marzo 2, 2021

Ólafur Arnalds presenta ‘A Sunrise Session’

Platicamos con el artista sobre su más reciente EP, la importancia de la vulnerabilidad en la música y más.

Este último año se ha caracterizado por la incertidumbre y el entender que hay situaciones que el ser humano no puede controlar. La música, en situaciones de caos, puede traer un poco de paz, y justo eso es lo que logra transmitir Ólafur Arnalds con su más reciente EP, A Sunrise Session, un proyecto acústico de temas incluidos en su último álbum, Some Kind of Peace.

A Sunrise Session, estrenado el pasado viernes (26 de febrero), es un tributo a la esperanza de mejores días, por lo que el artista decidió crearlo en un momento mágico: el solsticio de invierno, el día más corto del año. La sesión fue grabada en Reykjavík, Islandia, y el video fue dirigido por Krassasig, el cual cautivó la intimidad que la música y la atmósfera lograron crear. “A Sunrise Session nació de querer simbolizar de alguna forma todo lo que está pasando en el mundo y el comienzo de un nuevo año”.

La elección de las cuatro canciones presentadas en vivo ese día se debió a que estas son unas de las favoritas del artista y las que mejor cabían dentro del concepto acústico de la sesión. La presentación comenzó a las 10:31 am en plena oscuridad con “Spiral”, en donde se muestra a Ólafur en el piano y a su banda acompañando la canción con instrumentos de cuerda. A las 11:23 am, continuó con “Still/Sound”, la cual finalizó con un poco de luz solar para posteriormente continuar, a la par del amanecer, con “Back To The Sky”, canción sumamente nostálgica y producto de su colaboración con JFDR, una artista islandesa que Ólafur admira. 

La sesión terminó con el artista, sin acompañamiento de su banda, tocando en el piano “We Contain Multitudes”, una canción mágica que inspira felicidad y esperanza, en punto de la 1:46 pm. “Esa canción la escribí en Bali, donde paso mucho tiempo normalmente… Era una bonita tarde con un amigo que vive en una casa de madera en el bosque. Fue un momento verdaderamente bello, con algunas pláticas profundas y filosóficas, pinturas y sesiones improvisadas de piano. Gran parte del álbum sucedió así, muchos de los temas del disco son tributos a momentos significativos con mi familia y amigos”. 

La fusión, composición y colaboraciones en su música

Nacido en 1986 en Mosfellsbær, Islandia, Ólafur Arnalds comenzó su carrera musical a una corta edad, mezclando instrumentos clásicos con instrumentos propios del rock; además, componía para Heaven Shall Burn (una banda alemana de metal) y apoyaba a sus compatriotas de Sigur Rós. La mezcla de géneros y sonidos para él se dio de forma natural, y a pesar de dominar hoy en día el mundo electrónico y clásico moderno, desde ese entonces se sintió inspirado por el post rock. 

Posteriormente se interesó en la música electrónica, y eso marcó la diversidad musical, difícil de etiquetar, que hoy en día crea. “Nunca fue para mí una decisión hacer esto [respecto a fusionar géneros]. Todo mi pasado de disfrutar música, así como de hacer música, se unió y formó lo que soy”. Actualmente, Ólafur Arnalds es de los pocos compositores, músicos y productores que logran unir estilos tan diversos y crear piezas únicas de ellos.

Él mismo compone, produce y mezcla sus propios trabajos, pero al preguntarle cuál es la parte que disfruta más en su proceso creativo, respondió sin precipitación. “Crear es difícil [ríe], escribir es difícil y frustrante”, explica el artista. “Mezclar, para mí, es una cosa muy meditada. Puedo sentarme por horas y trabajar en el sonido de un violín y hay menos presión. Puedo pasar días explorando cómo las cosas deberían de sonar y cómo comunicar la música de la forma en la que quiero, y casi no hay manera de fallar… terminas cuando terminas”. 

En cuanto a la composición, comentó que no sabe realmente qué es lo que lo impulsa a escribir. “Esto es algo que he estado haciendo desde que tengo memoria. Si no compongo, no me siento feliz. Es sólo algo que sale… parte de mi día a día consiste en escribir algo. Puede ser porque algo en particular me inspiró, puede ser porque escuché un sonido y quise explorarlo, o puede ser que porque compré un nuevo equipo —como un sintetizador o un piano— que me impulsan a manipularlos. Creo que es la exploración”.

Fotografía cortesía de Universal Music

Además de crear y producir su propia música, el islandés se ha adentrado al mundo de la televisión con composiciones para series como Broadchurch y Defending Jacob, así como en el cine con la creación y participación en las bandas sonoras de películas como Los Juegos del Hambre y Gimme Shelter

Para él, el proceso de crear música propia y de crear música para proyectos fílmicos, son igual de disfrutables. No obstante, recalcó las ventajas y desventajas de ambos. “La diferencia, creo que esencialmente es que cuando haces música para películas o para programas de televisión, estás en una colaboración —no sólo con las personas en el proyecto, sino también con el proyecto en sí mismo. Estás en colaboración con la historia, así que estás complementando algo y escribiendo música que necesita encajar límites que anteriormente se te fueron impuestos”.

“Creo que estas limitaciones pueden ser muy inspiradoras, porque te pueden llevar por caminos que de otra forma nunca irías, pero del otro lado, no estás contando tu propia historia. Así que también hay algo que le hace falta. Mientras que haciendo mi álbum, puedo elegir lo que sea que quiera hacer, aunque esa libertad también es un poco limitante, porque te puedes perder al tener todas las opciones del mundo”. 

Ólafur añadió que, en televisión, ama colaborar seguido con los directores y el equipo que está trabajando en el programa, porque usualmente son personas de las que puede aprender y obtener inspiración. Colaborar para él es una parte vital de hacer música, ya que puede obtener nuevos retos e ideas. Sobre esto, comentó que no tiene una persona ideal con la que desee trabajar, pero en A Sunrise Session y Some Kind Of Peace, tuvo la suerte de hacerlo con amigos.

“Casi nunca elijo con quién colaborar basado en lo que han hecho en el pasado, ¿sabes? Nunca he ido con un músico para decirle: ‘Me gusta tu música, deberíamos hacer algo juntos’. Siempre ha sido, más bien, sobre el potencial de aquello, y para que yo vea esa potencial necesito que seamos amigos [ríe]”.

“Trabajar con amigos es lo mejor”, continuó. “El proceso de hacer música es más importante que lo que resulta de ello. Al final, sólo estás intentando disfrutar tu vida”. Sin embargo, para poder dar una respuesta concreta, confesó que le interesaría trabajar con Thom Yorke. “Viendo sus demás colaboraciones, usualmente han estado muy cool y pienso que es un buen colaborador”.

La vulnerabilidad que esconden los conceptos

En trabajos previos, como en su disco re:member, el islandés manipulaba su creatividad usando tecnología y creando temas muy técnicos y conceptuales, lo cual confesó disfrutar mucho. Pero en su último disco y EP,  Ólafur Arnalds reveló una parte de él mismo que nunca antes había compartido, mostrándose completamente vulnerable.

“Era algo que quería hacer desde antes. Creo que siempre estás en un péndulo de reloj, ¿sabes? Cuando estás creando arte, sigues una dirección y cuando llegas ahí, usualmente quieres ir hacia la dirección contraria”, admitió. “Quitar todos los conceptos, y eliminar todas estas ideas y ver qué hay detrás, ¿no es eso realmente lo importante?”.

Al adentrarse más en el tema sobre lo difícil que es mostrarse vulnerable, comentó que muchas veces él, como creador de su propia música, se esconde detrás de los conceptos en búsqueda de protección. “Si los colocas enfrente de ti, no eres tan vulnerable porque la música es para ti… Así que, si alguien juzga esa música, está juzgando una cosa invisible que colocas ahí, pero al removerlos quedas más expuesto como artista, y sólo lo encuentro fascinante. Un poco aterrador, pero algo fascinante que puedes explorar”.

Puedes escuchar A Sunrise Session aquí:

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