marzo 6, 2020

Un día sin nosotras #NiUnaMenos

Rolling Stone México se une al Paro Nacional que se llevará a cabo este próximo 9 de marzo.

El staff femenino de Rolling Stone México aprovecha este espacio para denotar la importancia del Paro Nacional, del feminismo y de la situación actual de nuestro país. Presentamos una breve historia del movimiento y su importancia, así como testimonios y opiniones de mujeres que buscamos respeto, paz y dejar de vivir con miedo. ¡Ya basta!  #NiUnaMenos.

Alejandra

La historia del feminismo data de la Revolución Francesa hasta hoy en día, cuando más que nunca es necesario. En tiempos no tan lejanos, las sufragistas lucharon por detener la exclusión de la mujer en la democracia; hoy —específicamente en México—  el movimiento feminista pide a gritos la justicia en contra de aquellas personas que han cometido el violento delito del feminicidio. 

El feminismo echa raíces desde el siglo XVIII, con la publicación de textos como la Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana y Vindicación de los derechos de la mujer, escritos que han sido fundamentales para comprender el pensamiento feminista hasta hoy. Las luchas del movimiento feminista han evolucionado de acuerdo con el contexto temporal y social, por ejemplo, el derecho al voto y la inclusión de la mujer en espacios políticos, el derecho a los anticonceptivos y la liberación sexual, el acceso a la educación superior, entre muchos otros temas más. Hoy en día, la lucha feminista —a grandes rasgos— pide una paga equitativa entre mujeres y hombres, la despenalización del aborto y —más específicamente en México y Latinoamérica— la justicia para todas aquellas mujeres asesinadas; en México, las cifras son alarmantes, según datos de noviembre de 2019 proporcionados por el INEGI:

 

10 mujeres son víctimas de feminicidio, mientras que el 66.1% de las mujeres mayores de 15 años ha sufrido violencia de cualquier tipo.

 

Es de gran importancia conocer estos conceptos y el por qué del movimiento feminista, con el fin de comprenderlo y simpatizar con el de la manera adecuada. Muchas personas confunden el feminismo con la misandria (definido por la RAE como “aversión a los varones”), cuando realmente los dos conceptos están totalmente enemistados. Particularmente, el feminismo es definido por la RAE como el “principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre”, sin embargo, la razón por la cual existe esta percepción es que los derechos por los que lucha el movimiento feminista ya eran preexistentes para aquellos del sexo masculino, pero eso no significa que estos serán removidos, más bien se busca que sean compartidos. 

El movimiento feminista ha tenido grandes logros a nivel mundial y ha conseguido aumentar los derechos que ha exigido, sin embargo, estas victorias se reflejan mejor en la práctica, por ejemplo: en 1959, la italiana Maria Teresa de Filippis se convirtió en la primera mujer en participar en la Fórmula 1; en 2009, durante la entrega número 82 de los Premios de la Academia, Kathryn Bigelow se convirtió en la primera —y hasta ahora, única— mujer en ganar el reconocimiento a Mejor Directora; la científica rusa Svetlana Savitskaya hizo historia con la primera caminata espacial realizada por una mujer en 1984, dando pie a la histórica caminata espacial de octubre de 2019, en la cual Christina Koch y Jessica Meir reemplazaron una unidad de control de energía en el espacio, convirtiéndola en la primera caminata especial exclusivamente femenina.

Del otro lado del mundo, Arabia Saudita otorgó las primeras diez licencias para conducir a diez mujeres en 2018, semanas antes de levantar la prohibición y permitir que sus ciudadanas de sexo femenino manejen un automóvil. Sin embargo, hoy en día algunas de sus leyes aún obligan a que las mujeres soliciten permiso de parte de sus contrapartes masculinas, para llevar a cabo distintas actividades. En el caso de México, Mayra González se convirtió en la directora de Ventas Globales de Nissan, en Japón. En el mundo del entretenimiento, el movimiento #MeToo se incorporó a las filas de Hollywood y en 2017, la actriz Asia Argento convocó a un grupo de mujeres a compartir una lista donde había más de 100 acusaciones de abuso sexual por parte del productor Harvey Weinstein. El caso tuvo su resolución en febrero de este año, declarándolo culpable de abuso sexual y violación. 

 

Estos son sólo algunos de los muchos logros del movimiento feminista, el cual seguirá rindiendo frutos y beneficiando a todos los miembros de la sociedad, independientemente de su sexo.

 

Sofía
La imagen el feminismo está agrietada. Sí, es un concepto completo, pero aquí sigue perdido e incomprendido. México está atorado en esa grieta que hace que las mamás enseñen a sus hijas a planchar y barrer desde muy, muy pequeñas. Y a sus hijos a jugar algún deporte, e intentar no llegar con la ropa sucia.

Personajes admirables que han entendido el punto y esperan poder contagiarlo a los demás. Taylor Swift, Diego Luna, Ariana Grande, Guillermo del Toro, Halsey, Harry Styles, Will Smith, Meryl Streep, Rihanna, Bono, Joan Jett, Kurt Cubain. Personas que se han parado frente a las pancartas de odio y han dicho “no más”. Personas que demuestran que es posible el entendimiento del valor humano.
“El feminismo es la creencia en la igualdad social, económica y política para ambos sexos”. Actualmente celebramos grandes logros como el de Mayra Gonzalez, quien pasó de ser CEO de Nissan en México, a Directiva General en Japón. O como Jessica Meir y Christina Koch, quienes hicieron la primera caminata por la luna exclusiva de mujeres. Y así como tenemos cosas que celebrar, cada una de ellas se triplica en razones para llorar. La pérdida de niñas y mujeres, arrebatadas por el simple gusto de unos minutos.

10 mujeres que mueren cada día, y obtienen dos tipos de reacciones: afiches, llanto y gritos. O burlas, memes y comentarios sarcásticos. La situación actual del país elimina sus despectivas opiniones respecto a lo que la mujer usaba, en dónde estaba, con quién se había metido. En el anterior mes, nos enfrentamos a noticias de jóvenes asesinadas, de niñas, como Fátima, abusadas sexualmente y asesinadas. Nos convertimos en cabeceras de periódicos internacionales siendo “el infierno para la mujer”. ¿Se supone que debemos acostumbrarnos e ver a 3,650 mujeres muertas en un año? 3,650 pasos que fácilmente se dan en un día, se deforman en condenas para aquellas que quizá no puedan volver a levantarse firmes del suelo. 

 

Este nueve de marzo, no se da ningún paso.

 

Regina

Nos encontramos frente a un México manchado de sangre, un país que a los cuatro vientos pide ayuda, y no es para menos cuando lo que vivimos día con día son asesinatos, desapariciones, violaciones y torturas, y, aunque la inseguridad es un problema que nos aqueja a todos, pareciera que las mujeres nos enfrentamos a un fenómeno imparable. La cifra de violencia contra la mujer es alarmante y lo es más cuando no hay respuesta efectiva por parte del gobierno, y cuando llega a haber pareciera más una burla o un insulto que un discurso para abordar el tema. Es así como en los últimos meses la sociedad ha decidido tomar las riendas del problema, hemos tenido oleadas de marchas, de feministas pintando las paredes para alzar la voz, para hacerse notar, ya no pidiendo, sino exigiendo que se haga algo al respecto, que podamos salir a la calle sin temor de quizás no regresar jamás, sin temor de regresar violentada, ultrajada, denigrada.

Los próximos 8 y 9 de marzo, las mujeres pintarán de morado la historia de este país, comenzando con una marcha a través de la cual se manifestará la urgencia de actuar ante la oleada de feminicidios que se viven en México, marcha, que culminará con el paro nacional «el nueve ninguna se mueve» un día en donde se simulará la desaparición de todas las mujeres. ¿Qué pasaría si todas fuéramos asesinadas, si a todas nos desaparecieran? La sociedad nos necesita y nos necesita vivas. Es el momento ideal de juntarnos, de fortalecernos como género, de gritar #NiUnaMás y hacernos valer.

 

«Quiero sentirme libre, no valiente».

 

Beatriz

Es muy doloroso escuchar, sobre todo, que se está volviendo cotidiano el que una niña ya no llegue a su escuela, o que una joven ya no regrese de su trabajo. No es posible que al salir de casa, y más, siendo mujer, vivamos en angustia y con miedo de no regresar. No podemos seguir insensibles como sociedad a lo que está sucediendo. ¿En qué punto hemos perdido completamente el respeto a la vida?
¿Cómo le explico a mi pequeña de siete años el por qué nos tenemos que cuidar de todos? ¡Ya no queremos vivir con miedo!

Pienso que la educación e información que damos en casa a nuestros hijos, es un factor clave, para enderezar a esta sociedad. Tenemos que recuperar el valor del respeto hacia los demás, y si ellos no nos cuidan; pues cuidémonos entre nosotras… obligar a nuestros gobernantes a que tomen acciones para proteger al 51% de la fuerza económica del país; o qué… ¿creen que pueden sin nosotras? #NiUnaMenos

Michelle

Despertar en un México como éste, con miedo, ansiedad y desesperanza se ha convertido en nuestra rutina. Un constante esfuerzo por «convencer» a la sociedad que nos están matando, mientras dan razones sobre lo que «también les sucede a los hombres». Este no es su momento. El protagonismo nos pertenece. Es hora de levantarnos porque la impunidad y el poco respeto a la mujer nos han manchado la cara. Por todas las que no están, por todas las que queremos seguir vivas en un país que nos pone obstáculos para hacerlo. Si no nos movemos, entenderán que no somos objetos ni premios ni victorias. Somos humanos y queremos ser tratadas como tal. El #DíaInternacionalDeLaMujer no está hecho para recibir comentarios machistas disfrazados de regalos. Está hecho para continuar la lucha feminista que hoy más que nunca está entre nosotros.

 

El patriarcado no se va a caer, lo vamos a tirar. #NiUnaMenos

 

Claudia 

Cultura de la violación

El monstruo de una masculinidad herida

“En Estados Unidos y en otros países capitalistas, las leyes sobre la violación primero fueron pensadas para proteger a los hombres de las clases altas cuyas hijas y esposas podían ser atacadas. Lo que les pasaba a las mujeres de las clases obreras no le importaba mucho a la justicia. Por eso, muy pocos hombres blancos fueron inculpados por los crímenes sexuales que les infligieron a estas mujeres”  –Angela Davis (Women Race and Class, 1981)

 Vivimos en un mundo en el que el cuerpo colectivo ha definido una rígida estructura al comportamiento de género en la sociedad. Los hombres deben a toda costa demostrar y defender honrosamente su virilidad. Mutilando así su naturaleza humana. Un hombre jamás debe definirse como débil o vulnerable ante cualquier situación; éste debe avergonzarse por sus debilidades y siempre debe estar ocupado en preocuparse por el tamaño de su pene o su desempeño sexual. Este perfil ha glorificado el concepto de la cultura del “macho”, en la que se perpetúa una legión de hombres sedientos por demostrar y defender su hombría cada segundo posible.

Una hombría herida propicia la mayor parte de los casos de violencia contra las mujeres. Esta necesidad de control absoluto sobre el otro quién por costumbre o por denominación es más “débil”. Frases comunes como: “¿Sí puedes venir o te pega tu vieja?”, son tan casualmente usadas y más allá de la normalización de los chistes machistas, van en tono del constante señalamiento de “mandilones”, estos “poco” hombres que se permiten ser “controlados” por sus parejas. En esta falsa exigencia, jamás justificada, es común que el género masculino se sienta con este derecho de ejercer su fuerza para obtener lo que desee en el momento que sea. La mujer por el contrario, se le ha educado para permanecer al margen y sabiéndose débil, inmovilizándola a veces hasta el punto de la indefensión. Bajo esta configuración, las mujeres crecemos creyéndonos en desventaja, como si fuéramos merecedoras o culpables de cualquier tipo de ataque, porque “así nos lo buscamos». Una mentira que ha sido repetida suficientes veces para terminar creyéndola.

 Seguimos viviendo en un polvoso y raquítico sistema que hoy en día no debemos permitirnos seguir perpetuando y el continuar viendo cómo el mundo se desenvuelve bajo estos estigmas sólo puede hacer que nos hierva cada día más la sangre. 

Es increíble que actualmente, aún se deba explicar que ningún ataque contra las mujeres debe ser consentido, ni justificado bajo absolutamente NINGUNA circunstancia y el por qué hacer bromas con tono sexista va tan de la mano con todo lo anterior. 

 Está de más decir que ya ha sido suficiente, no son tiempos ya para ningún chiste ni ninguna burla sobre esto. 

Parece increíble que para muchos sigue siendo más importante lo que traigamos puesto, dónde estemos caminando, si vamos solas o acompañadas, si somos solteras, altas, con kilos de más o de menos, si nos defendemos, si respondemos, si gritamos, si somos de la clase social que sea… nada de lo que seamos o hagamos nos hace merecedoras de maltrato para alimentar la vanidad viril proveniente de esta sociedad manejada por el patriarcado. Es momento de revolución y las revoluciones duelen. Es momento de alzar la voz, hagamos uso de todas las herramientas desde nuestra trinchera y en nuestras posibilidades para gritar ¡BASTA! No nos quedaremos calladas nunca más, unidas vamos a dejar un mejor panorama para las futuras generaciones. Que nos llamen locas, amargadas, desquiciadas, revoltosas… ya no nos importa, que nos llamen como quieran. Nada de lo que puedan decir o hacer va a callarnos de nuevo y no nos cansaremos hasta que se escuche nuestra voz cada día más fuerte que el anterior. 

“No me tengo bronca por no haberme atrevido a matar a un hombre. Le tengo bronca a una sociedad que me educó sin nunca enseñarme a herir a un hombre si me abre las piernas por la fuerza, cuando esta misma sociedad me inculcó la idea de que era un crimen que no debía poder superar. Y sobre todo me pone loca de rabia que frente a tres hombres, un rifle y atrapada en un bosque del que no se puede escapar corriendo, me siga sintiendo, hasta el día de hoy, culpable por no haber tenido el valor de defendernos con un cuchillito” –Virginie Despentes, relatando el momento de su violación (Teoría King Kong, 2018).

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