El 6 de enero de 1946, un prodigioso muchacho nació en las entrañas de Inglaterra para convertirse en uno de los personajes más importantes en la historia del rock. Con una carrera bastante corta, Roger Keith Barrett, mejor conocido como Syd Barrett, fue considerado como un ser adelantado a su época, con una forma única de ver y plasmar el mundo a través de su música y sus letras; el día de hoy, este mítico personaje cumpliría 74 años, lamentablemente, el que alguna vez fuese la mente maestra detrás de Pink Floyd perdió la vida el 7 de julio de 2006 a causa de cáncer pancreático y diabetes crónica con 60 años de edad.

En esta ocasión, repasaremos algunos aspectos de la vida y obra de Barrett que lo convirtieron en la legendaria figura que es hoy en día.

Primeros años 

Al pequeño Syd no le interesaba estar pateando una pelota y pasear en bicicleta, muy por el contrario, pasaba horas devorando libros de literatura fantástica (Alicia en el País de las Maravillas era su novela favorita) o tocando el piano bajo la tutela de su padre, quien falleció cuando Syd sólo tenía 16 años, haciendo de la adolescencia de Syd aún más difícil de lo que ya era. Continuó refugiándose en el arte, y en la secundaria conoció a un joven llamado Roger Waters que rápidamente se dio cuenta de las grandes habilidades que tenía Barrett. Waters lo invitó a unirse al proyecto que compartía con Rick Wright, Nick Mason y Bob Klose, que en ese entonces llevaba por nombre The Abdabs, posteriormente, Barrett cambiaría el nombre de la agrupación por Pink Floyd, el resto es historia.

 

 

Adelantado a su época: The Piper at the Gates of Dawn 

Para 1965, Klose había dejado la banda, y tras la inclusión de Barrett, Waters pasó a tocar el bajo; el talento como letrista y como interprete de parte de Barrett fue vital para el desarrollo de la banda, a tal grado que se convirtió en el compositor principal de Pink Floyd. Dos años después de haberse conformado la formación que hoy en día todos conocemos, el grupo lanzaría The Piper at the Gates of Dawn, el primer álbum bajo el nombre de Pink Floyd que 55 años después de su lanzamiento, sigue dando mucho de qué hablar. El álbum estaba adelantado a su época, deconstruía todo lo preestablecido y reinventaba la forma en que las bandas de rock construían su universo, con temas como "Interstellar Overdrive", "Lucifer Sam" y "Scarcrow". Si bien, en su momento fue visto con duda y hasta miedo, hoy en día es reconocido como una de las partes precursoras del rock progresivo, en gran medida, gracias a la destacada labor compositora del "Diamante Loco" Syd Barrett.

 

 

A Saucerful of Secrets y la autodestrucción de Barrett

Un año después, la banda regresó al estudio para grabar su segundo álbum "A Saucerful of Secretsque, a pesar de ser considerado una obra adelantada a su tiempo como su antecesor, no consiguió su misma imagen de culto. Esto se puede deber en gran medida a la ausencia de Barrett en el disco, siendo "Jugband Blues" el único tema a su nombre; así mismo, la exclusión de Barrett en este proyecto se debió a su deterioro mental a causa de su consumo excesivo de drogas alucinógenas. Su situación llegó a un punto en que el guitarrista se quedaba completamente inmóvil durante todo el show. Por esta razón, la banda decidió reemplazarlo con David Gilmour, y aunque deseaban que Barrett continuara participando en el estudio como compositor, el mánager de Pink Floyd descartó por completo la idea considerándola "nada redituable". "Jugband Blues" es considerada el mensaje de despedida que Barrett regaló a Pink Floyd con versos como "I'm much obliged to you for making it clear that I'm not here" (Estoy muy agradecido por dejar en claro que no estoy aquí) o "I'm wondering who could be writing this song, I don't care if the sun don't shine and I don't care if nothing is mine" (Me pregunto quién podría escribir esta canción, no me importa si el sol no brilla y no me importa si nada es mío), terminando sus últimas palabras para Waters y compañía con un sombrío cuestionamiento: "What exactly is a dream?.... What exactly is a joke?" (¿Qué es exactamente un sueño?... ¿Qué es exactamente una broma?) y tan rápido como llegaron, terminaron los días de Barrett dentro de Pink Floyd.

 

 

Un nuevo comienzo: el diamante se rehúsa a dejar de brillar

A pesar de su salida, Barrett seguía manteniendo una buena relación con sus antiguos compañeros de banda; esto se refleja en el año de 1969 cuando el diamante roto se unió a Roger Waters, David Gilmour, David Bowie, Malcolm Jones y Peter Jenner para darle vida a su primer álbum en solitario, conocido como The Madcap Laughs. Su desarrollo fue por demás problemático, puesto que Barrett seguía aislado en su mundo psicotrópico, estrenándose en enero de 1970, y finales del mismo año, ahora contando solamente con Gilmour y Wright, salió al mercado Barrett, el segundo y último álbum del mítico músico. Ambas producciones son para muchos una prueba del genio incomprendido que era Syd, puesto que a pesar de su condición mental, logró plasmar en estos proyectos una enorme gama de emociones que hasta el día de hoy son objetos de estudio y poderosas influencias para músicos de la talla de John Frusciante y el mismo David Bowie.

 

 

Pink Floyd después de Barrett y el diamante que se convirtió en ceniza

Su antigua agrupación siguió trabajando; en la década de los 70, Pink Floyd se convertiría en una de las bandas más importantes de toda la historia, con el lanzamiento del multipremiado álbum The Dark Side of the Moon de 1973 que contenía temas que con el tiempo se volvieron grandes clásicos del rock como "Us and Them", "Speak To Me" y "Brian Damage". Poco tiempo después, mientras la banda se encontraba grabando su siguiente álbum, Barrett llegó al estudio completamente irreconocible; había aumentado de peso, se había rapado la cabeza y las cejas con rastrillo y se veía más perdido que nunca, y cuando se le pregunto su opinión acerca del tema que la banda ensayaba, sólo comentó que se escuchaba "antiguo", siendo esa la última vez que la banda hablaría con el demacrado músico, pues incluso su familia pidió que no lo volvieran a buscar ya que el recordar sus años en Pink Floyd lo ponía muy mal anímicamente. A partir de estos lamentables hechos, la siguiente produccione de la banda fueron en honor de su compañero caído. En 1975, saldría al mercado Wish You Were Here, álbum que, como su título lo menciona, alude al hecho de la ausencia de Syd, pues aunque seguía vivo, su mente se había ido para siempre. Años mas tarde, llegaría The Wall, una colosal producción que incluyó un álbum conceptual, una gigantesca puesta en escena y una cinta estrenada en 1982 que presenta a un protagonista perdido en las drogas, justo como el viejo Syd, quien terminó por dejar atrás todo lo que había construido para recluirse el resto de su vida en la antigua casa de sus padres, viviendo de esta forma por el resto de sus días hasta su muerte en 2006.