Mujer, esposa, madre y actriz son los roles que día a día Ludwika Paleta conjuga para alcanzar lo que ella llama “su éxito”. Confiesa que hacerlo, como para cualquier chica, no es algo sencillo, y por ello persigue constantemente el equilibrio. Segura de sí misma, a Ludwika no le preocupa nada, o casi nada, pues camina por la vida con un aplomo natural. El que la vida le dio al ser actriz desde niña y enfrentarse a las múltiples personalidades de su profesión. “Desde niña empecé y no fue nada fácil, pero supe que era mi pasión, agradezco el cariño de la gente y de mis amigos, de que confían en mí para un proyecto, cada día es entregar un poco más y soy feliz con lo que he hecho hasta el día de hoy”, señala la actriz, que ha cumplido 30 años de trayectoria artística y está por estrenar la cinta Amores modernos, donde se exploran distintas formas del amor.

¿Cómo logras abordar de forma distinta a cada personaje?

Cada vez que me enfundo en una mujer nueva, a través de mis personajes, descubro nuevas cosas, porque cada mujer que interpreto es un poco de mí y un poco de muchas otras.

En tu más reciente personaje en la cinta Amores modernos, interpretas a una mujer que se debate entre lo correcto y lo indebido, ¿quién te inspiró?

Este personaje somos todas, pero no lo queremos aceptar. A ver, ¿quién confiesa que está casada y quiere tener relaciones con otro? “No sé quién porque yo, no”, decimos espantadas. O sea y a los hombres pregúntales por qué hay tantos infieles y por qué hay tantas historias de mentiras o de secretos. A todos nos da curiosidad y es que aunque nos encante el helado de chocolate también queremos probar el de vainilla de repente, ¿no? Pero resulta que está mal. 

¿Sentiste que interpretabas la doble moral?

A mí lo que me parece interesante en esta historia es la manera en que ella hace lo que hace y después simplemente sigue con su vida, y llama a su esposo y le dice: “Ahorita voy para la casa”, porque me hizo pensar en hasta dónde somos capaces de no querer ver o de ver y que no nos importe. Creo que esta nueva historia siembra, como todas, esas preguntas que nos hacemos, pero que nunca nos sentamos con la gente con la que más queremos platicar.

A mí lo que me parece interesante en esta historia es la manera en que ella hace lo que hace y después simplemente sigue con su vida, y llama a su esposo y le dice: “Ahorita voy para la casa”, porque me hizo pensar en hasta dónde somos capaces de no querer ver o de ver y que no nos importe. Creo que esta nueva historia siembra, como todas, esas preguntas que nos hacemos, pero que nunca nos sentamos con la gente con la que más queremos platicar.

¿Cuántas veces te ha pasado en la vida que tienes que hacer cosas que no tenías realmente en el “guion”?

La verdad es que soy tan controladora que quisiera mi vida totalmente “apegada al guion”. He tenido que aprender a no serlo y a soltar esta parte tan controladora que tengo, porque despierto y digo: “Voy a planear mi día y será así, así y así” y me he dado cuenta a través de la vida misma que eso no es así. El ejemplo más claro es que decía: “Me voy a embarazar en ebrero para que mi hija –pues según yo iba a tener una niña– nazca en noviembre”, porque luego tenía más planes y la vida me dijo: “¿Ah sí?”. Me tardé años en embarazarme. Nunca es como uno planea. Eso es lo que más me divierte, no sólo de la ficción, sino de la vida. Uno planea, pero la vida te tiene preparada otras cosas y también hay que aprender a fluir, relata Ludwika Paleta.

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