Abril 22, 2019

'Game of Thrones' de cerca: El nombramiento de Brienne de Tarth como caballero

La increíble guerrera interpretada por Gwendoline Christie finalmente recibe el tratamiento real.

POR Alan Sepinwall

HBO

Muchas cosas pasan en cada episodio de Game of Thrones. Así que cada semana, estaremos profundizando en una escena memorable en particular. Se presentarán muchos spoilers del capítulo de esta semana, “A Knight of the Seven Kingdoms", a continuación.

 

“A Knight of the Seven Kingdoms” comienza exactamente donde "Winterfell" se quedó —si no cronológicamente, por lo menos sí espiritualmente. Jaime Lannister, habiendo cabalgado valientemente (o tontamente, dependiendo de tu perspectiva) a Winterfell, es cuestionado por sus muchos pecados. Dany todavía está resentida con él por asesinar a su padre (aunque haya sido un loco genocida). Sansa recuerda las acciones que Jaime tomó en contra de su familia y Bran incluso cita la frase ("Las cosas que hacemos por amor") que Jaime pronunció antes de tirarlo por la ventana, hecho que comenzó casi todos los conflictos de la serie que no tienen que ver con los White Walkers. Incluso Tyrion, defensor de su hermano durante mucho tiempo (y viceversa), no puede hacer mucho para ayudarlo esta vez tras el descubrimiento de que Cersei les ha mentido sobre envíar a su ejército para luchar contra Night King. Todos están enojados con el "Matarreyes", la mayoría con justa razón, pero nadie parece saber qué hacer con él en el probable caso de que esté diciendo la verdad acerca de querer unirse a la lucha por la vida.

 

Y luego Brienne de Tarth da un paso adelante para responder por su viejo compañero de viaje, y todo está bien con el mundo otra vez.

 

Este no es el momento del que hablaremos hoy, pero ayuda a montar la escena abrumadoramente poderosa que le da a "A Knight of the Seven Kingdoms" su título. Es un recordatorio de que Brienne y Jaime viajaron juntos durante la mayor parte de la tercera temporada de GoT, pero también de que la gigante de la Isla Zafiro se ha cruzado con tantas personas en esa sala y se ha ganado su respeto, admiración y confianza a lo largo del camino. Ella puede defender a Jaime en este momento, no sólo porque ha visto su verdadero y honorable corazón, sino porque es la única en la sala capaz de ver más allá del rencor. Cuando Brienne de Tarth habla, la gente escucha.

 

Hay roles en Game of Thrones que, en teoría, podrían haber sido ocupados por muchos actores excelentes. Y hay algunos en los que el campo estaba limitado por un detalle físico clave. Tenemos la suerte de que Peter Dinklage tuvo el carisma y la destreza verbal para dar vida al querido imp de George R.R. Martin. Y en el otro extremo del espectro de la altura, tenemos más suerte de lo que a veces nos damos cuenta de que Gwendoline Christie (que tenía un currículum mucho más limitado que Dinklage cuando se unió al elenco) ha sido capaz de hacer lo mismo con Brienne. Es engañoso, porque a pesar de su impresionante tamaño y su capacidad para luchar, Brienne es un personaje subestimado. Ella es una mujer guerrera en una cultura que tiende a reírse de tal concepto. Nunca puede descartar por completo la idea de que debería sentirse avergonzada por ser una criatura poco convencional y modesta que no encaja en ninguna parte. Ella trabaja muy duro para ocultar sus sentimientos, para no mostrar lo mucho que desea ciertas cosas —o personas— y sólo intenta cumplir con un código de honor que haría que Ned Stark se sintiera orgulloso.

 

Sin embargo, a pesar del intenso y practicado nivel de reticencia de Brienne, la química de Christie con sus compañeros de escena es invariablemente fuera de serie. En un show al que le encanta separar su amplio reparto en parejas, y mezclarlas y combinarlas siempre que sea posible, Brienne y Jaime son fácilmente el dúo más memorable y más eléctrico. Y ella es casi tan buena con el resto: todas las mujeres Stark, Podrick, Hound, Margaery Tyrell, etc. Si Brienne y Bronn hubieran pasado un poco más de tiempo juntos, sería difícil preocuparse por cualquiera de los demás, los dos luchadores favoritos de Jaime brillarían juntos. Ha sido una combinación perfecta entre personaje y actriz, que a su vez ha llevado a tantos momentos perfectos entre Brienne y las muchas personas por las que ella ha luchado o a las que se ha enfrentado.

 

"A Knight of the Seven Kingdoms" es como "Winterfell", una oportunidad para que los viejos amigos se reúnan y compartan un poco de alegría antes de que Night King venga y mate a muchos de ellos. Incluso es más emocionalmente potente que el primer capítulo de la temporada. La mayor parte de los reencuentros ya han ocurrido y la logística ya ha sido resuelta, y ahora todos asumen que morirán en un día. En este momento, todo se trata de sentimientos y camaradería, ya sea que Sansa envolviendo a Theon en un abrazo por volver a defender Winterfell o Arya seduciendo a Gendry para que pueda saber cómo se siente el sexo antes de que la muerte le muestre su rostro definitivo. Cada escena está llena de sentimientos, desde Davos recordando a la hija asesinada de Stannis al ver a la niñita que quiere pelear, hasta Sam dándole a Jorah la espada de acero valyrio de su familia como un reconocimiento por ser una mejor figura paterna para él que su padre real. Por mucho que amemos el espectáculo de GoT, esas enormes escenas de batalla no significan nada si no nos importan las personas que viven y mueren en ellas, y el escritor Bryan Cogman parecía decidido a recordarnos por qué todavía deberíamos preocuparnos por muchos de los personajes que se reunieron en ese castillo para disfrutar de una bebida antes de la guerra.

 

Mientras los hermanos Lannister se ríen con tristeza ante la idea de que están a punto de morir defendiendo la casa de un hombre que no le simpatizaba en absoluto a su padre, Brienne y su escudero Pod entran para buscar un lugar cálido donde pasar la noche larga y fría. Pronto, Davos está allí, seguido por Tormund, quien piensa erróneamente que el camino hacia el corazón de "la mujer grande", como él la llama, es alardear de su vínculo con los gigantes y demostrar que todavía puede beber como si estuviera siendo amamantade por el seno de una gigante. Pero si Brienne en su mayoría mantiene sus sentimientos ocultos, nunca podrá esconder por completo su desdén por el pelirrojo salvaje, al igual que nunca podrá disimular completamente lo enamorada que está de Jaime Lannister. Es un triángulo amoroso que sólo existe en la mente de Tormund (y en la de muchos fans, a quienes les pido disculpas antes de recibir sus correos electrónicos), pero la competencia entre estos dos hombres tiene una recompensa inesperadamente hermosa.

 

Tormund se pregunta por qué ella es Lady Brienne y no Ser Brienne. Nuestra heroína, condicionada a mentirse a sí misma y a los demás sobre las cosas que quiere pero que no puede tener, insiste en que nunca quiso desafiar la tradición y convertirse en un caballero. Tormund se jacta de que si de alguna manera él se convirtiera en rey, la haría caballero diez veces, lo que incita a Jaime a darse cuenta de que un rey es innecesario, porque "cualquier caballero puede hacer a otra persona un caballero". Lo que sigue es quizás el más alegre y sincero momento que esta cruel serie nos ha regalado. La cámara se acerca a Podrick, quien alienta abiertamente a su mentora cuando ella todavía no puede permitirse creer en su sueño incluso cuando Jaime está allí de pie ofreciendo hacerlo realidad. Ella se pone de pie y luego se arrodilla, y él, lenta y suavemente, recita las palabras necesarias para completar la ceremonia: “En nombre del guerrero, te ordeno que seas valiente. En nombre del padre, te pido que seas justo. En nombre de la madre, te encargo que defiendas a los inocentes. Levántate, Brienne de Tarth, caballero de los Siete Reinos".

 

La tierna entrega de Nikolaj Coster-Waldau del discurso a esta mujer a la que ha llegado a amar en casi todos los niveles sería lo suficientemente poderosa por sí misma. Pero lo que realmente lo hace especial es la expresión en el rostro de Christie cuando él está terminando. Porque incluso después de que la ceremonia se ha realizado y su sueño se ha hecho realidad, Ser Brienne de Tarth sólo se permite una tímida sonrisa. Sólo después de que Tormund y Pod aplauden y Tyrion está cantando su nuevo título es que finalmente ella se entrega al momento y pinta en su rostro una sonrisa completa y deslumbrante en su cara usualmente seria. 

 

En un episodio en el que Arya tiene relaciones sexuales, mientras Missandei y Grey Worm se besan y planean retirarse a la playa juntos, ningún momento o gesto podría ser tan romántico como este. Brienne probablemente no se habría molestado si Ser Jaime la hubiera invitado a una de las camas del castillo, pero este es el tipo de amor que ella ansiaba aún más. Un Lannister siempre paga sus deudas, y Jaime pagó con intereses lo que le debía a Brienne desde que ella lo puso en el camino para convertirse en un mucho mejor hombre del que era al comienzo de la serie. El sesgo de la subjetividad es algo peligroso, pero este momento se sintió como si perteneciera a cualquier lista de las mejores escenas de Game of Thrones de la historia al instante. 

 

Por supuesto, es un hermoso gesto, como lo fueron muchas de las escenas de esta semana, porque la muerte está muy cerca de Winterfell y todos lo saben. De las seis personas sentadas alrededor de ese fuego, es probable que sólo dos sobrevivan a la batalla que se avecina. Y sabiendo cómo funciona la ficción en general, y este show en particular, Ser Brienne parece especialmente preparada para una muerte gloriosamente heroica. Sería algo diferente que ella sobreviviera tanto esta batalla como la que está por venir contra Cersei, y tuviera que averiguar qué hacer consigo misma en un momento de paz. Pero si ella cae tratando de golpear a Night King con Oathkeeper, ya habrá obtenido el tipo de final feliz que parecía imposible durante la mayor parte de su vida.

 

Francamente, un episodio tan bueno es más de lo que esperaba después de las lentas temporadas recientes de GoT. En otra escena magnífica, Bran y Sam hablan sobre el deseo de Night King de borrar este mundo y todo su recuerdo, y la idea de que la muerte es sobre el olvido y sobre el ser olvidado. Independientemente de los cuatro episodios restantes, siempre tendremos el recuerdo de Brienne de Tarth arrodillada a la luz del fuego, viviendo el sueño del que nunca pudo hablar, cumplido por el hombre por quien sintió un amor que nunca pudo reconocer.

 

 

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