Mayo 01, 2019

Un viaje al éxito

La frenética vida de Elton John llega a la cartelera con ‘Rocketman’, el biopic protagonizado por Taron Egerton que pretende seguir los pasos de 'Bohemian Rhapsody'.

POR Salvador Franco Reyes

Paramount Pictures

El adiós a los escenarios que Elton John inició hace unos meses con la gira Farewell Yellow Brick Road incluye una alucinante sorpresa para sus seguidores: Rocketman, la película autobiográfica que el propio músico británico supervisó y produjo junto con su esposo David Furnish. "Es un acercamiento musical con toques fantásticos a la vida de Elton John con todo lo que eso implica: cálido, emocionante, divertido, sexy, polémico y entrañable”, señala el director Dexter Fletcher, a quien se le encargó el proyecto luego de que entró como bateador emergente a Bohemian Rhapsody. “Se trata de un musical que toca momentos fundamentales en la vida de Elton con toques de fantasía y que recorre desde su infancia y adolescencia hasta que se consagró como un ícono de la música”, explica por su parte Taron Egerton (Kingsman) durante un encuentro en el Ham Yard Hotel en el corazón de Londres.

 

¿Sentiste miedo al encarnar a un personaje con esta relevancia y que además sigue vivo?, se le pregunta a Taron desde la habitación victoriana donde recibió a Rolling Stone México, quien se muestra ansioso por mostrar su trabajo al mundo. “¡Por supuesto que sentí miedo! Hay una responsabilidad enorme porque lo que estás haciendo es cristalizar el legado de alguien. También da miedo porque todos conocen al personaje tan bien que te llenas de ideas y dudas sobre lo que pensarán de tu trabajo y lograrás su aprobación. A ello hay que sumarle que para muchas personas en el mundo, Elton es un héroe, y para muchos otros en el futuro, quizá en 100 años, yo seré una versión de Elton y para otros tantos Rocketman, será un primer acercamiento a su figura, y eso es sumamente aterrador pero también emocionante”. El carismático actor de 29 años de edad fue elegido por la propia compañía productora de Elton John para interpretarlo en esta aventura musical que recorre, desde su infancia y adolescencia hasta sus años 40, cuando se convirtió en un emblema musical. “Pero más que de eso”, dice entusiasmado el actor, la cinta “habla de cómo Elton se sobrepuso a una vida inestable marcada por las drogas”.

 

Para el actor, así como para el resto del elenco que incluye a Richard Madden (Game of Thrones) y Jamie Bell (Billy Elliot), y para el director Dexter Fletcher (Eddie the Eagle), Elton John es un “sobreviviente”. “Una de las cosas más importantes de Rocketman, es que es una película sobre alguien que, tras reconocer una adicción, decide ir a rehabilitación y tomar control de su vida. Lo que nos enseña es que cualquiera que haya tenido una vida inestable con unos padres menos que perfectos, en términos de drogas, puede recuperarse. Eso es algo simplemente increíble porque requiere un esfuerzo sobrehumano. ¡Y Elton regresó de eso! Por eso para mí, cualquiera que lo haya logrado, tiene poderes sobrehumanos”, añade Egerton.

 

Si bien el músico nunca ha ocultado un pasado vinculado a las drogas, fue hasta hace muy poco que reveló algunos detalles de los hábitos de consumo que lo pusieron al borde de la muerte en más de una ocasión. “Consumía tanta cocaína como Whitney Houston, es un milagro que no esté muerto. A algunos un gramo de cocaína les podía durar un mes. No a mí. Tenía que consumirlo todo, y luego, quería más”, declaró en 2010 a la revista Parade, a la que aseguró que “casi todas las relaciones que tuve estuvieron vinculadas a las drogas. Nunca funciona, pero siempre sentí que tenía que estar con alguien, bueno o malo, de otro modo no me sentía lleno. Perdí la cabeza”.

 

Ese mismo año, en una entrevista televisiva con Piers Morgan, el compositor aseguró que no fueron pocas las veces que las drogas estuvieron “muy cerca” de acabar con su vida. “Yo no me consideraba un drogadicto. Creía que esos eran los que se clavaban agujas en el brazo, pero en realidad yo era el mayor yonqui. Estuve muy cerca de morir. Tenía ataques epilépticos que me hacían ponerme azul y la gente me encontraba en el suelo y me metía en la cama. Al cabo de 40 minutos estaba esnifando otra línea.
Era así de deprimente, me quedaba hasta tarde, fumaba porros, me bebía una botella de Johnnie Walker y entonces me quedaba despierto tres días y después me iba a dormir durante un día y medio. Me levantaba otra vez y, estaba tan hambriento al no haber comido nada, que igual engullía tres bocadillos de tocino, un bote de helado y después lo vomitaba todo, porque me convertí en bulímico, y entonces lo volvía a repetir todo. Así de trágica era mi vida”, recordó en aquella ocasión el artista.

 

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