Mayo 03, 2019

Shanghái, la estrella de China

Descubre el rostro más contradictorio y apantallante de la China comunista en la metrópoli de Shanghái.

POR Marco Arroyo

La mega urbe de Shanghái, el corazón nanciero y económico de la China comunista, es una rara combinación de cultura milenaria, capitalismo férreamente controlado, opulencia desmedida y superstición.

Con más de 24 millones de habitantes, la ciudad presume de tener al menos tres mil 700 de los supermillonarios chinos. Claro, tener dinero implica tener buen gusto, por ello la moda y la fina gastronomía brillan exquisitamente en las glamorosas avenidas.

Shanghái se jacta de tener un interés especial por las marcas de alta costura y el diseño de vanguardia. La metrópoli nada tiene que envidiar a los placeres mundanos que ofrecen los establecimientos de Nueva York, París o Londres.

En el repertorio de la añoranza por los íconos de occidente tampoco podría faltar la presencia de una sucursal de Disneylandia.

Sólo aquí se pueden admirar los rascacielos futuristas más altos de China. En suma todo el paisaje es grandilocuente, pensado para impresionar, ejemplo de ello son los restaurantes ubicados en las cúspides de las altísimas torres diseñados en forma de platillos voladores, bares exóticos con vistas delirantes y hoteles con miles de estrellas.

En la superficie se admira progreso y vivacidad. Pero de cerca, la mano desconfiada del partido comunista que la gobierna controla el internet y prohíbe las redes sociales tan libres y en boga en nuestra cotidianidad. Causar desorden público o inestabilidad financiera es un delito grave en Shanghái. Sólo aquí se castiga a los agentes de la bolsa de valores por la creencia de esparcir rumores falsos. En esta urbe se juega al capitalismo como un casino, donde la casa siempre gana.


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