marzo 8, 2021

¿Por qué después de décadas seguimos aquí peleando?

Construir espacios de mujeres se ha vuelto una necesidad básica del feminismo actual, muchos cuestionamientos hay ante esto y la realidad es que a veces, por más que queramos explicar, habla de una necesidad que tenemos de encontrarnos con otras mujeres, de reconocernos en ellas y a partir de ello entablar diálogos que se transformen en puentes de lucha.

El otro día me encontraba en Incendiarias, el espacio cultural de mujeres que hemos construido en la Ciudad de México, cuando se acercó un hombre a preguntarme: ¿por qué consideras que es importante hacer este tipo de espacios? ¿no es segregar a la población?. En realidad son preguntas que muchas veces me han hecho y que yo misma me he puesto a pensar y repensar cientos de veces, al final siempre llego a la misma conclusión, no se puede segregar algo que históricamente se ha invisibilizado.

Porque sí, en espacios considerados “mixtos” muchísimas veces no existen las mujeres, no hace falta revisar mucho, podemos ver cualquier cartel de algún festival de música, de cine, de arte, de ciencia, ¿dónde están las mujeres?. Y sí, habrá quienes sostengan que eso no es patriarcado, que es mera casualidad que los hombres hagan bien prácticamente todas las cosas que implican un reconocimiento en el espacio público y que más bien es una chamba que nos toca a nosotras por “demostrar ser mejores”. Como si los hombres hubieran tenido que demostrar eso cuando en realidad es la base de su privilegio.

Ahí llega la respuesta a la pregunta del inicio, seguimos peleando por visibilizar que hemos sido borradas de todos los espacios en la historia, que nuestros trabajos fueron robados o muchas veces no pagados, que nuestros nombres fueron ocultados y que se nos negó el poder construir una autonomía más allá de ser la esposa de o la madre de algún hombre. Sí, por eso es que construir espacios dedicados sólo a nosotras, a nuestro arte, nuestra música, nuestras letras, nuestros sentires, nuestros cuestionamientos, lejos de segregar, implica darnos un lugar en el mundo. Al estar entre nosotras podemos reconocer muchas cosas que hemos atravesado, experiencias de dolor que nos han marcado, sólo así podemos reconocernos en la otra y construir puentes para luchar juntas.

El construir espacios de mujeres es una lucha que les debemos a las mujeres del ayer pero sobre todo, a las mujeres del ahora. El feminismo es un movimiento político y personal que sí o sí tiene que transformar nuestras vidas en el presente, se trata de romper todo para imaginar y construir otros mundos. Como decía la feminista chilena Margarita Pisano, se trata de pararnos en la otra esquina y pensar cómo será el mundo que queremos construir con todas las personas que habitamos el planeta.

Creo que el papel de los hombres en el movimiento es, quedarse callados y escuchar, entender que todos, literalmente todos, han tenido prácticas machistas en sus vidas y que al final, no se trata de intentar formar parte de un movimiento donde no son los protagonistas sino de romper también sus espacios, romper sus pactos patriarcales y cuestionar, siempre. ¿Qué el patriarcado lo reproducimos también las mujeres? por supuesto, y también muchas prácticas con nosotras mismas vienen desde ahí, desde moldear nuestros cuerpos, buscar nuestra media naranja, competir con las mujeres por la aprobación masculina. Sí, lo sabemos y creanme que muchísimas mujeres estamos dando una batalla gigante por romper todo eso con lo que fuimos socializadas desde pequeñas y que nos ha costado mucho dolor e irnos de espacios que creíamos «seguros”, entonces ¿por qué los hombres no podrían hacerlo?

Hay que lidiar con que el movimiento feminista se sigue cuestionando, se sigue construyendo y los diálogos son súper necesarios, hay diferencias ahí dentro, muchísimas y me alegro, eso habla de que las mujeres somos muy diversas y que lejos de pelear por lo que una categoría homogénea de mujer nos diga que significa la liberación, estamos peleando porque toda mujer se sienta libre de ser quién es y habitar su cuerpo sin que eso signifique que desaparezca. Y sí, seguiremos resistiendo y luchando desde donde estemos, en instituciones, fuera del Estado, en la música, en el arte, en las ciencias, en la Academia, en las universidades, en las calles, en las casas.

Acabaría con una pregunta en realidad, ¿realmente podemos decir que ya no necesitamos seguir luchando?

En este articulo: IG,mujeres
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