Noviembre 01, 2018

Los custodios del rock & roll británico

Luke Pritchard, vocalista de The Kooks, está muy emocionado por volver a México para presentar su más reciente producción, ‘Let’s Go Sunshine’.

POR Jonathan Matamoros

Andrew Whitton / cortesía AWAL Recordings

La mayoría de nosotros —si no es que todos— fuimos sorprendidos en algún momento de nuestra infancia con la intimidante y emocionante pregunta que buscaba saber a qué queríamos dedicarnos una vez que llegáramos a ser adultos. En cualquier caso, las respuestas a esta interrogante suelen ser por lo general muy parecidas, ser una estrella de rock es de las más populares. Y es que estar frente a un montón de gente que grita tu nombre y se apasiona con tu música es algo muy atractivo. La idea de ser un rockstar parece fascinante, pero eso no era lo que tenía en mente Luke Pritchard, vocalista de The Kooks. “Siempre quise ser un compositor, siempre fue lo mío. Me interesaba más escribir canciones que ser el mejor tocando la guitarra o la batería. Comencé a escribir canciones desde muy joven, alrededor de los 10 u 11 años. Quería escribir canciones para otros, no ser el cantante de una banda. Me interesaba más estar detrás o fuera del escenario”, confiesa Luke.

 

Hay dos figuras que lo inspiraron a tomar el camino de la música, Bob Dylan y su padre. Bob Pritchard también era músico, murió cuando Luke tenía sólo tres años, pero siempre estuvo presente en su vida gracias a su madre. Ella conservó algunos casetes y vinilos de la gran colección que tenía su padre, así como algunos instrumentos y fotografías. A pesar de ser muy pequeño cuando s u padre falleció, Luke tiene gratos recuerdos de él, y asegura que le debe su gusto por el R&B. A Dylan lo describe como “su ídolo”, “me suelen decir que me parezco un poco a él [físicamente]. Dylan me hizo creer que podía ser una estrella de rock... o de folk”.

 

A finales de agosto, The Kooks lanzó su quinto álbum de estudio Let’s Go Sunshine. Su gran motivación fue imprimir la personalidad de The Kooks en los 15 temas que conforman el disco, y Pritchard está bastante seguro de haberlo logrado. Una gran motivación fue la falta de diversidad en la música actual, Luke considera que “todo suena igual y eso es muy aburrido, principalmente porque tienes a las mismas personas escribiendo todos los éxitos. Por eso es muy importante el ser individuales y tener tu propio estilo, ahora más que nunca”.

 

 

Let’s Go Sunshine tardó cuatro años en llegar, y el famoso bloqueo creativo es el culpable, aunque Luke dice no creer tanto en eso. “Es importante no apresurar a la creatividad”. Con su anterior LP, Listen (2014), The Kooks se aventuró a experimentar con elementos de R&B, hip hop y góspel. En retrospectiva, fue una producción que dejó a Pritchard con algunas dudas, pero fueron esas mismas las que inspiraron el nuevo álbum. “Hicimos la mayoría de Listen usando loops y sampleos en la computadora, así que no trabajamos en él realmente como una banda. Para el nuevo disco, queríamos hacer lo opuesto y escribir las canciones en el estudio, ese era el concepto”. Y así lo hicieron, pero los temas que resultaron de estas sesiones no gustaron al grupo. “Simplemente no funcionaba. Algunas de las canciones son realmente buenas, grandiosas, pero no se sentían como The Kooks”. Luke confiesa que había cosas que realmente les gustaban, pero al no sentirse identificados con el material, decidieron hacer una pausa para preguntarse quiénes eran, y estaban determinados a hacer un LP que sonara a ellos, “el mejor álbum de The Kooks”, dice Pritchard entre risas. “Decidimos tomarnos el tiempo para averiguar quiénes éramos, qué queríamos decir y hacer”. Let’s Go Sunshine fue el resultado.

 

Según Pritchard, este es el disco más pensado de The Kooks. “Quería tener todas las canciones escritas antes de entrar al estudio. Teníamos muy clara la idea de lo que queríamos hacer con este álbum, fue menos impulsivo. Le dedicamos tiempo a hacer los demos, así que fueron pocas tomas las que se tuvieron que hacer”. El objetivo era crear un LP que sobreviviera al paso del tiempo. “Nunca hemos tenido interés en seguir las tendencias o hacer lo mismo dos veces, siempre la inspiración ha sido avanzar”.

 

Pritchard no está preocupado por lo mucho o poco que pueda vender Let’s Go Sunshine. “Mi motivación es que quizás en cinco o 10 años la gente lo siga viendo como un buen disco. Creo que es muy completo, tiene elementos de nuestras producciones pasadas. Pienso que es lo que somos en esencia, quizás recuerde a nuestro primer álbum”. Han pasado 12 años desde que cuatro adolescentes ingleses tomaran a la industria por sorpresa con su LP debut Inside In/ Inside Out, luego de ser firmados por una disquera a tan sólo cuatro meses de su formación. Luke considera a The Kooks como “los custodios del linaje británico del rock & roll y el britpop… o sólo una banda haciendo lo suyo”. Esa declaración puede sonar pretensiosa, mucho más al incluir a nombres como The Beatles, Oasis o The Kinks, pero está lejos de serlo, sólo quieren hacer buena música. “Definitivamente hemos mejorado y crecido como grupo, pero siempre hay que retarse al hacer un disco. Y no es que se trate de hacer algo nuevo siempre, pero sí de superarnos”.

 

 

Su momento favorito en el álbum es “Honey Bee”, una canción que incluye la voz de su padre. “Mi hermana halló algunos demos de canciones que él escribió en los años ochenta quizás. Escuché esta canción y me gustó, la llevé al estudio y le di mi propio toque. Cuando la oyeron, los chicos pensaron que era un tema nuevo y querían grabarlo. Y dije: ‘¿Por qué no?’”. Con la ayuda de los ingenieros de audio, Luke pudo utilizar la voz aislada de su padre. “Cantar en el estudio mientras escuchaba a mi papá a través de los audífonos fue un momento muy emocional, se sintió como una conexión. A pesar de que no estaba presente, yo lo admiraba, quería escribir y tocar como él. La música es una hermosa herramienta para mantener viva la memoria de alguien”.

 

The Kooks comenzó la creación de Let’s Go Sunshine con una pregunta en mente: “¿Quiénes somos?”. Luke aún no está muy seguro de la respuesta. “¡Caballeros británicos!”, dice entre risas. Toma su tiempo para pensarlo, y al final responde: “Estamos más cómodos en nuestra piel, y sin huir de nosotros mismos. Estamos emocionados por lo que está por venir, aún tenemos mucho por hacer. No estamos mirando hacia atrás, sólo estamos disfrutando el viaje” .

 

 

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