Abril 14, 2019

Resumen del estreno de la última temporada de 'Game of Thrones': El regreso del Rey

Reuniones, revelaciones y paseos en dragón reinan supremos a medida que comienza la última temporada del show.

POR Sean T. Collins

Helen Sloane/HBO

El invierno está aquí, y nos está adentrando en el mundo de Game of Thrones más que nunca antes… o por lo menos en los créditos de apertura. Para su temporada final, la saga de fantasía de HBO ha dado un cambio de imagen completo al famoso mapa mecánico que acompaña al inconfundible tema de Ramin Djawadi que suena en la introducción. En lugar de simplemente volar sobre las diversas tierras y castillos de Westeros, la secuencia inicial ahora nos lleva dentro de ellos, desde la cripta de Winterfell hasta la sala del trono en Red Keep. 

 

El estreno que acompaña a los nuevos créditos, sin embargo, se ha conformado con placeres de nivel superficial. Conmovedor, agradable para la mayoría y muy a menudo chistoso (¿de cuántos capítulos de GoT podemos decir eso?), el arranque de la octava y última temporada reunió a personajes que tenían mucho tiempo sin verse y lo hizo a un paso sin precedentes, como si sólo estuvieran tachando artículos de una lista de compras. Es muy divertido. Pero, ¿crees que sea bueno?

 

Comenzamos con el regreso de Jon Snow a Winterfell, acompañado por primera vez de su nueva reina Daenerys Targaryen — además de su séquito de asesores, supersoldados y dos enormes dragones. Lo que sigue es una combinación entre una reunión familiar y una de preparatoria. Jon ve a su hermana Arya por primera vez desde que le dio su espada al principio de la temporada uno. (“¿La has usado?”, le pregunta. Oh, pequeña criatura inocente) También está encantado de ver a su hermano Bran, que estaba en coma cuando salió de Winterfell y ahora es una clase de ser superior telepático.

 

También está su mejor amigo Samwell Tarly, a quien Snow mandó a convertirse en maester. Él regresó con la revelación de que Jon es, de hecho, Rey Aegon Targaryen, el verdadero rey de Westeros. Este es el momento más sustancioso de la noche — a pesar de haber descubierto que su amado “padre” Ned Stark era realmente su tío, sus hermanos sus primos… y, eh… su novia Daenerys su tía.

 

Por otra parte, Tyrion Lannister se reencuentra con su exesposa Sansa Stark por primera vez desde la boda del difunto Rey Joffrey. (“Algo lamentable”, dice. “Tuvo sus momentos”, responde ella). Arya también se reúne con The Hound, a quién creyó muerto, y Gendry, su primer amor; ella maneja ambos encuentros de manera mucho más afable esta vez. Y el capítulo termina con la reunión más incómoda de todas: Bran y el caballero arrepentido Jaime Lannister, el tipo que lo lanzó de una ventana durante el episodio piloto. (Hay que ser justos, el Matarreyes se siente muy mal por ello).

 

Pero no sólo se trata de reunirlos a todos. Un nuevo supergrupo se está formando, con personajes que nunca se habían conocido por fin estando cara a cara. Las primeras de este grupo son Sansa y Daenerys, a quién la desconfiada Señora de Winterfell saluda de una forma helada que enorgullecería a Cersei Lannister. Dany también conoce a Sam; le agradece por salvarle la vida a su viejo amigo Jorah Mormont, y después admite haber matado a su padre y hermano cuando se rehusaron a arrodillarse ante ella. Si no fuera por esto, el encuentro más incómodo hubiera sido entre los asesores de Khaleesi, Missandei y Grey Worm, y la gente de Winterfell, que ven a los extraños de piel oscura con desconfianza y desdén.

 

En King's Landing —que debería renombrarse a Queen's Landing, por aquello de que Cersei ha cambiado el lugar a su horrible imagen y semejanza—, su guardia pasó de usar capas blancas a negras, imitando al monstruoso Sir Gregor Clegane. El corazón de Su Majestad es tan oscuro como su gusto en ropa. No es como si alguien esperara que ella perdonara a sus hermanos Tyrion y Jaime por traicionarla; el asesinato siempre estará en sus planes. ¿Pero contratar a Bronn, el amigo mutuo, para hacerlo? Ni el chistoso pánico que se puede ver en la cara del actor Jerome Flynn al enterarse de haber contraído una ETS de una de las mujeres con las que tiene sexo puede aligerar el ambiente.

 

Llega a tal punto, que cuando Euron Greyjoy, el arrogante comandante nihilista de la flota de Cersei, finalmente la convence de tener sexo con él; casi estás preocupado por él, casi. Ciertamente, no se emocionará al saber que su nuevo calentador de cama dejó que su sobrina Yara escapara del encarcelamiento gracias a un audaz rescate por parte de su traumatizado hermano Theon.

 

En la secuencia más espectacular y romántica del episodio, Jon  –bueno, Aegon— va por primera vez a dar un paseo con su reina. Aferrándose a la vida, se eleva junto con Daenerys a través de los valles invernales, hasta que llegan a una gruta hermosa con una cascada y se besan. (La forma en que el dragón de Jon los mira es familiar para cualquiera que haya intentado tener relaciones sexuales bajo la atenta mirada de un gato mascota). Es un momento hermoso, tanto que parece que el show tomó la aventura subterránea de su héroes con su novia salvaje Ygritte y la hizo más grande y brillante. 

 

En escena tras escena, el episodio nos remonta a los orígenes de la serie. Piensen en los separados mejores amigos Jon y Sam en la cripta, recordándonos a Ned y King Robert. O Sansa y Tyrion observando el patio de Winterfell desde un balcón, como su madre y padre alguna vez hicieron. O Arya visitando a Lord Snow en el Arciano, tal como Catelyn visitó a Eddard. O el pequeño niño que trepa árboles y techos para tener una mejor vista de la llegada de la procesión real, al estilo Bran. Luego está el final: Les suena conocido un final de suspenso con un corte que se va a negros tras un encuentro entre un joven Stark y un Lannister?

 

En resumen: Este esperado regreso nos da muchas imágenes que satisfacen nuestros deseos fantásticos, reuniones que el público lleva años esperando, con excelente simetría entre narrativas de otras temporadas, chistes, ocurrencias y suficientes miradas de Sansa para mantener a Twitter emocionado con gifs sarcásticos por los próximos 20 años. La única imagen horrible del episodio — Tormund Giantsbane, Beric Dondarrion y Lord Comandante “Dolorous” Edd Tollett descubriendo un niño zombie clavado a una parad como una cucaracha en medio de un mandala de brazos cortados, e incendiándolo mientras grita — no ocurre hasta los últimos dos minutos.

 

Todos es tan notablemente amigable para los fanáticos que hace preguntarte: ¿Qué es este programa, y qué han hecho con Game of Thrones? No importa cuánta atención haya prestado la serie a la sórdida y escuálida política de sus personajes humanos, sigue siendo una fantasía épica. La primera escena del piloto nos dijo que a pesar de cualquier otra cosa que estuviera sucediendo, esto siempre terminaría siendo una batalla de la vida contra la muerte, el bien contra el mal, demonios de hielo contra tipos con espadas y mujeres con dragones. Para terminar esa historia correctamente, necesitas cosas que te hagan sentir bien: reuniones, reapariciones, camaradería, reyes guapos y bellas reinas montadas en dinosaurios nucleares gigantes que vuelan.

 

Pero aún si eso es de lo que la serie iba estaba destinada a tratar, así no se sintió todo esto tiempo. Nunca ha titubeado en mostrar el lado horrible y brutal de los múltiples conflictos seudohistóricos que otros trabajos del mismo género ignoran en general. Es por eso que millones de personas sintonizan semana con semana para adorarla, criticarla, debatirla y, en general, absorben su oscura y valiente convicción de que tienes que ver lo peor de la humanidad para verdaderamente apreciar lo mejor de ella.

 

Ahora solamente quedan cinco episodios. Parafraseando a Jesse Ventura, no tenemos tiempo para sangrar. ¿Equipos excelentes, muertes a base de fuego de dragon y sarcasmo de Sansa? Son cosas increíbles. Pero a medida que Game of Thrones se prepara para la batalla final entre el hielo y el fuego, esperemos que recuerden que un toque de veneno nos ayudará a asimilar las cosas dulces.

 

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