noviembre 21, 2020

P&R: Björk

Habla sobre su hermoso álbum de ruptura, Joni Mitchell y su vida como estrella infantil en Islandia.

EXTRAÍDO DE RS143, ABRIL 2015

Mordisqueándose los dedos de la mano derecha, Björk enumera algunos acontecimientos traumáticos más recientes de su vida: una cirugía de garganta en 2012, la devastadora ruptura con su pareja de muchos años, el artista Matthew Barney, el infarto de su madre (quien ya se ha recuperado) y la muerte –ocurrida en el 2014– de su colaborador de estudio, Mark Bell. “Ha sido un periodo muy dramático”, admite la cantante islandesa, “pero también uno muy feliz”. Su álbum, Vulnicura –una cándida crónica de cuerdas y electrónica que versa sobre su separación con Barney– llegó al Top 40 en más de una docena de países. En marzo, Björk, quien llegó a la fama con la banda post punk islandesa The Sugarcubes, fue el tema de una gran retrospectiva audiovisual en el Museo de Arte Moderno (MoMA) en Nueva York. “Fue una coincidencia que el álbum fuera lanzado en medio de todo eso”, dice. Pero apunta: “Me siento claustrofóbica cuando hay mucho pasado alrededor”.

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¿El disco ha curado tu corazón roto?

No puedo comenzar a describir qué tanto mejor me siento, sobre todo físicamente. Obviamente, en la vida no todo es blanco y negro. Algo me sucederá en cinco años y probablemente regrese más tarde a mi vida. Pero ahora he salido de ese estado de emergencia, como cuando te sientes como un extraterrestre, como poseído.

¿Qué aprendiste al escribir sobre este rompimiento? Incluso pones fecha a las canciones para que sepamos lo que sentías en ese momento.

Era un mecanismo de supervivencia. Pensé, incluso hasta el último día [de su relación], que todo estaría bien. Tal vez fue por eso que resultó tan impactante para mí. Al principio simplemente iba a poner todas las canciones juntas y ya. Justificaría que estaba llena de autocompasión [risas]. Cuando la gente escuche estas letras, puedo decir: “Habían pasado sólo dos meses desde el rompimiento. ¡Era como una adolescente dolida!”.

¿Cantabas canciones de amor con The Sugarcubes?

Había muchos poetas en la banda. Era más un asunto de juegos de palabras. “Deus” (incluida en Life’s Too Good de 1988] era un pop azucarado que hablaba sobre Dios, lo cual era ridículo. Había canciones personales [el hit de 1987), “Birthday” es sobre estar en un mundo mágico con un recién nacido. Nos encantaba darle giros a las canciones. Pero cuando comencé a crear mi trabajo solista, estaba explorando terrenos nuevos.

¿La música y el arte estaban presentes en tu familia?

Mi abuela era bastante artística. Cuando sus hijos dejaron la casa, ella asistió a la escuela de arte y aprendió a ser una pintora abstracta. En Navidad, organizaba una fiesta. Los invitados jugaban bingo. El que ganaba se llevaba una pintura. Falleció, pero nosotros todavía hacemos eso. ¡Yo me gané la pintura este año!

Tenías 12 años cuando lanzaste tu primer disco en Islandia. ¿Sentías que estabas en el camino correcto?

Fui un poco presionada por mi mamá. No estoy segura de que ella estuviera consciente del trabajo psicológico que conlleva ser una figura pública a los 12 años. La magia del estudio era la mejor parte. De cierto modo, desearía que nunca tuviera que salir, y [pensé] que yo sólo haría disco tras disco. Las personas que me grabaron querían que yo creara otro disco, pero dije: “No, quiero organizar bandas con chicos de mi edad”.

¿Tuviste a alguna cantautora de los años setenta como influencia durante tu adolescencia?

Me encantaba Joni Mitchell. Nunca escuché sus discos folk. Pero me aprendí Hejira (1976) y Don Juan’s Reckless Daughter (1977) de memoria cuando tenía 15 años. Ella estaba creando su propio universo; no era una simple invitada en el mundo de los hombres. Y también [me atrajeron] sus progresiones de cuerdas. Me gustaba la música modal, con más color. Hay más oportunidades para que el cantante improvise.

Cuando te operaron de la garganta, ¿temiste perder la voz para siempre?

No pude hablar por tres semanas. Mi hija y yo nos escribíamos notas, y se convirtió en una especie de juego. Pero el álbum fue un nuevo comienzo. En el coro de “Lionsong”, yo estaba en un bosque a las afueras de Reikiavik calentando, abriendo mi garganta como un ave. Fue catártico: Te das cuenta de la tensión que se acumula, porque estabas protegiendo esa parte de tu ser.

¿Estás preparada para revivir tu ruptura al interpretar estas canciones en vivo?

Sé que tengo que hacerlo. Si hubiera podido evadir estos sentimientos de desamor, ir a la parada de autobús más cercana y ya, hubiera dicho: “¡Sí, por favor!”. Pero no había otra opción. 

Escucha Vulnicura, álbum de Björk:

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