Abril 01, 2019

P&R: Nikki Sixx

El bajista de Mötley Crüe habla sobre las drogas, las groupies y por qué su hija es más sabia que él.

POR Kory Grow

Foto: Instagram Nikki Sixx

Su vida en su banda, Mötley Crüe, ha sido reflejada en el libro y ahora, en la reciente cinta de streaming, The Dirt, pero al preguntarle sobre sus héroes, Nikki responde sin titubeos: “Keith Richards. Él siempre ha mantenido los estándares más altos que nadie. También me encantan varios escritores de la generación Beat. Mira la historia de William S. Burroughs; no siempre es bonita, pero se supone que el arte no proviene de lugares bonitos.  

 

Como tú, Keith Richards y Burroughs superaron las adicciones a la heroína. ¿Es esa otra razón por la que los admiras?
Cuando me introdujeron por primera vez a la heroína, me decían: “Estos escritores, compositores y pintores hacen eso”. Era joven e ingenuo. No me di cuenta lo endemoniado que era.

 

¿Qué aprendiste de ese periodo de tu vida?
Aprendí que las drogas son como las curitas y las curitas no funcionan. Tienes que limpiar la herida. Tuve que luchar con eso a través de la fama y el éxito. Pude haber tomado mejores decisiones. Me siento mal por mis familiares que asusté. Y lamento que cuando la banda finalmente obtuvo lo que quiso, estábamos autodestruyéndonos.

 

Fuiste declarado muerto por una sobredosis en 1987. ¿Qué te enseñó el morir?
Que duele volver. Mi corazón se detuvo. Mi cuerpo se detuvo. Es como si apagaras la computadora y la reiniciaras. Sentí como si me hubiera atropellado un camión. Cada pequeña cosa duele. Me dolía el pelo. Ese reinicio es una perra.

 

¿Viste la biografía de Mötley Crüe, The Dirt, como una historia de advertencia?
Creo que es una historia de supervivencia. La de una pandilla de personajes improbables que escalaron una montaña juntos sólo para una autoimplosión y tienen que resolverlo. Realmente somos un monstruo de cuatro cabezas, y algunas veces nos mordemos el uno al otro.

 

Llenaste el libro con historias de groupies asombrosas. ¿Ha evolucionado tu actitud hacia las mujeres desde entonces?
Estoy detrás del movimiento #MeToo al 100%. Creo que estamos en un gran momento para la igualdad, y tenemos espacio para crecer. A pesar de que éramos unos jodidos animales, la mierda que hicimos —y la que las chicas nos hicieron— estaba jodidamente loca, nunca hubo un momento en el que alguien en la banda aprovechara la oportunidad para ejercer el poder. No estoy diciendo que fuéramos ángeles, pero todo fue consensual.   

 

Has definido a tu hija como feminista. ¿Qué te ha enseñado?
Uno de los mejores momentos sucedió cuando estábamos hablando de un amigo mío que es gay. Dije algo como: “¿Conoces a mi amigo Justin? Él es gay y su novio vendrá para el Día de Acción de Gracias”. Ella dijo: “Si él fuera hetero, ¿dirías: ‘Mi amigo Justin, que es heterosexual?’”. Ella rompió esa identificación de género que tenía. Estuve muy agradecido por eso.

 

¿Cuáles son las reglas más importantes por las que vives?
Hay una frase en nuestra canción “Primal Scream”: “If you want to live life on your own terms/ You gotta be willing to crash and burn”. Pienso en eso en cada decisión que tomo.

 

¿Recuerdas el momento en que tomaste una decisión y luego fue un desastre?
Cuando Vince [Neil] renunció después de Dr. Feelgood, desearía que nuestros mánagers y abogados tuvieran la fuerza para decir: “Chicos, tiempo fuera. Son una de las bandas más grandes del mundo. Nadie está despedido y nadie renuncia”. Tal vez necesitábamos hacer ese álbum sin Vince [Mötley Crüe de 1994], pero no llamarlo Mötley Crüe. Nos quemamos hasta la mierda.

 

¿Cuál es la peor parte del éxito?
Haberme ido por tantos años. Me he perdido muchos cumpleaños y vacaciones. Recuerdo que cené por el Día de Acción de Gracias en un maldito bar de un Hilton. Supongo que eso surgió con nuestra canción “Home Sweet Home”.

 

Sí, pero cuando lanzaste esa canción, tenías que salir de gira para promocionarla.
Buen punto. La cagué.

 

 

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