Mayo 05, 2019

'Game of Thrones' de cerca: El menor de dos males

Reflexionamos sobre lo que la platica entre Tyrion y Varys revela sobre el final de la serie y por qué es un problema.

POR Alan Sepinwall

Muchas cosas pasan en cada episodio de Game of Thrones. Así que cada semana, estaremos profundizando en una escena memorable en particular. Se presentarán muchos spoilers del capítulo de esta semana, "The Last of the Starks", a continuación.

 

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"The Last of the Starks" es una verdadera rareza estructural. Durante casi una hora, se mueve a un ritmo pausado mientras las buenas personas de Winterfell lloran por sus compañeros caídos y celebran su improbable victoria sobre Night King. Y luego, los 30 minutos restantes están sobrecargados con enormes y abruptos giros en la trama: ¡Euron mata a uno de los dragones restantes de Dany! ¡Cersei retiene a Missandei y a toda la población de King's Landing como rehenes y los usa como escudo ante el ejército que queda de Dany! ¡Varys y Tyrion hablan de traicionar a su reina que cada vez es más errática! ¡Missandei recibe el mismo trato que Ned Stark! ¡Dany está lista para quemar todo el lugar, igual que su padre!

 

Podríamos hablar de muchos momentos raros del último tercio del capítulo. O podríamos pensar en el hecho de que Jon no se haya despedido de Ghost como un símbolo de la ambivalencia de Benioff y Weiss a muchos de los elementos fantásticos que George R.R. Martin les dio. O lamentar que Bronn y Tormund no participarán en las batallas restantes, o analizar lo terrible que fue la afirmación de Sansa ante The Hound de que ella es una mejor persona y más fuerte sólo por la violación y la tortura emocional que Martin y los creadores del show le hicieron pasar.

 

Pero el debate de Varys y Tyrion se siente más pertinente esta semana. Night King fue eliminado con relativa facilidad. Cada personaje que queda ha considerado la derrota de Cersei como algo inevitable: cuando Bronn no cree en absoluto en sus posibilidades, sugiere que los creadores del programa no lo hacen tampoco. Así que el final del juego en este momento parece ser entre la tía Dany y el sobrino Jon. Esto hace que los asesores principales de la Madre de Dragones no estén contentos por ver en lo que ella se está convirtiendo. Pero también es frustrante porque es un recordatorio de que la serie ha apostado todo a la trama más aburrida posible. 

 

Los personajes centrales en cualquier drama como este siempre serán víctimas hasta cierto punto del síndrome del protagonista. Llevan una carga tan pesada de la trama que nunca pueden ser tan divertidos o complejos como los personajes de apoyo. Pero incluso para esos estándares, Jon Snow y Daenerys Targaryen siempre han sido un lastre en un programa que se concentra cada vez más en ellos a expensas de todos los demás. Él es alguien bien intencionado pero tibio y carece de carisma. Ella puede ser emocionante en ocasiones cuando está maldiciendo en alto valyrio y quemando cosas, pero ponla en una habitación sólo para hablar con prácticamente cualquier persona que haya quedado en el programa y corre el riesgo de desaparecer y confundirse con la pared más cercana.

 

 

"The Last of the Starks" apunta con fuerza a la idea de que el derecho legítimo de Jon sobre el Trono de Hierro, junto con todas sus pérdidas recientes, tiene a Dany a punto de convertirse en una reina desquiciada que quemará a todos para que se conviertan en ceniza. Pero nunca se siente lo suficientemente sólido. El guion recorre con rapidez las transiciones, empalmando los eventos que alteran su personalidad para que ninguno tenga tiempo de ser digerido y deje que los espectadores sientan cuánto la está afectando. Y ha pasado mucho tiempo desde que ella fue la gobernante sabia y compasiva que Tyrion sigue insistiendo en que puede ser.

 

Entonces, cuando Tyrion y Varys hablan en la sala del trono de Dragonstone, ocurren dos problemas enormes al mismo tiempo. Primero, Tyrion aboga por una versión de Dany que hace mucho que dejó de existir. Hasta cierto punto, esto es parte del texto de la escena. Pero Varys no es del tipo que mide sus palabras en momentos como este. Que no haya sido tan mordaz y duro con Tyrion en este punto como podría haberlo sido sugerir que Benioff y Weiss son, al igual que Tyrion, un poco ciegos respecto de lo que se ha convertido su Khaleesi, o al menos preferirían que los espectadores no se dieran cuenta hasta que las cosas empeoren la próxima semana.

 

Sin embargo, lo más importante es que tienes a dos de las figuras más vívidamente memorables del programa (interpretadas por dos de los mejores actores de todo el elenco) que discuten sobre qué sabor de vainilla sería el más emocionante de servir al final de esta comida de 73 episodios. Los escritores no han entregado material particularmente bueno a Tyrion en un tiempo (a excepción de sus recientes conversaciones con Sansa), y Varys siempre ha jugado un papel limitado, pero no es difícil desear que fueran de alguna manera los dos mejores contendientes para reemplazar a Cersei. O que Sansa y Bronn, o Gilly y Davos, o casi cualquier otro dúo de supervivientes al azar que se pudiera nombrar, estuviera al frente de la fila para cuando Cersei finalmente abandone el balcón desde donde ha mirado de forma engreída toda la temporada.

 

Parte de este problema es la naturaleza de la historia que los creadores heredaron de Martin. Sin embargo, gran parte de esto se basa en cómo han elegido adaptar esa historia y cómo no han podido compensar esta enorme falla en el centro de esta.

 

Dada la rapidez y la aleatoriedad de la trama desplegada cerca del final de este episodio, es posible que uno o ambos de nuestros dos personajes principales estén muertos en los primeros 15 minutos del capítulo de la próxima semana, y que todo este alboroto sobre cuál es más merecedor termine siendo irrelevante. Pero ahora parece que ese será el conflicto final, lo que se siente increíblemente decepcionante después de todas las figuras que han cruzado esa pantalla en las últimas siete temporadas.

 

"Cada uno de nosotros tiene que tomar una decisión", dice Varys cerca del final de su debate con Tyrion. "Ruego que escojamos sabiamente".

 

Si estas son las dos últimas opciones, la única forma de ganar el juego puede ser no jugar.

 

 

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