Junio 01, 2019

Mujeres, ritmos y 50 años de Woodstock

Carlos Santana nos habla en exclusiva sobre el icónico festival de 1969 y de su 50 aniversario, así como de sus álbumes más recientes.

POR Benjamín Salcedo

Cortesía Universal Music

Después de su presentación en la pasada edición del Vive Latino, tuvimos la oportunidad de platicar con este chamán, quien desde hace 50 años —armado con su incomparable guitarra— ha llevado su mensaje de amor y paz a los cinco continentes.

 

No es extraño que nuestro destacado paisano nos visite. De hecho, desde los años de prohibición a fines de la década de los ochenta nos hizo una visita al Nou Camp de la ciudad de León en donde, instalado en la media cancha, nos trajo su gira. Unos años después, ya con la operación formal de conciertos en nuestro país, incluso grabó un disco en vivo en el Palacio de los Deportes llamado Sacred Fire, Santana Live in South America (nunca supe por qué decía Sudamérica, pero eso no es lo importante).

 

Hace cinco años grabó Corazón con muchos músicos mexicanos e iberoamericanos y aprovechó para realizar un convivio en Puerto Vallarta y un concierto en Guadalajara para darlo a conocer, todo esto documentado en el disco/documental Corazón Live from Mexico, Live It to Believe It. Regresó un par de años después para promocionar Santana IV, con una alineación de lujo que incluía a Gregg Rolie y Neal Schon. Y este año se presentó en el vigésimo aniversario del festival Vive Latino.

 

 

Carlos comenta al respecto: “Me siento muy agradecido con Dios y con la gente, la energía fue una maravilla. La ciudad de México es otro mundo, es otra energía, con toda la gente unida y en armonía. Siempre me inspira, me eleva, siempre me tratan con respeto y amor y yo ofrezco todo mi corazón”.

 

Y cómo no darle el corazón, si es el músico mexicano más reconocido y vendedor de toda la historia. De los pocos que pueden contar con más de 50 años de trayectoria; fama y popularidad en todo el mundo; premios y reconocimientos (como un récord histórico de premios Grammy con su célebre Supernatural); su amor por la Virgen de Guadalupe y sus raíces universales.

 

Ese chamaco que se presentó en Woodstock Music & Art Festival, por primera vez, cuando nadie sabía quién era y que demostró que podía ofrecer un estilo y música que no se parecía a nada ni a nadie, pero que tenía todos los elementos para convertirse en música gustada mundialmente.

 

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