abril 22, 2020

La música: ¿adversaria del medio ambiente?

Artistas como Massive Attack, Coldplay y Tame Impala han buscado reducir el impacto de su música en el ambiente.

Desde hace unas décadas, se han encendido alarmas sobre el daño que hemos causado al medio ambiente. La Tierra ha sufrido enormemente por culpa de las actividades del ser humano.  En la época actual, la situación del cambio climático está en un punto crítico, pero ¿cuál es el rol de la industria de la música en todo esto?

Hoy en día, el negocio de la música está convertido en una industria accesible para muchas personas; hacer un disco es más fácil que nunca, viajar largas distancias en pocos días es cotidiano para los artistas y los fanáticos que los siguen, pero todo esto ha causado un fuerte impacto en el medio ambiente. Sin embargo, hay músicos que están buscando soluciones para reparar el daño. A pesar de que ahora es posible saber con precisión las estadísticas del agravio del mundo de la música, hay esperanza para revertir la situación.

Cambio climático: actualidad

Actualmente, el cambio climático está cerca del punto sin retorno. Muchos científicos han llegado a la conclusión de que sólo tenemos un par de años antes de que el daño al planeta se vuelva completamente irreversible. Tiene que haber un cambio drástico si vamos a hacer el intento por salvar a la Tierra.

Algunos individuos han modificado su estilo de vida al adoptar medidas como reciclar, comprar cosas de segunda mano, adquirir autos amigables con el medio ambiente y sobre todo, no usar popotes. Pero el estado ambiental actual requiere una iniciativa a mayor escala.

El cuidado del medio ambiente es uno de los retos más grandes que la civilización humana ha tenido hasta ahora. Esta batalla depende de nosotros y el resultado en los próximos años dictará el bienestar y la supervivencia de los seres vivos del planeta en un un futuro más cercano de lo que parece. Como seres humanos se lo debemos a las generaciones futuras y a la naturaleza.

La industria musical y el cuidado del medio ambiente

Para muchas personas en el mundo, la música es una parte esencial de su vida diaria; hay quienes no pueden dejar pasar un solo día sin escuchar una canción de su artista favorito, ya sea en el teléfono, computadora o en el coche. Si así lo quisiéramos, la música podría estar presente prácticamente todo el tiempo. Todo esto suena bien desde el punto de vista del entretenimiento personal, pero hasta hace poco, no estaba claro el efecto en el medio ambiente.

Si bien, la ciencia y el arte son dos disciplinas muy distintas, el cambio climático incita a que unan fuerzas para generar mayor consciencia en cuanto lo que podemos hacer a mayor escala. Los datos disponibles a continuación son sólo la punta del iceberg en cuanto al presente del daño ambiental de la industria de la música.

CD vs Streaming

El consumo de música tiene costos ambientales que no se habían tomado en cuenta. Mientras que el precio por escuchar música nunca había sido tan bajo, el costo ambiental, por más increíble que parezca, nunca había sido tan alto.

Universidades alrededor del mundo han desarrollado estudios en el último par de años y los resultados son verdaderamente sorprendentes; las emisiones de carbono se han disparado, a pesar de que prácticamente ya no se consuman CD’s, los cuales creaban basura de plástico. Si bien, el objetivo de la investigación no es decirle a la gente que deje de consumir música, pero sí de crear consciencia en el cambio que ha causado el streaming.

La industria de la música ha generado enormes cantidades de plástico a través de su historia, empezando por la distribución de la misma. En 1977, (punto más alto en ventas de LP en Estados Unidos) la industria utilizó 58 millones de kilogramos de plástico. En 1988, (punto más alto de ventas de cassettes) 56 millones de kilogramos de plástico. Y en el 2000 (mayor numero de ventas de CD), la cantidad ascendió a 61 millones de kilogramos.

En 2016, cuando el streaming tomó el mercado casi por completo, la cantidad de plástico usado cayó hasta los 8 millones de kilogramos. Esto ilustra la transformación que hubo en los últimos 40 años, en cuanto al impacto y la cantidad de plástico utilizado.

Todo esto sonaba bien para el medio ambiente, hasta que se empezó a medir la cantidad de energía necesaria para poder escuchar música en línea. Se requiere de muchos recursos para guardar y procesar música, lo cual daña al medio ambiente de una forma distinta a la de la industria del plástico y lo material.

La producción de plástico bajó, entonces, ¿cuál es el problema?

Primero que nada, es necesario entender cuáles son las principales amenazas al medio ambiente; una de las más graves es el efecto invernadero. El efecto invernadero es un conjunto de gases que se genera cuando se quema combustible para crear energía. Esta energía es utilizada para tener agua caliente, manejar automóviles y llevar a cabo actividades industriales dentro de las fábricas, por ejemplo.

Los gases suben directamente hasta la atmósfera de nuestro planeta y no permiten que el calor proveniente de la Tierra salga hacia el espacio. Esto ocasiona altas temperaturas en el planeta, desembocando en el efecto invernadero. El calor en la Tierra está derritiendo los polos, causando inundaciones y otras catástrofes naturales que cada día se vuelven más difíciles de controlar para los seres humanos.

La equivalencia en gases de efecto invernadero (GEI) es el dato que cambió el juego. Esta medida es una de las más importantes para poder comparar el efecto ambiental de la fabricación de plástico con el de la música en línea.

Según un estudio realizado por la Universidad de Glasgow y la Universidad de Oslo, el punto más algo de GEI en la época del plástico alcanzó los 157 millones de kilogramos en GEI en Estados Unidos, pero en el 2016 con la música en línea, el número hizo algo más que duplicarse, alcanzando los 350 millones de kilogramos en GEI, solamente en Estados Unidos. Estos números revelan que no necesariamente por reducir el uso de plástico se iba a ayudar al medio ambiente.

La música almacenada también es algo tangible. “El sentido común nos lleva a pensar que en la actualidad la música es algo completamente virtual, pero no es así. Los archivos musicales son cosas físicas que ocupan espacio, si no fuese así, tu disco duro nunca se llenaría. Para almacenar, transmitir y procesar datos se requiere mucha energía, la cual viene del carbón, gas y centrales nucleares”, comenta Kyle Devine, profesor adjunto de musicología de la Universidad de Oslo.

¿Las giras mundiales y el cuidado al medio ambiente pueden coexistir?

Los eventos en vivo son otro dolor de cabeza para la parte de la industria que quiere fomentar el cuidado de las emisiones y reducir la generación de basura.

Desde el punto de vista del organizador de los festivales de música, a los cuales asisten cientos de miles de personas durante un fin de semana, se pueden tomar varias medidas; desde no utilizar productos de plástico de un solo uso, hasta tener baños ecológicos. El Øya Festival de Oslo utiliza energía renovable únicamente, pero, ¿es suficiente para que la situación cambie?

Los asistentes a estos festivales y conciertos son individuos, pero si todos comienzan a tomar medidas, se puede generar un cambio en las emisiones y contaminación. Los viajeros pueden tomar un tren, trasladarse en grupo y ser responsables con el consumo durante los eventos, entre otras regulaciones.

¿Quienes se han unido a la lucha por el medio ambiente?

El verdadero problema llega en el turno de los artistas. Los músicos y su equipo viajan, a veces, por todo el mundo. Los grupos musicales se transportan en aviones y grandes camiones hasta tres o cuatro veces por semana, en algunas ocasiones. La buena noticia es que muchos de ellos están buscando formas de ayudar en la parte ecológica.

Muchas bandas o músicos se han unido a organizaciones ambientales dedicadas específicamente a ayudar a reducir el impacto ambiental de la industria musical, por suerte, ya que la situación hoy en día demanda una movilización de mayor peso.

Hay artistas que están haciendo un esfuerzo a gran escala para poder ayudar a hacer consciencia sobre el tema ambiental. Ya que la meta no solo es frenar el cambio climático, sino revertirlo.

Uno de los grupos que más ha contribuido en años recientes, es R.E.M. La banda formada en Georgia ha sido protagonista en diversos movimientos ecológicos. El grupo de Michael Stipe ha apoyado a Greenpeace en varias ocasiones, pero no sólo sus apariciones apoyan al medio ambiente. La letra de canciones como «Southern Central Rain», habla de la contaminación industrial y la lluvia ácida.

KT Tunstall, cantautora escocesa nominada a un Grammy, se ha expresado al respecto también: «Para mí, es obvio que la naturaleza es una fuerza omnipotente y que nosotros estamos aquí sólo como invitados. En tanto y en cuanto nos comportemos como huéspedes agraciados y agradecidos, la tierra sigue siendo saludable y maravillosa.»

La artista continuó hablando sobre lo que hemos causado: «Pero estamos destruyendo la casa de invitados y eso no se hace.  Lo cierto es que el calentamiento mundial es la cuestión más importante en nuestras vidas. Hasta los cambios más pequeños pueden tener importancia. Pero si hay gente que no cambia su actitud, y si no elegimos con más sabiduría, en diez años estaremos viviendo en una realidad muy diferente. No será agradable», menciona Tunstall.  

Un músico de alto perfil lleva varios años comprometido con la causa, su nombre es Thom Yorke. El cantante es integrante de la organización ecologista Friends of the Earth, cuyo objetivo es dar a conocer más a fondo el impacto del efecto invernadero. Al igual que R.E.M, Yorke inspiró su disco, The Eraser (2006), en el cambio climático.

Otro grupo de rock involucrado es The Smashing Pumpkins. La portada del disco Zeitgeist denota una influencia acerca del mismo tema. En ella, aparece la Estatua de la Libertad ahogándose por culpa del nivel del mar. Shepard Fairey, encargado del diseño de la portada, comentó: «El ahogamiento de la Estatua de la Libertad, que es un icono venerado en Estados Unidos, se convierte en una metáfora que simboliza la eminente destrucción de muchos de los ideales sobre los que se fundó esta nación». 

«Las libertades civiles, la libertad de expresión, la privacidad, etc., han disminuido desde el 11 de septiembre de 2001. El sol que aparece en la imagen puede estar saliendo o poniéndose y esta ambigüedad indica que todavía queda esperanza para cambiar las cosas», agregó Fairey. 

¿Qué medidas están tomando los artistas?

Tras lanzar su último disco, Coldplay anunció que no haría más giras hasta averiguar la manera de que beneficie al medio ambiente. Chris Martin y compañía hablaron sobre el tema: “Nos vamos a tomar unos años para buscar que el tour sea beneficioso para el medio ambiente”.

La banda de Inglaterra tocó un concierto en el Museo de Historia Natural de Londres, en el cual recaudaron para la organización Climate Earth. El último tour mundial de Coldplay fue en 2016.  En esta gira tocaron 122 conciertos alrededor de todo el mundo.

Otros artistas de talla mundial también han comenzado a hacer esfuerzos para cuidar la cantidad de emisiones de sus conciertos. Billie Eilish prometió hacer un tour verde y The 1975 también prometió plantar un árbol por cada boleto vendido de sus conciertos.

Tame Impala recientemente anunció que en todos sus conciertos a partir del 9 de marzo habrá un stand llamado Eco Village, donde se llevaran a cabo diferentes actividades que contribuyen al medio ambiente.

Massive Attack está trabajando con el Centro Tyndall de la Universidad de Mánchester para proveerles datos para un estudio sobre el impacto de las giras en el planeta.

Una de las activaciones será participar en una campaña de Reverb contra el cambio climático. Ahí los fans podrán interactuar con organizaciones sin fines de lucro. La dinámica funciona de la siguiente manera: los que apoyen la causa con una donación, podrán obtener una botella recusable para el concierto, la cual podrán llenar de forma ilimitada y gratuita dentro del recinto. Otro aliciente será  que los participantes recibirán una plumilla hecha de material reciclado, mas un boleto de rifa para ganar una guitarra firmada por Tame Impala.

Green Touring Network

Ahora que se conoce concretamente el impacto ambiental de las giras, han surgido organizaciones y movimientos para buscar soluciones inmediatas a estos problemas. Estudiantes de la Popakademie Baden-Württemberg, en cooperación con “Green Music Initiative, “Thema1 GmbH”, “EnergyAgency NRW” y el manager Julian Butz de Neubau Music, desarrollaron una guía para hacer giras verdes.

La guía ofrece recomendaciones prácticas para todos los involucrados en un tour, desde los artistas, promotores y managers, hasta los recintos mismos. Los temas incluidos en la guía son: movilidad, recinto, catering, estancias, mercancía y comunicación. Las medidas se dividen de acuerdo a sus beneficios: bajo costo de implementación, rapidez en implementación, alto impacto en comunicación y alto impacto ambiental.

El futuro del planeta

El primer paso fue conocer el impacto del ser humano con mayor exactitud. El segundo fue saber qué industrias están causando el mayor daño ambiental. El tercer paso es hacer algo al respecto. Ahora que tenemos la información y sabemos que podemos contribuir de diferentes maneras, es necesario actuar. El medio ambiente ha dictado que lo que hagamos en estos años va a definir el rumbo que la Tierra va a tomar de forma irreversible.

Muchos ídolos musicales están haciendo su mayor esfuerzo para ser un ejemplo a seguir para sus fans, ahora en materia ambiental también. Están tomando medidas que involucran una enorme planeación en involucramiento de muchas organizaciones para poder generar el impacto positivo que tanto necesita el planeta. Este es el momento de la verdad para todos. Fanáticos y artistas son el equipo ideal para que este movimiento no se quede en esperanza, sino una realidad.

 

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