¿Cuántas veces el amor te hace sentir perdida? ¿Cuántas veces has deseado estarlo? ¿Cuánto tiempo debe pasar para que la desaparición resulte ilógica y el mundo te dé por perdida? Estas y algunas otras interrogantes arroja y desentraña Perdida, la sofisticada cinta que da el claquetazo oficial de arranque al cine mexicano en las salas en este 2020 y que hoy (10 de enero) se estrena en el país.

Basada en un triángulo amoroso en el que Erick, un opulento director de orquesta –interpretado por José María de Tavira– abandonado por su esposa, sin dejar rastro aparente, convulsiona su vida colapsando en los brazos de otra chica. “Fabiana es una mesera  que encuentra en Erick una salida a su vida cotidiana", comenta Cristina Rodlo, quien da vida a esta mujer. “En la cinta es juzgada, parece que ella es la culpable de los sucesos pero no es así", reflexiona.

Bajo la visión de los dos personajes femeninos principales, Perdida ofrece al espectador dos ángulos del mismo suceso, lo que hace que la cinta sea por momentos perturbadora, pero al mismo tiempo se explican los motivos de cada personaje. “Lo interesante de esta película y lo que creo es atractivo para el público es que es un género distinto, es una película con tintes comerciales, de fácil acceso, pretende ofrecer al público algo distinto que no sea comedia romántica y eso es una alternativa diferente para entretener con una historia fuerte", señala el director Jorge Michel Grau en entrevista para Rolling Stone.

Esta coproducción México-Colombia cuenta la historia de personajes cotidianos en una situación extraordinaria lo que la hace apasionante, llena de suspenso y emociones que van surgiendo a lo largo de casi dos horas. “Lo que más me interesaba era construir una película que se fuera descubriendo conforme la gente la iba viendo. Hablé con el equipo y le dije: 'Regalémosle al público la posibilidad de ver una película donde ellos participen', y así logramos que el público se fuera involucrando con cada visión de ellas, lo que resulta muy interesante", menciona el director.

Para los actores, el punto climático es que se sintieron al desnudo en sus emociones, “muestra al ser humano en crudo", señala Paulina Dávila –quien actúa como Carolina– y Rodlo. “No hay tabúes, no hay máscaras, causa conflicto genuino en el espectador y eso me gusta, porque para el actor es muy satisfactorio construir desde cero estos personajes junto al director", agrega Cristina.

Sin duda, una historia elegante, con gran fotografía y excelsa musicalización que sorprenderá a los espectadores que decidan darle cause a su imaginación a través de la problemática de Perdida, una buena apuesta para iniciar el año con cine de autor mexicano. Muy recomendable.