Una puerta se abre cada vez que Kamasi Washington toca su saxofón, una puerta al interior de una de las mentes más importantes del jazz en la actualidad. Por ésta se asoma su alma, un alma que ha hablado a través de la música casi desde el momento en el que Kamasi empezó a hacerlo con palabras.

“Era muy joven. Empecé a tocar la batería cuando tenía tres años. Mi papá era músico, así que era algo que todos hacíamos. A los 11 años fue cuando empecé a sentir que no sólo era algo que hacíamos en la casa,era algo mío,era parte de mí. Fue entonces cuando empezó a gustarme el jazz y empecé a sentirlo por dentro. Siempre ha sido el principal vehículo para expresarme, es como una puerta que tiene mi alma para salir, siempre ha sido una manera para expresar lo que soy, cómo soy y lo que he vivido. Es una ventana a quien soy en realidad”, menciona Kamasi.

Eso que sentía por dentro se manifestó de muchas maneras, pero los grandes artistas de jazz orillaron a Kamasi a acercarse al saxofón, y a pesar de la resistencia de su padre, no lo volvió a soltar. “Empecé con la batería, después con el piano y luego con el clarinete. Cuando empezó a gustarme el jazz, vi que la mayoría de los artistas tenían saxofones, no clarinetes. Quería cambiarme al saxofón, pero mi papá no me dejaba, decía que tenía que pasar más tiempo con el clarinete primero. Un día tuvo un ensayo y dejó su saxofón afuera, así que lo tomé y empecé a tocarlo, y podía tocarlo. Fui a decirle a mi padre: ‘Muy tarde, ya cambié de instrumento’, le toqué una canción y dijo: ‘Ok’”.

Te puede interesar: Conoce a los ganadores de los Brit Awards. 

La mente de Kamasi Washington siempre fue brillante. Aunque estuvo continuamente en con- tacto con la música, también se interesó por temas más empíricos. “No sabía que me dedicaría a la música, me gustaban mucho las matemáticas y la ciencia, mi madre era maestra de química. Aunque sabía que siempre tocaría música, había una diferencia para mí entre alguien que tocaba un instrumento y un músico. Tenía como 17 años cuando me di cuenta de que a eso me iba a dedicar.