junio 9, 2020

Vivir de verdad

Pau Donés sobre sus 50 años y su más grande amor: la vida.

Extraído de RS168, mayo, 2017

Es una mañana soleada en la Ciudad de México, el verde del jardín se tiñe de violeta con jacarandas que no cesan de caer. Pau Donés, de semblante sereno, se sienta frente a mí en una silla Acapulco; refleja una inefable paz de quien no tiene ninguna prisa. “La quimio es como cuando te bebes media botella de tequila y te levantas al día siguiente con resaca, de hecho he tenido crudas mucho peores que los efectos de la quimioterapia”, comenta riendo tan sólo unos días después de haber recibido tratamiento. Luego de haber cancelado su gira en 2015, se encontraba ansioso de regresar a los escenarios. “Estaba loco por volver a tocar en vivo, y qué mejor que haberlo hecho de vuelta en un escenario como el del Vive Latino”.

Los 20 años de trayectoria de Jarabe de Palo no han sido una casualidad, son el efecto de hacer las cosas con entrega, lo que además ha hecho que su música se ancle en el gusto del público de muchas partes del mundo. “La ilusión es el más poderoso motor para lograr lo que anhelamos, si algo no me ilusiona no soy capaz de hacerlo”.

Donés es un hombre que deja fluir las emociones, lo que ha matizado su música con tintes personales. Conmemorando sus 50 años en el mundo y 20 en los escenarios, su más reciente material de estudio 50 Palos es una reverberación de su pasión ante su propia existencia, marcada por el positivismo que ha mantenido Pau ante las circunstancias.

En una cuidada selección de 21 tracks de su discografía, los españoles renuevan las canciones que los llevaron a la fama bajo un formato acústico. “Había temas que me apetecía re-versionar, el poder revestirlos a manera de cuarteto, en una onda más clásica es un auténtico lujo. El espacio acústico nos deja lugar para los matices y arreglos lo que es estupendo”.

Pau Donés

Chucho Contreras

Pau, en pluma y papel

Se dibuja una profunda sonrisa en su rostro con barba entre canas cuando nos comparte sobre lo que representa escribir: “De lo que más disfruto es de la composición, soy un compositor aceptable, para lo demás me siento bastante mediocre [risas], la composición me hace bien, es la parte que más me interesa de la música”,  explica mientras deja al desnudo el intenso cariño por lo que hace. “Para componer algo emocional hay que estar revuelto, la tristeza y la alegría potencian la creatividad, pero lo más importante para mí es que la emotividad esté revuelta. En uno de mis más imponentes momentos de miedo compuse ‘Humo’, es una canción que le escribí a mi más grande amor que es la vida”, agrega.

Parte fundamental de la conmemoración por los 50 años del músico español, son sus memorias: 50 Palos… y sigo soñando. Un recorrido por los aspectos más íntimos de su vida, que nos envuelve página a página en su historia como si fuera un viejo amigo. Despertó mucho el interés sobre lo que el músico podría contar, tanto así, que a un mes de su lanzamiento se tuvieron que hacer 13 reediciones más. “Las cosas hay que hacerlas en caliente, justo con esa sensación he escrito esas páginas, me levantaba cada mañana y escribía sobre asuntos que se me habían venido a la cabeza en días previos”. Su manera instintiva de escribir llamó la atención de los editores quienes quedaron encantados desde que salió el primer borrador de sus textos. “Me pusieron un corrector de ortografía, cosa que hicieron muy bien porque soy disléxico, pero cuando me pusieron corrector de estilo, ahí sí les dije que no, yo escribiría el libro a mi manera y eso fue lo que hice”.

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Los cangrejos también caminan hacia delante

Con el apelativo “cangrejo» el español se refiere al cáncer que padece. Asegura que su vida ha cambiado en muchas formas a raíz de enterarse de su enfermedad. “Hay muchas cosas en la vida que nos bloquean por el miedo, el cáncer es un ejemplo. Esta enfermedad nos da un miedo atroz porque no sabemos nada de ella. Sí te puede matar y joder la vida muy rápido, pero también puedes vivir con ella y llevar una vida casi normal y eso es lo que he hecho”.

En estos más de dos años, a la par de recibir tratamiento, Pau ha escrito un libro, grabado un disco y planeado una gira. A final de año serán un total de 80 o 90 conciertos y ha tenido tiempo para relajarse y disfrutarlo. “Hay que seguir pa’lante, no voy a decir que no he tenido miedo, pero con humildad puedo decir que en la vida las cosas no me han acojonado”. Asegura que el coraje lo obtuvo luego del suicidio de su madre cuando él tenía 16 años, esa experiencia le dejó que hay que actuar al momento, ya no había espacio para titubeos. “Me guío mucho por instinto y así me ha ido bien, claro que me he equivocado, pero nunca le he temido al fracaso, porque de él se aprende mucho. Una de las frases que llevo grabadas, me la dio un amigo argentino, me dijo: ‘Donés, ¡Vive!, porque vivir es urgente’. He comprendido que el presente no se debe convertir en el tiempo que pierdes pensando en el futuro, el futuro es la consecuencia de lo que haces en el presente. Para mí, el cáncer es simplemente como un compañero de viaje, sólo que es uno muy molesto” [risas].

La ciencia de ser paciente

Pau Donés se confiesa en constante trabajo de aprender a sosegarse, está ocupándose de que las cosas negativas no le afecten. Nos comparte que la prisa es un potencial elemento de auto sabotaje. “Los músicos jóvenes hoy quieren inmediatez, yo les diría que la fama no tiene ningún sentido. El éxito es un arma de doble filo que puede tener connotaciones negativas; yo lo defino como disfrutar de lo que haces, esa es la victoria, pero si lo que se busca es popularidad entonces la has cagado y vas a ser muy desgraciado”. Sostiene que es importante dedicarle tiempo a lo que se ama, sin prisa y por vocación.

Mientras seguía trabajando en su música, estudió Economía para calmar las inquietudes de su padre. “Mi padre no quería que yo pasara hambre, él pasó en su momento por eso. Él quería un inspector de impuestos, un juez, un cura y un militar porque así decía: ‘yo viviré toda la vida de puta madre’ [risas], y cómo son las cosas que le salió un cocinero, una pastelera, un cineasta y el músico. Cuando terminé de estudiar le dije: ‘Padre ya está, ahora me voy a la música’, yo no sabía que iban a sucedernos estas maravillas, pero estaba encantado de dedicarme a lo que me gusta”.

La vida de Pau ha estado marcada por algunos claroscuros, sin embargo, él no se ha dejado agachar. Advierte a cada paso que la vida está llena de matices de color pero hay que saber verlos bajo otra óptica. Es un ser libre, que desprende vida y enfrenta cualquier obstáculo con su pasión como armamento. “Todo ha valido la pena, han sido 20 años estupendos, ¡qué afortunado soy!”. Pau Donés es un vívido patrón a seguir, su música, letras, y la manera de compartir sus experiencias han dejado en sus seguidores el anuncio de que vivir es lo más importante, es más, es lo único importante. Existir sin miedos es el secreto para vivir de verdad.

Pau Donés

Casete

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