada una ha tenido la oportunidad de impulsar a sus propios artistas. Hoy en día, las más amigables son TikTok y Twitch, pero hay muchas más. Si quieres sobresalir, debes apostarle a más de una, no te puedes quedar únicamente con esa porque las personas no van a salir a disfrutar de la música como antes”, indica Armando Ruiz, especialista en tendencias de marketing y creador digital.

En marzo, León Leiden decidió abrir una cuenta de TikTok. Con tan sólo 22 años y ante la necesidad de contar sus propias historias, empleó la aplicación como una herramienta para integrar la creatividad con su talento. En poco tiempo, y después de lanzar dos sencillos, uno de ellos en colaboración con los mismos usuarios de la plataforma, el cantante reunió una gran cantidad de seguidores –hasta ahora un poco más de tres millones–, se posicionó en los primeros lugares de las listas de reproducción y firmó un contrato con una disquera trasnacional. “Me di cuenta de que estaba sucediendo un fenómeno importante en TikTok. Yo llegué por curiosidad a la plataforma y encontré la oportunidad de crear contenido audiovisual para agregarle una historia a mi música. Así me aseguré de que la comunidad fuera parte de mi proceso creativo y tuviera una relación mucho más profunda con mis canciones. Encuentro a esta aplicación como una especie de suplente o equivalente a los recintos musicales. Nuestra sala de conciertos es el mundo digital, aquí encontramos el potencial para componer un tema desde casa, sin muchos recursos o contactos. Ahora tenemos la oportunidad de vivir experiencias musicales muy interesantes”, afirma el cantante.

En los últimos meses, la aplicación –desarrollada por ByteDance– conjugó diversas estrategias para sumar a diferentes partes de la industria a la plataforma, entre ellos, labels y músicos, con el objetivo de generar un espacio lleno de experiencias que les permitan conectar con las audiencias, a través de contenido que, más tarde, pueda ser exportado y disfrutado en su totalidad en multiplataformas como Spotify o YouTube. “TikTok es un espacio que le permite a los usuarios expresar su creatividad y, dentro de esta, la música juega un papel importante en la creación de contenidos. Como valor agregado, le damos a la industria una oportunidad para llegar a más usuarios y, a estos, una herramienta para reinterpretar la música, usarla y ser parte de ella. Nosotros damos ese teaser de 15 segundos para que el usuario se familiarice y, posteriormente, pueda escucharlo en otra plataforma por completo”, explica Arturo Martínez, Head of Operations TikTok MX, quien asegura, este espacio es una nueva máquina de conexiones que le abre puertas a muchas generaciones. “Trabajamos muy de cerca con disqueras para identificar talentos nuevos que están escondidos dentro de la aplicación y, de esta manera, convertirnos en un partner que les brinde soporte y fórmulas para que su música y creatividad llegue dentro y fuera de TikTok. Nos gusta que la música crezca, por eso queremos llevar el talento nacional a toda Latinoamérica y el mundo. Justo como a León”, puntualiza. “Yo me di a conocer desde una habitación y creo que la nueva normalidad tiene ese encanto; nos permite encapsularnos en ese espacio y encontrar muchas posibilidades. Esta pandemia trajo un auge creativo, y estoy seguro de que se va a quedar una vez que regresemos a la normalidad. Tenemos un avance impresionante en el mundo del storytelling, las colaboraciones y dentro de la cultura digital. En un par de décadas, hablaremos sobre un gran movimiento cultural, como consecuencia del aislamiento”, agrega León Leiden.

Una era para el redescubrimiento

Ante los nuevos retos, distribuidores, agentes de prensa, bookers y medios de comunicación tuvieron que reajustar sus actividades para atender las necesidades de las audiencias, e incluso, previsualizar un modelo estratégico para la sobreproducción de música, álbumes, EPs y conciertos virtuales. “De aquí a dos años, vamos a tener una impresionante cantidad de contenido. Cultivarse digitalmente va a ser una columna de sostenibilidad técnica y comercial”, predice Gastón Fernández.

Para espacios de difusión como la radio, los cambios en los hábitos de consumo, así como las tendencias de la industria, han representado un descubrimiento cultural importante. “Hubo un aumento en la producción de música. Detectamos que, a pesar de la gran cantidad de estrenos, las personas comenzaban a consumir temas que provenían de las redes sociales, pero también de otros espacios”, considera Juan Carlos Hernández, productor de radio. “Esto no quiere decir que nos vamos a quedar únicamente con la música de las redes, es decir, plataformas como Netflix también están incentivando el descubrimiento de música. Al final, nuestro trabajo es presentar canciones de calidad y nuevos talentos, es algo que no se puede perder. El ritmo del mundo digital está marcando la forma de consumir música. Vienen retos importantes, eso es una realidad; hay demasiada competencia en términos de esta economía de la atención. La creatividad sale en los momentos más oscuros”, añade.

La industria continuará evolucionando ante un panorama desconcertante. El 2021 será símbolo de reconstrucción y redescubrimiento de nuevas iniciativas para el 2022, año en el que, de acuerdo con PwC, se prevé un ingreso de 31 mil millones de dólares en todo el mundo, únicamente, por las experiencias de música en vivo, de las cuales, se espera un crecimiento exponencial gracias al uso de las nuevas tecnologías. “Nos dimos cuenta de que estábamos desprotegidos y nos cayeron muchos veintes, por ejemplo, cómo hacer rentable un proyecto o tener alternativas económicas. Todo ha sido un proceso formativo, ahora los más grandes bookers o managers han destinado su tiempo para compartir información valiosa que antes no estaba disponible, se trabaja con algoritmos para entender a las audiencias, y todo con el objetivo de generar una visión más clara de lo que serán los próximos años; queremos que esto no sea un jaque mate al no tener eventos en vivo, porque ya sabemos que tenemos todos estos recursos para seguir con la industria”, sostiene Marcelo Lara.

Sin precedentes y bajo expectativas inimaginables, la industria regresará a la nueva normalidad gracias a dinámicas sostenibles, inmersivas e híbridas. Definitivamente, el año de la pandemia marcó un antes y un después para las industrias creativas y el sector del entretenimiento, lo que nos demuestra que, ante cualquier obstáculo, la evolución será inevitable. La música está lista para el siguiente nivel.

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