Marzo 30, 2019

Reseña: 'When We All Fall Asleep, Where Do We Go?' de Billie Eilish

Rara vez el terreno de una adolescente se ha vuelto tan oscuro como en el álbum debut de la cantante de 17 años.

POR Staff Rolling Stone

Jessica Lehrman para Rolling Stone

Billie Eilish es una cantante de 17 años que fue educada en el hogar y que se convirtió en prodigio de la música pop. Y ella está tan increíblemente retorcida como lo implica ese pedigrí: es el engendro endemoniado de los sueños californianos de Lana Del Rey, quien comparó por primera vez la mirada de un enamorado con los cielos de Napalm en "Ocean Eyes", su llamativo sencillo de 2016 que se  hizo viral. Después se divirtió fantaseando sobre matar a sus amigos en "Bellyache", y acogió otros nuevos pensamientos durante el resto de su EP de 2017, Don't Smile at Me.

 

Como sea, la altiva sinceridad de su música te atrapa de todos modos: en su debut con un gran sello discográfico, When We All Fall Asleep, Where Do We Go?, ella ofrece un probada generosa; "I've taken out my Invisalign", dice ella, aludiendo a una marca específica de brackets. "¡Y este es el álbum!" Protector dental: fuera. Colmillos: fuera.

 

Grabado en la casa de su familia en Los Ángeles con la ayuda de su hermano mayor Finneas, este es un álbum de avant-pop lleno de intimidad e inmediatez al estilo del motto "hazlo tú mismo", que aún puede defenderse ante gigantes del Top 40 como Ariana Grande. El sonido de Eilish es hipermoderno, pero aún así se siente clásico. Evocando a otra Billie de la historia, ella establece el swing consciente del jazz en sus voz sobre ritmos de trap y sonidos de piano al estilo doo-wop. Sin embargo, por razones que no están claras —tal vez por su gusto por lo macabro, o su estética de marimacho por excelencia— el pícaro pop de Eilish ha llevado a una doble vida en las listas de popularidad de rock y música alternativa llenas de hombres.

 

Eilish afirma que sufrió de terrores nocturnos recurrentes mientras grababa el álbum, recordando visiones, algunas reales y otras imaginarias, de secuestros, cabezas despedazadas, tiroteos escolares y Los Ángeles en llamas. Cuando ella plantea la pregunta "when we all fall Asleep, where do we go? (Cuando todos dormimos, ¿a dónde vamos?)" es personal: para hacer las paces con el Gotham torcido y distópico que se ha convertido en su realidad, donde no hay un Batman para salvarla, Eilish se escribe a sí misma en personajes que se encuentran entre la línea del bien y el mal. Ella evoca a Harley Quinn (el personaje de DC Comics) en "Bad Guy", interpretando a una villana de cómics con una voz que sugiere que se trata de la hermana pequeña de Lorde. Se jacta diciendo: "I'm a make-your-momma-sad type, make-your-girlfriend-mad type, might-seduce-your-dad type". Y con sólo un sarcástico "Duh", ella se sale con la suya. ("Eso es lo que he estado haciendo recientemente", le dijo a Rolling Stone: "Centrándome en los temores de la gente").

 

Más formidable es el rastro de dubstep que se encuentra en "You Should See Me In a Crown", inspirada por el villano Moriarty del show de la BBC Sherlock. La canción fue acompañada por un video animado por Takashi Murakami, en el cual le brotan ocho patas a Eilish y destruye una ciudad. Sin embargo, pone a esa monstruosa niña en contra de sí misma en "Bury a Friend", adoptando un pentámetro yámbico asustadizo mientras repite "I wanna end me" sobre un ritmo casi silencioso de R&B. Nunca antes una joven estrella del pop se había vuelto tan oscura, asemejándose al Boogeyman anti-pop de Marilyn Manson. 

 

A pesar de sus intenciones más viles, Eilish no puede evitar abrir la cortina a veces y dejarte entrar. Toma como ejemplo el brillo de la sinceridad en la balada "When the Party's Over", en la que ella desea no ser tan solitaria; o su último sencillo, "Wish You Were Gay", donde profesa su amor por un chico cuya falta de reciprocidad encuentra sospechosa. (Uno siempre es libre de elegir su propia aventura, por supuesto). Pero en lugar de sólo aceptar que ella no le gusta, Eilish recurre a una conclusión que es más fácil para el ego: "To spare my pride / To give your lack of interest an explanation / I'm not your type / Maybe I’m not your preferred sexual orientation". (Para salvar mi orgullo / Para darle una explicación a tu falta de interés / No soy tu tipo / Quizás no soy de la orientación sexual que prefieres".

 

Pero, por cada vez que baja la guardia, retrocede fríamente, y vuelve con un malvado y estratégico comentario mordaz. En "Xanny" ella dice un firme no a las drogas, aunque sólo sea por respeto a los amigos que ha perdido a causa de ellas: "I can’t afford to love someone who isn’t dying by mistake (No puedo permitirme amar a alguien que no está muriendo por error)". En "Silverlake", canta con un desprendimiento irónico fermentado por la adolescencia. Es en momentos como estos cuando Eilish no es para nada alguien a quien debas temerle; ella es alguien a quien deseas alentar. 

 

 

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