Octubre 07, 2019

"No skateboarding allowed"

El autor Pedro Zavala comparte este cuento exclusivo para Rolling Stone México.

POR Pedro Zavala

Julien Lanoy

"Los skaters son envidiados por las personas porque simplemente se deslizan libremente. Cada vez que algo se mueva como el agua, lo harán una presa. Cada vez que algo se mueve en la naturaleza, querrán detenerlo"

–Mark Gonzales, leyenda del skate.

 

  1. Guadalajara, Jalisco

Lo conocí hace años. Tenía el pelo enmarañado sobre los hombros y los ojos grandes. Pésimo patinando pero un cabrón compartido. Ganó a pulso su apodo: "Krusty". Nos cagábamos de risa luego de atascarnos los dulces que, filantrópico, nos acercaba los viernes por la tarde.

 

Patinábamos en el DIF de la Venustiano Carranza, en la Ciudad de México. La pequeña explanada de concreto de un kínder, jardineras y bancas grises, similares a las que veíamos en los videos de la 411 Video Magazine. Cuando la tarde amenazaba con corromperse aparecía él: "¿Quién quiere una pastita? ¿Quién quiere un aliviane?". Y aterrizaban las benzodiacepinas y los barbitúricos. Ahí los descubrimos ingeridos con alcohol.

 

Un payaso auténtico con playeras punk. Con jeans untados y nauseabundos. Decía que su facha era resultado, según él, de haber leído a Patti Smith, Rimbaud, Jon Savage y Richard Hell, y de viajar por las carreteras jodidas del país para encontrarse a sí mismo. O más bien, de viajar para tragar montañas de ácidos y prenderse con guatos y guatos de Acapulco Golden. Su favorita.

 

  1. 'Becoming Pennywise'

Apacible en ocasiones, desequilibrado en otras, una noche aconteció lo siguiente: parque, banca bajo los árboles, cielo cerrado, conato de lluvia, polis primerizos dando el rol. Antes, si la tira te ubicaba había respeto. Aún había valores. No eran tus cuates pero tampoco te chingaban. Juntos aguantamos vara después del armisticio fallido. El "Krusty" vació las bolsas de sus Levi's. "¡Ah, cabrón! ¡Andan bien armados, muchachos!", dijo uno al ver las pastas en el piso. El "Krusty" dijo que eran sus medicinas, parte de su mantenimiento. Carcajadas. Pinche "Krusty". Como siempre, la culera: se fueron directo a los radios, ignorando nuestras palabras. El "Krusty" sonrió y comenzó a azotarse en contra de la pared, una vez tras otra. Los polis pasaron de la seguridad al espanto. "¡No, aguanta!", gritaban. Krusty se hincó. "Las necesito", dijo a gritos. Una broma, la novatada, la bienvenida, pinche loco, claro. Fue una sorpresa reencontrarlo aquí.

 

  1. 'Skateboarding is not a crime'

Algunas de estas ideas se las debo al "Krus": Tony Hawk se ha ido. Murió hace años. Ahora no es más que un modelo de ropa, un esclavo de McDonald's y de Jeep. Un criado de los juegos de video. ¿Por qué querríamos jugar al patín a través de controles? ¿Por qué alejarse de la calle, los charcos, el aire, la velocidad? ¿Comenzamos a temerle a las caídas? A este paso, el patín será un deporte de Juegos Olímpicos. ¿La rebeldía institucionalizada? ¿Los skaters marcharán en la ceremonia de apertura, con las playeras respectivas de países que los persiguieron y multaron? ¿Harán exámenes antidoping? ¿Qué sigue? ¿John Lydon quejándose por el ruido, siendo una ladilla asquerosa para sus vecinos? ¿Recuerdas esa frase en chingos de videos y revistas? "Skateboarding is not a crime!". Pues se la tomaron con seriedad los putos empresarios.

 

  1. Deseo de muerte

El "Krusty" fumaba, exhalaba: "Pasan los años. Mientras Hawk sonríe frente a la cámara y te invita a comprar un McTrío con papas fritas, los chicos de Baker se fuman un pinche porro galáctico frente a la cámara, le exhalan el vapor del THC a la lente y se les cae un poco de baba. '¿Qué ejemplo le vamos a dejar a nuestros hijos?', me imagino preguntando a algún pendejo de la Primera Iglesia Bautista de santa verga. ¿Aún existe gente que va a la iglesia? ¿Te acuerdas de esa rola "Stop!", de Jane's Addiction?:

'Señores y señoras:
Nosotros tenemos más influencia con sus hijos que tú tiene,
pero los queremos'.

Ya fue, pero a la vez sigue siendo. Ahí está esa pandilla de locos que se lanza desde azoteas y aterriza como si tuvieran los pies atornillados al patín. Desquiciados saltando pasamanos. Volando sobre escaleras, suspendiéndose algunos segundos sobre el concreto y el acero. Ahí van las tablas con giros rápidos en el aire, acompañados de música furiosa, Iggy & The Stooges, The Heartbreakers, New York Dolls o los Ramones. Rugidos inmundos que observan las caídas de jóvenes con pantalones apretados, playeras blancas y tenis negros.Lunáticos, imprudentes, deslizándose sobre patrullas y cajuelas de autos estacionados en casa. Saliendo a toda velocidad a las calles llenas de vehículos que no se detienen. Virtuosos quemuestran heridas de guerra a la cámara, mientras la sangre mana de sus cabezas rapadas.¡Ellos son los nuevos poetas! ¡Los nuevos Rimbauds! No hay nada peligroso y a la vez no hay nada seguro. Jóvenes que muestran que la ansiedad y el fracaso se sobrellevan estrellando el patín al piso, astillándolo. Si Mike Carroll era el niño bobo al que madreaban en la primaria por cargar una patineta, Erik Ellington haría que te cambiaras de banqueta al mirarlo venir de frente. El skateboarding ya no es lo que era, o más bien, el skateboarding se ha convertido en lo que hicieron de él. Cuestión de enfoques. Míralos. Beben hasta desmayarse en tinas de hoteles y son detenidos en las calles por patinar, ilegalmente, en alguna ciudad gringa. Entre esto, Dustin Dollin enseña que molestar a chinos en las calles de Los Ángeles es una conducta aceptable. Vivimos en la época en la que todo está permitido y a la vez todo está prohibido. Los tiempos lo piden y lo permiten. Llegará el día en el que un niño o niña pida a sus padres un patín, en vez de un balón Adidas. Niños punk que quieran patinar como Chris Cole y no meter los goles de Cristiano Ronaldo. Queremos destruirlo todo y sólo así sabremos que hay esperanza".

 

  1. De vuelta en Guadalajara

Fue una sorpresa reencontrarlo aquí. En los baños del Hotel Hilton, durante la FIL Guadalajara. Ahí estaba mirándose al espejo. Peinándose el bigote tupido y acariciándose la barba. Había ganado un premio por su primera novela, Sombras sin nombre. Así lo mostraba un espectacular con su foto, en la Avenida Mariano Otero. Caí en la cuenta.

 

Me lavaba las manos. La sonrisa, los ojos grandes, el sutil halo de locura. Ahí estaba a un lado. El pelo crespo había desaparecido. Vi sus ojos enmarcados por lentes de pasta. Vestía con un traje negro, tenis blancos y puteados. Inconfundibles.

 

–¿Sabes en dónde puedo conseguir pastas? Son para una tarea –sonrió.

–¿"Krusty"?

Abrió los ojos como pastillas de Alzam. Me miró fijamente. Y "Beat On The Brat". Su puño aterrizó en mi cara y me cerró los ojos, luego sentí una patada en el pecho, que me tiró de culo. En el piso, "Blitzkrieg Bop", sentí las patadas en la espalda y las costillas. El payaso no se detenía. Comencé a gritar y a reír, luego me hice bolita. Sentí más patadas en las nalgas cuando llegó a mi espina dorsal, "I Wanna Be Sedated"aullé como un lobo malherido. Paladeé la sangre caliente mientras intentaba cubrirme y detener las demostraciones de su dulce ira. Yo reía y escuché que él también. Después de todo, lo habíamos logrado. Habíamos cruzado la adolescencia y ahora estábamos vivos.

 

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