octubre 16, 2020

‘Serpentine Prison’, Matt Berninger al desnudo como solista

Berninger debuta a corazón abierto bajo la inspiración de Booker T. Jones.

Escribir abiertamente sobre el dolor puro y duro requiere un cierto tipo de poder. Un poder vulnerable que rasga el pecho en un intento desesperado por mantener algo que, si escuchas Serpentine Prison entre líneas, llevaba mucho tiempo terminado. Imagino a Matt Berninger sentado en su silla negra sobre un piso de madera crujiente, donde el exterior es húmedo y frío, como es el centro de su natal Cincinnati, recordando los paisajes cálidos de Florida mientras el tiempo pasa y cicatriza. 

Las letras de Berninger son narrativa y poesía desbordada. Cosas que parecen tan fáciles de pensar como “Mis ojos son como playeras, son tan fáciles de leer; las uso para ti pero son sobre mí”, línea con la que su proyecto solista abre trayectoria, cuentan una historia redonda y diferente a través de su experiencia y su voz; más introspectiva a la simpleza de esta metáfora. 

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Serpentine Prison se inspira del disco de covers que Booker T. Jones pensaba lanzar originalmente bajo el mismo nombre. Sin embargo, aunque no fue llevado a cabo, fue la pauta para que Berninger comenzara a estructurar su LP solista que, en tan solo dos semanas, ya tenía doce canciones grabadas. Entre estas, su colaboración con la bajista de David Bowie, Gail Anne Dorsey: “Silver Springs”, uno de los primeros sencillos que estrenó el artista. 

Una guitarra suave, un piano profundo, los toques de un acordeón por aquí y por allá en perfecto equilibro con el bajo y la batería que pasa lenta, comienza un duelo melancólico que salta de la negación a la depresión constantemente. “Distant Axis”, otro de los primeros sencillos que presentó Matt Berninger, canta sin trabas “Haría lo que sea que quisieras de mí; siento que estoy tan lejos de ti como puedo estarlo” con una voz nostálgica, incrementando el resultado junto a coros que gritan nuevamente “siento que estoy tan lejos de ti como puedo estarlo”.

En el caso de “One More Second”, su respuesta a la canción de Dolly Parton, pide verdad. Berninger pide honestidad cuando hay “migajas de amor”: “Si me vas a dejar solo hazlo”, canta. Tiempo atrás expresó correctamente que buscaba hacer una canción “clásica, simple y desesperada que suena muy bien en el coche”, e hizo todo un disco bajo esa idea.

La musicalidad de Berninger se transforma en baladas desoladoras (“Love So Little”) que recuerdan a los últimos temas que Johnny Cash creó antes de morir, mismas que a través de acordeones, guitarras y pianos, se pasan junto a un trago de ron puro. Pero la verdadera sorpresa del álbum aparece junto a “Oh Dearie”, una canción acústica que relata abiertamente el sentimiento de depresión. “Querida, no te me acerques, la parálisis me tiene”, canta, “¿Cómo lo hace la gente? Yo no puedo ver más allá de esto”. Berninger pinta perfectamente un sentimiento gris y fogoso que se transforma en desesperación, tristeza y desesperanza en la transición hacia “Take Me Out of Town”, agregando violines y el suave golpeteo de la batería.

Matt Berninger

Poco a poco, un “cinismo frío” y un “nihilismo ciego” entran en contexto cuando a su duelo, llega la quietud. Pareciera que el disco de Berninger circula de regreso en “Serpentine Prison”, como si ésta debiera ser la primera canción del álbum en lugar de la última; como si supiera todo lo que viene antes de él mismo romperse el corazón.

Serpentine Prison es la tormenta y la tranquilidad a la vez; un caos suave de pinceladas azules y grises cuyo sonido se asimila a la misma línea musical que el vocalista manejó con The National, en comparación a su segundo proyecto, EL VY, con Brent Knopf. Sin embargo, su debut como solista es también una clara redirección entre el rock alternativo y los ritmos de jazz.

Escucha Serpentine Prison de Matt Berninger:

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