Julio 09, 2019

'Stranger Things 3': un final exitoso que cambia todo lo suficiente

Independientemente de si el final de temporada fue una bomba de humo o una explosión de verdad, muestra que los hermanos Duffer sabían que había que cambiar la formula de la serie.

POR Alan Sepinwall

Netflix

AVISO:
Este artículo contiene spoilers de la tercera temporada de Stranger Things.

 

Tres cosas importantes suceden hacia el final de la tercera temporada de Stranger Things:

 

1. Eleven parece haber perdido sus poderes como resultado de haber sido mordida por un pedazo del Mind Flayer.

2. Jim Hopper parece haber muerto en la explosión creada por Joyce para cerrar el puente entre nuestro mundo y el Upside Down.

3. Joyce, Jonathan y Will se van del pueblo en busca de una nueva comunidad con menos monstruos, llevándose a Eleven con ellos.

 

(Billy muere también, sacrificándose para salvar a Eleven. Pero él no era tan importante, a pesar de que la temporada tres lo convirtió en la versión humana del Mind Flayer).

 

Cualquiera de estas cosas habría sido una enorme granada (o si Lucas hiciera de las suyas, una colección de fuegos artificiales) si se hubieran mostrado a la mitad de la serie. El hecho de que las tres cosas suceden más o menos al mismo tiempo sugiere que los hermanos Duffer entienden que Stranger Things, independientemente de lo divertida que suele ser siempre, se ha vuelto muy repetitiva. Se aproxima un cambio muy necesario, ¿o no?

 

Lo que hace que el final de esta temporada se sienta tan radical es que todo eso sucede al mismo tiempo. Tomadas individualmente, todas representan finales de suspenso bastante tradicionales que se usan muy seguido en otras series, independientemente de si involucran adolescentes o criaturas de otras dimensiones o no. Y son el tipo de "grandes" cambios que los programas de televisión han deshecho rápidamente para restablecer el estatus quo anterior.

 

Uno de estos nudos parece ya estar en el proceso de deshacerse antes de que termine la temporada. En una escena a mitad de los créditos, vemos una instalación soviética en donde los rusos alimentan a su nueva mascota demogorgon con prisioneros, la nueva mascota de los rusos. Justo antes de que la última víctima sea arrastrada de su celda, uno de los guardias menciona que en otra celda hay un estadounidense. No vemos la cara del prisionero, pero podría ser el buen alguacil Hopper, cuya muerte en la explosión es sugerida pero nunca mostrada específicamente. Esto le da a los Duffers y a David Harbour seguridad, por si deciden pretender que Hopper se ha ido para siempre(*), pero también sería fácil comenzar la temporada cuatro con él pudriéndose en una celda con su famoso bigote ahora transformado en una enorme barba.

 

(*) Estoy escribiendo esto antes de las vacaciones. Quizás el internet ahora esté lleno de entrevistas con los creadores o el actor diciendo que nunca regresará, pero si deciden pretender que Hopper está definitivamente muerto, sólo recuerden que Game of Thrones hizo lo mismo con Jon Snow.

 

Los poderes de Eleven parecen fáciles de recuperar también. Durante el final de temporada, ella trata de usarlos y fracasa, pero las palabras "me siento mejor" son lo único que se necesita para justificar que tenga un oportuno sangrado de nariz justo cuando sus amigos más la necesiten. Y el hecho de que ella y los Byers se hayan mudado parece un obstáculo mucho menor que al inicio de la serie. Stranger Things ha evolucionado en un show en donde la mayor parte de la temporada cuenta con muchos personajes teniendo aventuras paralelas que solamente se juntan al final (esta temporada Dustin, Steve, Robin y Erica están en el centro comercial, mientras Nancy y Jonathan están en el periódico). Así que es fácil imaginar que Eleven y Joyce se encontrarán con problemas en su nuevo pueblo que los harán volver a Hawkins (o a la URSS a rescatar a Hopper) al final de la siguiente temporada.

 

Aún así, inclusive la ilusión de cambio es necesaria para Stranger Things. La mayoría de las series actuales tiene una naturaleza formularia, pero esta puede sentirse aún más repetitiva en cuanto a sus elementos más importantes. Joyce se obsesiona con diferentes rarezas hogareñas cada temporada (esta vez fue turno de los imanes de refrigerador que pierden su carga), pero es inevitable que vuelva a suceder, como la grieta que se tiene que volver a cerrar una y otra vez y el hecho de que Eleven salve a sus amigos justo cuando más la necesitan. La tercera temporada hizo mucho por tratar de cambiar la formula. Todo pasó de suceder en otoño a verano, los romances de Mike-Eleven y Lucas-Max cambiaron la dinámica entre los niños, y el plan del Mind Flayer se pareció más a Invasion of the Body Snatchers que cualquier otra piedra angular de horror usada en la serie. Pero la arquitectura a grandes rasgos se siente igual, aún cuando el clímax sucede en un centro comercial en vez de la secundaria.

 

Algunos de los cambios visuales hacen menos por cubrir lo repetitivo que las formas en las que el programa explora y combina a los personajes y periódicamente agrega nuevos como Robin y el alcalde Kline. Las mejores partes de la temporada involucran a Hopper volviéndose loco por la relación de Mike y Eleven y la coqueta relación de Steve y Robin (los cuales, en un momento superimpredecible dentro de un show predecible, no terminan juntos, ya que Robin resulta ser gay y Steve se muestra muy tranquilo por eso, a pesar de ser un niño adolescente en 1985). El presupuesto para los efectos especiales es mayor, pero el momento más bonito del final de temporada es cuando Dustin y su novia de larga distancia Suzie cantan el tema de La historia sin fin a través del radio para ayudar a que los demás salven al mundo.

 

Entonces, a pesar de que inevitablemente Stranger Things 4 apriete el botón de reinicio, el programa puede seguir siendo entretenido, siempre y cuando entienda sus demás fortalezas. Pero sería bueno tener a un nuevo enemigo supernatural la próxima vez.

 

Algunos otros pensamientos:

— Billy nos emocionó mucho y no hizo nada en la temporada dos. Esta temporada representó un mucho mejor uso del personaje del brabucón adolescente, que pudo pavonearse por la alberca, ligar con Mrs. Wheeler (cuyo amor por su familia superó su lujuria por el joven), ser el avatar del villano, y noblemente salvar a Eleven después de que lo curara del lavado de cerebro al hablar con el de su querida madre. Buen trabajo de Dacre Montgomery. Aunque Max parecía estar demasiado tranquila al final, sobre todo después de ver lo que le pasó a su hermano.

— Entiendo que esto está ambientado décadas antes de la caída de los periódicos, pero el diario local de Hawkins está sorpresivamente muy bien provisto de personal, aún para la época.

— Joyce y Robin no interactúan, pero es chistoso pensar en que Winona Ryder está en el mismo reparto que la hija de Ethan Hawke dada la conexión de Reality Bites.

— No me enorgullece lo feliz que me sentía cuando la música al estilo de Midnight Run sonaba mientras Hopper robaba coches y hacia otras cosas peligrosas durante su corto periodo como fugitivo de la justicia. Habiendo dicho esto, el agente soviético parafraseando Duro de matar (“Eres un policía. Los policías tienen reglas”), se siente como el guiño a la cultura pop más desvergonzado del año. (Ese o Dustin mencionando Amanecer rojo al descubrir que hay una base soviética debajo del centro comercial).

—Ahora que Erica ha sido promovida al grupo principal (un premio para Priah Ferguson que fue muy graciosa la temporada pasada a pesar de aparecer en muy pocas escenas), ¿a qué otro personaje menor queremos ver en el círculo principal ahora? Quizás sólo sea porque me encanta Mad Men, pero yo votaría por Karen Wheeler. Cara Buono definitivamente se divirtió actuando junto a Billy, pero también sería interesante si otro papá supiera todas las situaciones peligrosas en las que se han estado metiendo los niños.

 

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