En un momento en que la música estaba en crisis porque no había artistas y/o movimientos auténticos, con propuestas interesantes que nos hicieran voltear, teníamos que refugiarnos en lo establecido y, en aquellos clásicos que siguen vigentes. Sin embargo, algunos románticos decidieron retomar –a su estilo– lo que en un momento marcó época. Lo que estaba en pausa, ha tomado un nuevo aire para suprimir aquello que no aportaba al arte de expresión a través de ritmos y melodías. Al final de la primera década de este siglo, H.E.A.T, banda escandinava, intentaba entrar a escena con ritmos clásicos del hard rock ochentero, logrando una discreta aceptación en su país de origen, Suecia.

Los creadores del sencillo “1000 Miles”, se vieron sorprendidos por el destino tres años después de su formación. Y en 2010, comenzaron una nueva etapa en su historia cuando integraron a sus filas a un chico salido de un concurso de ídolos locales, quien haría un cambio en los objetivos y en la forma de hacer música. Eric Grönwall (vocalista), evidentemente no era un desconocido, pero enfrentaría un reto personal, porque sus aspiraciones no iban a quedarse en logros regionales. H.E.A.T II es su más reciente material, describe el presente de la banda y lo que busca de aquí en adelante.

“La razón por la que llamamos el disco H.E.A.T II y no H.E.A.T VI –por ser nuestro sexto álbum– es porque volvimos a sentir esa hambre que teníamos al principio. Es más, deberíamos haberlo llamado 2.2 porque es un nuevo comienzo. Queremos mostrar que tenemos mucho que dar, y probarle a la gente que aquí estamos y queremos hacerla en grande. Es un sentimiento que de repente se olvida y es lo peor que le puede pasar a un músico; es por ello que este nuevo disco nos significa tanto, es el primero que producimos en su totalidad; éste sí es nuestro disco. Y no quiero decir que los demás no lo sean, sólo que regresamos a lo que sabemos hacer”, comenta Grönwall, quien considera que después de haber hecho una producción algo experimental en Into the Great Unknown (2017), ahora se alinearon más al hard rock melódico. “Siento que nuestro estilo se fortaleció y el ambiente en torno a la composición y grabación del álbum fue natural, como si siempre lo hubiéramos tenido ahí y sentimos que el momento de sacarlo había llegado. Es un disco pensado para tocarse en vivo, es la representación de un sonido más energético, más natural y hasta más crudo, que se dio gracias a la gran conexión que tuvimos al momento de escribirlo”.

El vocalista se siente orgulloso de su trabajo por el estilo poderoso y más pesado que el que H.E.A.T tenía cuando inició su carrera, incluso en el primer álbum que grabó con la banda, Address the Nation (2012). Encontraron ese balance entre lo pesado y melódico. A lo que Eric rememora: “Vengo de un entorno completamente diferente (los shows de ídolos en Suecia), y es que tenía que pensar en parecerme a alguien, hacer las cosas como alguien más, cantar como cantaba esa persona y simplemente no encontraba mi estilo porque tenía que apegarme a lo que estaba cantando; así que los primeros dos años fueron de tratar de encontrarme quién era y quién quería ser en H.E.A.T.