septiembre 28, 2020

P&R: Naomi Watts

La actriz que saltó a la fama por su trabajo en 'Mulholland Drive: sueños, mentiras y secretos' está de regreso con 'Promesas peligrosas' ('Eastern Promises'), un filme poderoso que ganó el premio del público en el Festival Internacional de Cine de Toronto. Fue precisamente en dicho festival que hablamos con Watts.

Promesas peligrosas narra la historia de Anna (Naomi Watts), una partera que intenta averiguar la identidad de una prostituta muerta; en su búsqueda se cruza con Nikolai (Viggo Mortensen), un misterioso y despiadado hombre perteneciente a la mafia rusa de Londres. Aunque el personaje de Watts no es tan impactante en pantalla como el de Mortensen, es precisamente quien introduce al espectador en el cruel mundo de la mafia rusa. Y sólo una actriz tan sutil como ella podía desaparecer dentro de su personaje para dejar que la historia fuera lo más importante.

Durante 10 años, Watts audicionó para cuanto proyecto se atravesaba en su camino; para colmo, tenía la buena o la mala suerte de ser la mejor amiga de Nicole Kidman. Por un tiempo hasta vivió en un búngalo en el jardín de la casa de los Cruise (cuando aún estaban casados). Más de una vez dudó de sus propias capacidades, pero nunca dejó de luchar y hoy es una de las actrices más reconocidas del mundo del cine. Naomi, que está comprometida con el actor Liev Schreiber y se convirtió en madre de un niño a finales de julio pasado (2007), nos cuenta su experiencia en Promesas peligrosas.

Se ha hablado mucho de la violencia de esta película. ¿Tuviste alguna reserva en hacerla por esa razón?

No. Y la realidad es que no he hecho muchas películas violentas, así que no tenía referencias con las cuales comparar. Me gustan los papeles oscuros, pero normalmente tienen más que ver con situaciones difíciles a nivel psicológico. Creo que la historia de esta película va mucho más allá de las escenas violentas, todo en ella tiene una buena razón de existir. Curiosamente acabo de hacer una nueva versión de una película austriaca, Funny Games; cuyo director, Michael Haneke (The Piano Teacher), suele retratar la violencia en sus filmes, pero siempre con una buena razón para recurrir a ésta. Él desprecia cualquier glorificación de la violencia, o lo que la haga ver como algo divertido. Así que, por lo visto, tengo más experiencia de la que creía [ríe]. La mayoría de las veces elijo mis películas por el director, pues el cine es el medio de expresión de quien dirige. Y, si me encuentro con una historia que contiene violencia o escenas sexuales, me preocupa que detrás de las mismas haya una búsqueda de la verdad.

¿Por qué crees que la violencia en las películas de Cronenberg impacta más al público?

Porque en sus películas la violencia siempre está relacionada con la verdad, o con su búsqueda; además, la presenta de una forma realista, sin abusar o hacer de ella un espectáculo.

¿Cómo describirías a Cronenberg como director?

Lo increíble de él es que ha hecho esto por tanto tiempo, que desborda confianza en sí mismo. En realidad no dice mucho, te deja probar cualquier cosa que tengas pensada y algunas veces sugiere: “Vamos a intentar ahora esto”. Yo pensaba: “Sabe lo que está buscando y lo tengo que ayudar a encontrarlo”. Es obvio que David tiene un estilo y que sabe lo que quiere; si se lo das, no te hace repetir la escena siete veces nada más porque sí.

¿Trabajar con Viggo fue lo que imaginabas?

Me sorprendió en todo momento; se tomó el tiempo de aprender a hablar ruso e investigó todo tipo de detalles sobre su personaje. Cada día llegaba al set con algo interesante, desde literatura rusa a comida rusa. Todo eso ayuda a trabajar con él.

¿Convertirte en madre ha cambiado de alguna forma tu manera de ver tu carrera?

No creo que haya ningún cambio en cuanto al contenido de las películas que hago. No te preocupes, no pienso dejarlo todo para dedicarme a hacer películas infantiles, quizá algún día haga una para que mi hijo impresione a sus amigos o algo así. Pero creo que lo que me interesaba antes de ser madre me sigue interesando de la misma forma.

Hablé contigo hace tres años, en este mismo festival, cuando presentaron 21 gramos. Entonces tu carrera apenas comenzaba a explotar. ¿Cómo has cambiado desde entonces?

Me han sucedido muchas cosas, he trabajado con algunos directores y actores increíbles. Además, ahora soy mamá y siento que mi vida es plena. Me tomó 10 años llegar a Mulholland Drive, así que cuando finalmente llegó ese momento definitivo en mi carrera empleé toda mi energía en aprovecharlo.

¿Cuál es el papel más difícil que has interpretado?

Probablemente el de 21 gramos. He pensado mucho en cómo hubiera interpretado ese personaje ahora que soy madre. En ese entonces me ayudó la imaginación, pero creo que ahora hubiera comprendido mejor la situación. La investigación que hice para entender al personaje consistió básicamente en asistir a terapias con personas que habían perdido un hijo. Fue muy incómodo, porque me sentía como una invasora que llegaba a meterse en la vida de estas personas. Y sólo era una actriz que estaba ahí para presenciar un sufrimiento enorme.

Mira el tráiler de Promesas peligrosas, disponible vía streaming: https://www.youtube.com

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