Kevin Parker nos invita a ser testigos de su madurez musical en The Slow Rush, junto con una banda que empezó su carrera subiendo canciones a MySpace y que han evolucionado al grado de convertirse en acto principal de festivales como Coachella. En este nuevo LP, Tame Impala sostiene un rumbo musical, con un estilo que por momentos puede llegar a sentirse abrumador, pero siempre vuelve a la simpleza del pop psicodélico que cautivó a muchos.

“Borderline” combina el trip hop con un piano decoroso, un bajo que pareciera que está bailando y a la vez, se pueden distinguir las influencias de Kevin Parker, en las que se encuentran el disco y el funk. La pista, como la gran mayoría del disco, contiene una cantidad importante de capas, en las que figuran pequeños, pero satisfactorios detalles como percusiones, palmadas y un sinfín de sintetizadores, junto con un eco característico de Tame Impala. Esta meticulosa y obsesiva mezcla está cuidadosamente ordenada por Parker.

The Slow Rush es como un acordeón convertido en álbum; tiene piezas expansivas como “One More Year”, que nos lleva en un viaje sobre una nave espacial con sintetizadores cósmicos, así como en “It Might Be Time”, canción que Kevin Parker describe de forma sencilla como un “Supertramp en ácido”, una vez más, sacando a relucir sus influencias musicales sin miedo alguno. Por otro lado, “Breathe Deeper” es un punto de contracción en el disco; canción que demuestra un estilo que se asemeja al euro pop funk, con la aparición de una voz más acentuada que en otras canciones del LP.

“Posthumous Forgiveness” es la canción más íntima de Kevin Parker hasta hoy. Para muchos artistas, hay pocas cosas más personales que dedicarle una canción a un padre difunto. Aquí reina el caos; hay momentos de decadencia, tristeza, enojo, calma y explosión. A través de la melodía y letra, Parker hace alusión a la compleja relación que tuvo con su padre, mostrando así, una cara más privada de su material. El artista australiano admite que su padre fue una influencia clave para descubrir su amor por la música desde la niñez. “Una gran parte de mi amor por la música se desarrolló gracias a mi padre. Solía escuchar su música y también lo observaba tocar la guitarra”. Los violentos choques de la batería en esta canción, son una muestra de la lucha de Parker con la complicada relación que tuvo con su padre.

El nivel de detalle y complejidad en la mezcla de sonido del disco podría ser el trabajo de más de diez productores, pero Kevin Parker colocó en los créditos la leyenda de: “Toda la música fue escrita, realizada y mezclada por Kevin Parker”, demostrando lo multifacético que es como artista, lo cual tiene un enorme mérito. Tal es la obsesión por el sonido, que Parker decidió ajustar varios detalles de "Borderline" para su lanzamiento dentro del LP. "Estaba muy ensimismado en esta canción, pero ahora puedo decir que suena como yo lo imaginé en mi cabeza hace unos meses. Había cosas que solo yo podía escuchar, por ejemplo, la pista del bajo, que era un ejemplo de falta de perspectiva cuando estaba trabajando la canción. Pierdes perspectiva cuando estás trabajando, pero a veces es bueno, es hermoso no tener idea de lo que estás haciendo", comentó Kevin.

La paradoja en el título del álbum le hace justicia al contenido del mismo, ya que es exactamente eso: comienza con un acelerón que termina yendo despacio. The Slow Rush es una experiencia musical que, si bien, es difícil de entender como conjunto de canciones de un disco tradicional, es una gran oportunidad para sentarse a escuchar el repertorio de trucos musicales de Kevin Parker.

Spotify subió un video a su cuenta oficial, en el que Kevin Parker menciona que habrá un "detrás de escenas" de su proceso de grabación, únicamente para usuarios de la plataforma musical.

https://www.facebook.com/watch/?v=1477879085704369

 

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