Mayo 24, 2019

Técnico de reparación tuvo un viaje de LSD tras tocar un antiguo sintetizador

Eliot Curtis experimentó un viaje alucinógeno que tuvo una duración de nueve horas.

POR Saúl Cortés

Dentro de la larga historia de la música existen anécdotas que nos revelan lo que hubo detrás de una composición, canción, disco, concierto, entre muchas otras cosas. En su gran mayoría estas narraciones suelen estar enfocadas en los artistas, sin embargo, existen algunos casos donde son los instrumentos quienes cuentan con una historia fascinante. Tal es el caso del sintetizador Buchla Model 100 modular synthesizer de la Universidad Estatal de California en East Bay. El sintetizador adquirido en los años sesenta por dos profesores de música cuenta ya con más 50 años de antigüedad desde su fabricación, es por esto que la universidad decidió darle mantenimiento. Al enterarse de esto, el gerente de operaciones de transmisión de KPIX, Eliot Curtis, decidió inscribirse como voluntario para darle mantenimiento al instrumento.

 

Una vez que Curtis inició el mantenimiento, notó la presencia de “una corteza o un residuo cristalino en él", por lo que roció un spray para tratar de remover la presencia cristalina con sus dedos. Eliot consiguió deshacerse del material inidentificable, pero a los pocos minutos comenzó a sentir el principio de lo que sería un viaje de nueve horas bajo el efecto del LSD. La sustancia fue identificada por tres pruebas químicas. ¿Y cómo es posible que el ácido mantuviera sus efectos alucinógenos después de más de 50 años? Un experto explicó que mientras el LSD permanezca dentro de un lugar fresco y oscuro, este puede permanecer en óptimas condiciones y conservando todos sus efectos.

 

 

Por otro lado, explicó que la posible intoxicación pudo darse debido a que en ciertas ocasiones y bajo las condiciones correctas, el LSD puede afectar a una persona simplemente por el contacto a través de la piel, como fue el caso de Albert Hoffman, primera persona en exponerse al LSD.

 

Los investigadores involucrados especulan acerca de la posible forma en la cual la droga llegó al instrumento musical. Se sabe que el sintetizador fue construido a principios de 1960 por Don Buchla, quien además de ser uno de los pioneros en la generación de sintetizadores, también fue un íntimo amigo de Owsley Stanley, ingeniero de sonido de la banda Grateful Dead conocido como el "Rey del LSD". Por lo anterior, se piensa que los residuos del ácido pudieran ser los estragos de una maravillosa historia detrás del instrumento, un posible escondite, una dosis propia de Buchla o simplemente un accidente.

 

 

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