agosto 29, 2020

Katy Perry regresa a los básicos

En su quinto álbum, la cantante tiene un buen momento por primera vez en un tiempo.

Katy Perry

Smile

Capitol

Han pasado casi 10 años desde que el gigantesco éxito de Katy Perry, Teenage Dream, estableció una barra casi estratosférica para el feliz pop moderno californicado del siglo XXI, convirtiéndose en el primer álbum en tener cinco canciones encabezando las listas desde Bad de Michael Jackson. Es complicado seguir ese acto, y como Jackson en la era pos-Bad, fue difícil para Perry crear el segundo acto adecuado, fallando al tratar de seguirle la marcha al cada vez más ambicioso y artístico mundo pop con Prism, la introspección que cruzó géneros en 2013, y la conciencia terapéutica de 2017, Witness.

En Smile, deja de tratar de mantenerse a la par de las Halseys y felizmente se va por la gaseosa exuberancia que conforma su zona de seguridad del tamaño de estadio. “I’m ready for a shameless summer/ Champagne on ice only makes you stronger”, canta en “Cry About Later”. La abridora co producida por Zedd, “Never Really Over”, es una complacencia para los fans que surge de sintetizadores de una bola de espejos, golpes heroicamente marciales de tarola y Perry convirtiendo cada nota en polvo de oro. En “Teary Eyes”, patina sobre sedosa música House, mientras que “Tucked” es una pelusa disco de primer orden. Charlie Puth co escribe “Harleys in Hawaii”, una linda escapada R&B sobre montarse en motos, perseguir arcoíris y hacer el “hula, hula, hula” hasta el “jeweler, jeweler, jeweler”.

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Por supuesto, no sería Katy Perry sin algunas letras resplandecientemente simpáticas e incómodas, y la lady doth no decepciona en ese sentido. En el torbellino empoderador “Daisies”, canta, “Tried to knock me down/Took those sticks and stones/Showed ’em I could build a house”, y continúa con la presunción de ser una flor que crece en el concreto en la siguiente canción, la igualmente colosal “Resilient”. Con la promoción del álbum, Katy Perry habló sobre la depresión que resultó del debilitante rompimiento con su ahora prometido Orlando Bloom hace unos años. Y aunque hay suficiente agua de ojos para llenar un Big Gulp, ella suele combatirlo para recordarse a sí misma que está perfectamente bien estar felizmente emparejada con Legolas.“We put the dirty work in/So now we know it’s worth it”, canta sobre el jugoso ritmo y las cuerdas de Bee Gees en “Champagne Problems”.

La única cagada en la copa de champagne es el triste final, “What Makes a Woman”. Si es que es posible ser condescendiente con uno mismo, esta canción lo hace: “I feel most beautiful doing what the fuck I want/Is it that my intuition is never really off/I need tissues for my issues/And Band-Aids for my heart”, canta. En su mayoría, sin embargo, este es el sonido de un hábil regreso al cielo del pop.

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