Mayo 19, 2019

Resumen del final de 'Game of Thrones': Cenizas a las cenizas

El destino de los Siete Reinos, y el propio Trono de Hierro, se revela en un episodio de despedida agridulce.

POR Sean T. Collins

En la primera toma del episodio final de Game of Thrones un héroe entra en un terreno destruido. En la toma final, vuelve a pasar. Pero a pesar de todas sus similitudes, las imágenes que conforman el final del mejor show del mundo no podrían ser más diferentes. Escrito y dirigido por los cocreadores David Benioff y D.B. Weiss, el último episodio de GoT, titulado "The Iron Throne", es tranquilo y encantador. Comienza con muerte y termina con vida. Como proclaman los libros escritos por el autor, George R.R. Martin y su creación, Samwell Tarly, es una canción de hielo y fuego… y la melodía es agridulce.

 

Comenzó como debe ser: con los sirvientes de Daenerys Targaryen tomando en cuenta la magnitud del horror que ayudaron a forjar. Encabezados por Tyrion Lannister —quien observa a cada víctima quemada y destruida por la embestida de la Reina Dragón como si las hubiera incendiado él mismo—, los sobrevivientes del saqueo de King's Landing lentamente se dirigen al centro de poder de la nueva gobernante.

 

Jon Snow y Davos Seaworth intentan, y fracasan, al persuadir a Grey Worm de que no ejecute a los soldados/prisioneros que anteriormente eran leales a los Lannister. Es una escena desgarradora, no sólo por el espantoso destino que espera a los cautivos una vez que el hombre del norte y el pirata se dan cuenta de que son incapaces de detener la masacre, sino también porque el capitán de los Inmaculados parece haber sido destruido una vez más. Mientras estaba esclavizado, estaba condicionado a convertirse en la mejor máquina de matar. Liberado por Daenerys, se encuentra en la misma posición, sólo que esta vez por su propia voluntad.

 

Tyrion vuelve a entrar en la Fortaleza Roja, pasando por la cámara donde una vez ayudó a gobernar como Mano del Rey en busca de su hermano y hermana. Encuentra a Jaime y Cersei enterrados en los escombros que se encuentran debajo del castillo, con su tumba marcada por la mano dorada del "Matarreyes". Cuando se derrumba y llora después de desenterrarlos, ¿es porque está llorándole a un hombre que amaba y a una mujer que desearía haber amado? ¿O es porque después de asesinar a su amante (Shae) y traicionar a su mejor amigo (Varys), sabe que nunca experimentará ese tipo de cercanía?

 

Arya intercepta a su hermano en los mismos escalones donde Daenerys se dirige a sus tropas triunfantes. Con una actuación brillante de Emilia Clarke que revela profundidades tanto de confianza en sí misma como de fanatismo que hacen que sus victorias pasadas palidezcan en comparación, la reina recita el voto que su difunto esposo Khal Drogo hizo para reducir los trajes de hierro y las casas de piedra de Westeros a escombros. El juramento se ha cumplido, dice ella. Ahora es el momento de difundir su brutal marca de justicia y libertad en los cuatro rincones del mundo, hasta que todos prueben la ardiente libertad que ofrece la Khaleesi. Le corresponde a la loba solitaria de la familia Stark recordarle a su hermano que, como verdadero heredero del Trono de Hierro, él también se quemará inevitablemente en esas llamas.

 

Después de una conversación franca con el enano encarcelado, quien le ruega que detenga a la Reina Dragón antes de que se convierta en la viva imagen del Night King, Jon se reúne con la mujer que ama justo cuando ella está a punto de reclamar el Trono de Hierro como suyo. Está llena de nostalgia por los sueños de su infancia y de visiones de un mundo que puede romper y reconstruir en algo bueno, sin importar cuántos deban morir para que esas visiones se hagan realidad.

 

Visiblemente desgarrado entre el amor y el deber, confundido y sin saber cuál es cuál, Jon proclama a Dany su reina, ahora y siempre. Él la besa y después la asesina. 

 

En el fuego que sigue, mientras el último dragón acaricia a su madre —para después quemar el Trono de Hierro con dolor e ira hasta que se derrite y fluye como la lava—, Jon sólo puede esperar a que las consecuencias de sus acciones lo consuman. Una vez más, una actuación imponente (esta vez por parte de Kit Harington) transmite toda la potencia del momento. Al igual que Dany, él se ha transformado en algo nuevo debido a lo que sucedió. A diferencia de ella, el exrey del norte se rompe ante la presión. 

 

Pero Jon se libra de Drogon, quien recoge a la reina con una garra y vuela hacia el este, para que nunca más se la vuelva a ver. Su destino finalmente lo decide el mismo gran consejo que libera a Tyrion del cautiverio y nombran a un nuevo rey: Bran Stark, ahora y para siempre conocido como Bran, el roto.

 

La escena del consejo es compleja, en la que algunos de nuestros personajes favoritos se ríen literalmente de la idea de la democracia cuando Sam la propone. Edmure Tully regresa para el alivio cómico, cortesía de un cameo del gran Tobias Menzies. Y una de las actuaciones más singulares y menos valoradas de la serie alcanza su cenit cuando Isaac Hempstead Wright acepta la corona. Su omnisciencia: ¿por qué más habría viajado todo ese camino si no hubiera sido para reclamar la corona? —es tan desconcertante como entretenido.

 

A lo largo de la conclusión reflexiva y meditabunda que sigue, nuestros héroes obtienen sus merecidos premios.

 

Grey Worm rechaza la oferta de convertirse en un gran lord, y en cambio zarpa hacia el amado y pacífico país de Naath de su amada Missandei. Brienne se convierte en Lord Comandante de la Guardia del Rey, con Podrick Payne sirviendo bajo su mando; Le corresponde a ella escribir un final apropiado para la historia de Jaime Lannister en el gran libro de esa hermandad jurada. Sam es el nuevo Gran Maestre. Davos, el mejor contrabandista, se convierte en Maestro de Barcos. Bronn regresa como Maestro de Monedas, una posición que intenta aprovechar principalmente para reabrir los burdeles de la capital del estado. Los Dothraki se integran perfectamente en la cosmopolita vida de King's Landing. 

 

Ah, y Tyrion, ¿el tipo que nominó a Bran en primer lugar? Él está "sentenciado" a convertirse nuevamente en Mano del Rey. Su última línea, pronunciada mientras la toma se aleja de la mesa del Alto Consejo, es un guiño a una broma oscura sobre los burdeles en la primera temporada: sí, es como el final de Seinfeld de nuevo.

 

Arya Stark navega hacia el atardecer, buscando las tierras por descubrir al oeste de Westeros. Se puede entender esto como una misión suicida si se desea, ya que en el material fuente de George R.R. Martin, nadie que haya intentado este viaje ha regresado. O se puede interpretar como el último acto de esperanza: un acto de fe que en algún lugar allá afuera, hay una nueva vida esperando ser descubierta. De cualquier manera, se siente como un final apropiado para la historia de un personaje nacido para mirar a la muerte a la cara y decirle: "Hoy no". (No es una coincidencia que el simbólico caballo blanco con el que salió de los escombros del último episodio no esté en ninguna parte).

 

El final de Sansa Stark es ideal para ella también. La columna vertebral de acero que ha exhibido en las últimas dos o tres temporadas no se derrite como el Trono de Hierro, ni cuando su propio hermanito es el heredero. Ella se niega a doblar la rodilla y libera al norte del gobierno del sur, incluso cuando todos los demás reinos y señorías se someten. Pero lo hace sin derramamiento de sangre, sin recurrir a la crueldad y la brutalidad de sus crueles tutores en las formas de poder, desde Joffrey y Cersei hasta Littlefinger y Ramsay Bolton hasta Daenerys. Sí, los cánticos de "¡La reina en el norte!" son similares a los que les ofrecieron a sus hermanos Robb y Jon, pero por primera vez, estos son porras, no gritos de guerra.

 

¿Y Jon? Su secreto viaja al norte con él para servir en el muro. ¿Volver a la Guardia de la Noche es una pobre recompensa por salvar al mundo no una, sino dos veces? Primero reuniendo las fuerzas necesarias para derrotar a Night King, luego traicionando a su Reina Dragón cuando anunció su intención de reemplazar la conquista del mundo por hielo con una de fuego y sangre. Quizás.

 

Pero la conciencia de Jon nunca le permitiría matar a una persona sin la debida retribución, especialmente no a alguien que amaba… ni siquiera si esa persona era un criminal de guerra. Al final, tampoco reconstruiría voluntariamente el Trono de Hierro metafórico y reinaría como Aegon Targaryen. El primer rey de su dinastía conquistó y gobernó los Siete Reinos; el último los liberó, y luego se apartó de ellos.

 

Pero su cadena perpetua le permite reunirse tanto con su amigo Tormund Giantsbane como con su lobo, Ghost. Después de una última y triste mirada por encima de su hombro cuando la puerta del muro se cierra, una mirada a lo que podría haber sido, Lord Snow lleva a los salvajes de regreso a las tierras de las que fueron expulsados. Su misión ahora es restaurar la vida y el calor en un lugar que la muerte pensó que había conquistado.

 

Y mientras esta gente joven y revitalizada avanza, un brote verde y solitario sobresale de debajo de la nieve. A pesar de lo que Jon le dice a Tyrion, puede haber vida después de la muerte, de algún tipo, siempre que los vivos elijan seguir y hacer lo correcto en recompensa de lo que hicieron mal.

 

Bran, Arya, Sansa, Jon: En sus destinos finales, los herederos de la Casa Stark desafían las palabras de su casa: "Se acerca el invierno". Después de mostrarnos una pesadilla durante ocho temporadas, Game of Thrones finalmente se atreve a soñar con la primavera.

 

 

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