Lizzo, a los 31 años, es otro tipo de artista: una cantante y rapera negra de talla grande que domina el espacio pop que es en gran parte blanco y flaco, todo mientras ella es implacablemente edificante y abiertamente sexual en sus propios términos. Su historia es tan notable y radical como su estrellato: años de dudas y luchas, seguidas de un ascenso poco ortodoxo, pero rápido, iniciado por “Truth Hurts”, una canción de hace dos años que ni siquiera estaba en su nuevo álbum. 

En abril pasado, lanzó Cuz I Love You, su debut en un sello discográfico importante. Comenzó a escribir el álbum un año antes, cuando su primer romance real estaba terminando; el misterioso Géminis que había estado viendo inspiraría prácticamente todas las canciones. Enfrentada a un horario cada vez más exigente y sintiéndose desconectada de sus amigos y seres queridos,tuvo un colapso emocional mientras estaba de gira en la primavera de 2018, un momento que la llevó a terapia. “Fue realmente aterrador”, me dijo justo antes del lanzamiento del álbum. “Pero siendo vulnerable con alguien que no conocía, y luego aprender a ser vulnerable con personas que sí conozco, me dio el coraje de ser vulnerable como vocalista”. 

Cuz I Love You tiene sus momentos de desamor y autorreflexión, pero en última instancia, es una celebración: Lizzo quiere que tú –¡sí, tú!– te ames como Lizzo ha aprendido a amar a Lizzo. En los últimos años, el pop se volvió malhumorado, en parte para reflejar el estado sombrío del mundo. Cuz I Love You se abrió paso a través de todo eso. Hizo el tipo de canciones que ella quería escuchar al final de un día difícil, temas que quieren que te sientas hermosa, exitosa, reservada y ocupada, porque Lizzo siente todo eso. 

Sin embargo, también ha tenido un mayor escrutinio. Lizzo estuvo en fuego por una respuesta irritable en Twitter a una crítica de Pitchfork que recibió; dijo: “Las personas que critican álbumes y no hacen música deberían estar desempleadas”. Meses más tarde, más tuits la llevaron a una demanda por difamación, luego de acusar falsamente a un conductor de Postmates de robar su orden, compartió el nombre de ese conductor con sus más de un millón de seguidores.

Como una mujer de piel oscura que hace lo desagradable (pero muy lucrativo) de hacer música pop edificante, los insultos tienden a ser duros y personales. Ha sido llamada cursi y una “planta de la industria”. En un titular retraído, el sitio de chismes Bossip la llamó “Kidz Bop Kween”, lo que sugiere que su música es una imitación diluida del pop más auténtico. Sin embargo, el insulto más constante y doloroso es que hace música para los blancos, que simplemente está deslumbrando y dándosela a una audiencia de feministas blancas de esta época. “Sí, hay gente blanca en mis shows”, afirma, con una sonrisa. “¿Qué voy a hacer, rechazarlos? Mi música es para todos”.