febrero 11, 2021

Taylor Lautner, un lobo adolescente

De las artes marciales a ‘Luna nueva’, el viaje salvaje de Taylor Lautner.

EXTRAÍDO DE RS81, ENERO 2010

«Taylor,¿Alguna vez has inhalado una línea de cocaína?». «¡¿Una línea de cocaína?!», responde Taylor Lautner. «No, jamás he probado las drogas».

Lautner había estado en Vancouver, en donde se dedicó a filmar las últimas escenas de Eclipse, el tercer episodio del romance adolescente basado en los exitosísimos libros de Stephanie Meyer. Esta saga, conocida como Crepúsculo, gira en torno a un triángulo amoroso entre una chica proveniente de una familia disfuncional, un vampiro sobreprotector con problemas en el plano de la intimidad y un lobo cariñoso que no puede pasar de una fase denominada ‘amistosa’. Lautner desempeña el papel de Jacob, el hombre-animal. Taylor, con su abdomen de lavadero, rostro bronceado y cincelado, su perlada dentadura. Y su reputación intachable, digna de los estudios Disney, que nosotros estamos intentando arruinar.

A pesar de que ha vivido en Los Ángeles casi toda su vida, Lautner, extrañamente, no tenía ni idea de dónde realizar la presente entrevista. Así que le sugerí visitar a una persona clave en su carrera, sin la cual nada de esto hubiese sido posible: Mike Chat, mejor conocido como el Power Ranger azul y, lo que es más importante para Lautner, fundador de Xtreme Martial Arts, una escuela de combate teatral que logró transformar a un campeón infantil de karate en un rompecorazones y una superestrella. En la parte exterior del estudio vemos tres fotos de tamaño natural de Lautner a los 11 años. Estas imágenes engalanan las ventanas y muros de cristal. Asimismo podemos ver a unos cuantos paparazzi aguardando la salida del joven. Lautner porta una camiseta negra con el logo de Xtreme Martial Arts que hace juego con los pants. Nuestro interrogatorio prosigue en la misma línea, y el adolescente se muestra cada vez más incómodo.

¿Nunca has probado la marihuana?

No.

¿Qué me dices del tabaco?

Tampoco.

¿Ni siquiera un cigarrillo, sin inhalar el humo?

No.

¿Te han arrestado?

No.

¿Te han multado por conducir indebidamente?, ¿cuál ha sido tu falta más grande en materia de tránsito?

Jamás me han multado. ¡Vaya! Esto se pone bueno…

Muy bien. ¿Alguna vez has te han agarrado orinando en un lugar público?

¿Orinándome sobre alguna propiedad de la nación?

Quiero decir en un callejón o en la banca de algún parque.

Podría orinar en el bosque, en la maleza, pero sólo si se trata de una emergencia.

Eso no cuenta. ¿Bebes? ¿Alguna vez te has emborrachado?

No.

Vamos, me estás tomando el pelo…

Podría pasarme la vida respondiéndote que no.

Bueno, quizás te has emborrachado e incluso has visto un poco de pornografía.

Está bien, está bien. Sí, pero esta respuesta depende de tu propia interpretación.

Así que si alguna vez te has emborrachado, ¿qué daño puede hacerte admitirlo? No hay nada de malo en ello.

¿Puedo preguntarte una cosa?

Claro.

¿Qué hicieron con Zac Efron cuando lo entrevistaron?

Taylor Lautner no está acostumbrado a esta clase de entrevistas. Pasaremos juntos el resto del día, practicando artes marciales, evadiendo a los paparazzi y comiendo carne asada. Y charlando sin cesar. En pocas palabras, la experiencia será muy extraña. Esto se debe a que Lautner no es una auténtica estrella. Actualmente es sólo un fenómeno. Afuera de la casa en la que vive con sus padres y su hermana resulta ya de lo más común encontrarse con, cuando menos, una docena de paparazzi, todos ellos merodeando por ahí u ocultos dentro de sus vehículos. Se han escrito tres libros acerca de él y sus fanáticas han creado numerosas páginas web. Cada semana, los tabloides sueltan alguna nueva especulación acerca de su presunta relación con Taylor Swift.

Sin embargo, todos estos fanáticos y periodistas que lo acechan, que se obsesionan con su persona, no lo han visto hacer gran cosa. Más allá de unos cuantos papeles, su experiencia como actor se limita a cuatro escenas bastante mediocres en Crepúsculo, el primer episodio de la serie. Lautner figura más prominentemente en Luna Nueva, la secuela. En esta cinta aparece sobre la pantalla casi tantas veces como el meditabundo Robert Pattinson, quien interpreta al vampiro Edward. «Esto le hubiera podido ocurrir a cualquiera que hubiese interpretado a Jacob», comenta modestamente Lautner. «Yo tuve la suerte de ser elegido. Y me siento muy agradecido. Pero se trata de Crepúsculo. Nada de esto tiene que ver con mi vida personal».

Originalmente, Lautner no estaba programado para participar en Luna Nueva, porque en el lapso que transcurre entre los dos libros, su personaje deja de ser un chicuelo y se transforma en un hombre gigantesco. Así que tan pronto como la filmación de Crepúsculo llegó a su fin, e incluso antes de que un nuevo director fuera designado para la segunda parte, Lautner comenzó a prepararse para el casting. Tomó muchas malteadas proteínicas, se puso a comer cada dos horas y a hacer ejercicio. En poco tiempo, su peso incrementó nueve kilos gracias a su nueva musculatura. Sus co-estrellas hablaron muy bien de él, y Lautner mismo le prometió a Chris Weltz, el director de Luna Nueva, que a este peso en músculo le sumaría 4.5 kilos más. Finalmente lo logró, quedándose, no sólo con el papel sino también con el corazón de todas las adolescentes del mundo.

Pero a pesar de que la fama alcanzó primero a Stewart y Pattinson, Lautner hace frente a la situación con mayor calma. «Si miras a Kristen Stewart y Robert Pattinson, ambos parecen muy tristes e incómodos con el éxito obtenido», comenta un productor hollywoodense. «Taylor, en cambio, semeja más bien un niño en una dulcería. Está muy emocionado, muy contento».

«La gente suele decir que Taylor ha llegado a donde ha llegado gracias a un talento innato», comenta Chat . «La verdad es que ha trabajado muchísimo. Es tan disciplinado como un miembro de la Marina».

Hay dos tipos de estrellas infantiles: los Lindsay Lohans y los Zac Efrons. Los Lohans provienen de hogares arruinados, fueron abandonados de alguna manera y presenciaron o fueron víctimas de abusos. Los Efrons han sido criados por padres y madres que los aman y apoyan, y por lo general son religiosos. Los Lohans aparecen en los tabloides haciendo estupideces y toda suerte de cosas destructivas, terminan dañando a los demás, o a ellos mismos, y por lo general se sienten propulsados por las drogas, el alcohol o sus problemas de autoestima; los Efrons suelen trabajar muy duro, no alimentan la curiosidad del público con sus vidas privadas y suelen mantenerse apartados de los centros nocturnos, de las drogas y de los asientos traseros de las patrullas. Los Lohans son interesantes y sin embargo depresivos e inestables, mientras que los Efrons son aburridos, pero mantienen los pies en la tierra y son felices.

Lautner es indudablemente un Efron. Dan, su padre, es piloto aviador, pero asimismo estudió una maestría en psicología clínica. Deb, su madre, fue manager de proyectos en Herman Miller, una compañía dedicada a la fabricación de artilugios para la oficina. Siguen casados y desde pequeño llevaron a Lautner a misa [son católicos], le han brindado todo su apoyo y le han inculcado tanto una sólida ética laboral como un tremendo sentido de la moralidad. «Para los padres lo más importante consiste en hablar con sus hijos acerca de las cosas básicas de la vida, de todo aquello que no guarda relación con ser estrella de cine», dice Dan Lautner. «A Taylor le hemos dicho: ‘Se te ha brindado esta oportunidad. Muéstrate agradecido, porque quizás algún día se esfume'».

En vez de comprar cosas extravagantes, Lautner ha decidido abrir una cuenta bancaria en la que deposita casi todo lo que gana. Y, a instancias de sus padres, ha proseguido sus estudios. Presentó un examen conocido como The California High School Proficiency Examination a fin de salir más rápidamente de la preparatoria y poco después se inscribió en una universidad para poder realizar una carrera-en-línea.

Lautner nunca planeó convertirse en actor, o al menos eso dice. Se ha cambiado la ropa: ahora trae botas negras, pantalones de mezclilla muy ajustados y una camiseta negra con tres botones. Su pasión, nos dice, es el deporte: el fútbol americano, el béisbol y sobre todo el karate, que comenzó a practicar a los seis años en el estudio Fabiano’s, en Holland, Michigan. Un año más tarde, durante un torneo, Lautner obtuvo tres trofeos y su vida cambió para siempre. Actualmente, Lautner sostiene que este intenso entrenamiento «me ha preparado para la vida. Me ha brindado una cierta confianza, además de la disciplina requerida para un trabajo tan duro. Chat solía decirme. ‘Si no das 110%, no llegarás a ningún lado'».

La disciplina y el trabajo arduo le permitieron ganar esos tres campeonatos de Artes Marciales Extremas. Y ya que muchos de sus alumnos habían obtenido algún papel en cine o televisión, Chat habló cierto día con Lautner y sus padres a fin de proponerles esta idea precisamente. «Al principio, su propuesta nos asustó mucho», rememora Lautner. «Nuestra primera reacción fue: ‘No, esa clase de vida no es para nosotros’. Pero, por alguna extraña razón, este tipo creía en mí. Dijo que nos hospedaría en su propia casa durante un mes. Mientras tanto, me ayudaría a conseguir algunas audiciones».

El padre de Lautner se mostró aprensivo y a lo largo de todo un año declinó las invitaciones de Chat. Pero después le pareció que nadie perdería nada si lo intentaban durante un mes, y de esa forma todos podrían comprobar la existencia del supuesto potencial del muchacho. Sin embargo, el abuelo de Lautner, un antiguo empleado de la Shell Oil, fue el más entusiasta de todos. Según Chat, «Este hombre me buscaba todo el tiempo para decirme, ‘El chico necesita salir y conocer tu ciudad. ¿Sabes algo? Taylor tiene que intentarlo, tiene que ponerse a prueba'».

De esta forma, Lautner, su padre, su madre y su hermana se mudaron con Chat y su familia. Dos días antes de su presunto retorno a Michigan, Lautner recibió una llamada solicitando sus servicios para un programa piloto de Fox TV llamado Oliver Beene. Y aunque no fue seleccionado, la experiencia fue todo lo que, tanto él como su familia, necesitaron para quedar convencidos de las posibilidades.

A la edad de nueve años, Lautner comenzó a viajar con frecuencia de Michigan a Los Ángeles para  participar en las pruebas de selección y en un entrenamiento intensivo de artes marciales. Finalmente fue elegido para aparecer en un anuncio de la cinta Rugrats, de Nickelodeon. En 2005 fue elegido para interpretar al Niño Tiburón en The Adventures of Sharkboy and Lavagirl, una película en 3D. Lautner y su familia pensaron que su gran oportunidad había llegado. Sobre todo cuando, poco después, el chico fue añadido al elenco de Cheaper by the Dozen 2. Pero en lugar de catapultarlo hacia las cimas de la fama, ambas producciones fracasaron.

Y así, Lautner se sumergió en un periodo muy lento, de casi nula actividad. Pero entonces, en 2008, su carrera se revitalizó: fue seleccionado para interpretar al hijo de Christian Slater en el efímero programa My Own Worst Enemy y comenzó a filmar una cinta basada en la novela vampírica, romántica y de culto conocida como Crepúsculo. «Nadie podía prever el éxito de Crepúsculo«, dice Lautner. «Nadie. Nosotros creíamos que la estábamos filmando exclusivamente para los fanáticos más apasionados. Algunas personas nos decían: ‘A su película le va a ir muy bien’. Y nosotros les respondíamos: ‘Sí, claro, si tú lo dices. Ya veremos’. Pero tras su lanzamiento, yo mismo quedé boquiabierto. Fue entonces cuando caí en la cuenta de todo este asunto, y me dije, ‘¡Vaya! ¿En qué me estoy metiendo?'».

Mientras caminamos hacia el reluciente BMW de Lautner, tres paparazzi comienzan a acercarse y a tomar fotos. Cuando se mete en su auto, los cazadores pegan la carrera y suben de un salto a los suyos. Durante el trayecto a Beverly Hills, Lautner señala sus técnicas. Uno de los automóviles se mantiene a la derecha, otro a la izquierda y otro detrás de nosotros. Así, independientemente de la dirección que elija, alguno de ellos podrá rastrearlo o incluso pisarle los talones. «Seguramente se fastidian, porque yo no suelo hacer nada extraordinario», dice mientras da una vuelta para adentrarse en la autopista. «Cuando estoy en casa, despierto temprano y me voy al gimnasio. Subo a mi automóvil. Voy a la ciudad y me enfrasco en reuniones el resto del día. Más tarde regreso, ceno, veo a mi familia o a mis amigos, me voy a la cama y al día siguiente hago exactamente lo mismo». Nos estacionamos y entramos a un restaurante antes de que los fotógrafos puedan siquiera salir de sus carros. Lautner ordena y comienza a hablar acerca de la cinta venidera Valentine’s Day, en la que él estelarizará junto con Taylor Swift. Así las cosas, no podemos eludir la pregunta.

Tengo que preguntártelo: ¿Terminaron salieron juntos tú y Taylor Swift?

Nos caímos muy bien. Nuestra química fue instantánea. Y ella es una chica maravillosa. Además de ser hermosa, es extremadamente graciosa, carismática y divertida. Así que no es ningún secreto que somos amigos íntimos.

Lautner asegura que nunca ha sido promiscuo: «Así es, yo necesito conocer a la persona. Los compromisos son un asunto muy importante para mí. La lealtad es una prioridad». Termina su carne asada y salimos del restaurante. Regresamos a su automóvil y los paparazzi se sacuden y prestan atención. Y yo me pregunto si  en verdad ha respondido algo. Le pregunto si alguna vez ha jugado póquer. «Claro», responde alzando las cejas. «Yo solía jugar al póquer todo el tiempo».

Mira el tráiler de Luna Nueva, disponible vía streaming:

En este articulo: Taylor Lautner
Sushi Roll

Te puede interesar

Video