febrero 5, 2021

Nada puede detener a Foo Fighters

Una plática con Dave Grohl y Taylor Hawkins sobre su décimo álbum ‘Medicine At Midnight’ y 25 años de rock.

“Siempre fui muy imaginativo”, nos cuenta Dave Grohl, “montaba shows para mi madre en la sala de nuestra casa. Con el tiempo, cuando tenía 11 o 12 años, empecé a tocar música y a escribir y grabar canciones yo solo. Aprendí a usar una grabadora e hice una especie de estudio en mi cuarto”. 

El líder de Foo Fighters no ha perdido esa imaginación, pero los shows pasaron de ser en la sala de su casa a estadios llenos de gente. La banda acaba de estrenar su décimo disco, Medicine At Midnight. Platicamos con Dave Grohl y Taylor Hawkins previo al lanzamiento.  

Dave Grohl no puede quedarse quieto —ya sea creando música, documentales, apoyando causas, siendo padre de familia o involucrándose en batallas de batería con niñas de 10 años— el músico se mantiene en movimiento. Existe un Factor Grohl que no lo deja detenerse. “Lo que me lleva a no parar es el deseo de seguir moviéndome, el deseo de seguir viviendo. Una gran parte de mi vida es sobrevivir, y así ha sido por un tiempo. He visto a muchos de mis amigos no sobrevivir, y eso me hace apreciar la vida cuando veo lo frágil que es y lo rápido que puede irse todo. Todos los días despierto y pienso en todo lo que quiero hacer, y eso me da algo que esperar. Así siento que he hecho algo de mi vida, porque no tenemos mucho tiempo. Además, soy muy afortunado porque estoy rodeado de gente que se siente igual”. 

“Dave es creativo, siempre está haciendo algo. No le gusta no hacer nada, y a mí tampoco, así que todos nos mantenemos activos. Yo me mantengo ocupado todo el tiempo, siempre estoy haciendo cosas”, agrega Taylor. 

Los miembros de Foo Fighters han tocado en Wembley, en la Casa Blanca, han compartido escenario con Rush y Mick Jagger, han grabado con Paul McCartney y Ringo Starr, la lista es larga. Sin embargo, logran que su banda mantenga esa esencia de comunidad. Para Dave, la banda “es como un pequeño gobierno, es chistoso. Yo no hago todo, los otros chicos contribuyen a todo lo que hacemos. Cuando empezamos, una persona manejaba la camioneta, otro era el contador, otro escribía las canciones, el otro vendía las camisetas, era como una comuna o colectivo en donde todos contribuíamos. Sigue siendo así, aunque obviamente ya tenemos otro contador (ríe). Pero aún se siente y funciona como una comunidad pequeña, nos comunicamos entre todos”.  

Dave Grohl no sólo es un líder en el escenario. Además de cantar, tocar la guitarra y animar al público, es un hombre de negocios con una filosofía de aprecio a la gente que trabaja con él. “Todos decían que Trump era un gran empresario, pero la verdad es que todo lo que hacía era despedir personas. La gente tenía miedo de trabajar para él porque se ve que es difícil trabajar con él. Yo he llevado este negocio por 25 años: creció desde un demo hasta conciertos en estadios y al final del día es mi nombre el que sale escrito en cada track. Volteaba a ver a Trump y pensaba ‘qué manera tan terrible de llevar un negocio’. Tienes que trabajar como una comunidad y apreciar a la gente y comunicarte, así es como funciona Foo Fighters”. 

Para Taylor, haber formado parte de un grupo por más de dos décadas es algo extraño. “Créeme, es bien pinche raro. Es mucho tiempo para ser una banda. Pero estamos bendecidos de poder seguir juntos y de que Dave haya podido mantenernos siempre yendo hacia adelante”. 

Antes de integrarse a la alineación, Hawkins acompañó a Alanis Morissette en su gira del exitoso Jagged Little Pill al mismo tiempo que Foo Fighters ascendía al estrellato. “Estaba en un universo paralelo, viviendo lo mismo, tocando en los mismos lugares, haciendo las mismas cosas, los mismos festivales con Alanis. Era increíble, pero después llegué a Foo Fighters y todo era diferente. Alanis era una estrella enorme y los Foo Fighters apenas estábamos intentando descifrarlo todo, cómo ser una banda, etc. Era un sentimiento diferente, pero era increíble. Nos divertimos mucho y no puedo creer que sigamos aquí”. 

La banda llega al décimo álbum con Dave, Taylor, Nate, Pat, Chris y Rami en la alineación, un grupo de personas que desbordan talento y confían en las ideas de los demás. Dave es claro en ese último aspecto. “Nunca tengo miedo de decirle a mi banda alguna idea, si llego con ellos y les digo ‘hagamos esto’, dicen ‘ok Dave’, y lo hacemos. Y lo hacemos bien pinche rápido. Es un gran sentimiento de realización y de ser productivo, es genial. Pero yo estoy bien pinche loco, así que quién sabe”. 

Medicine At Midnight

¿Lanzar un álbum en pandemia o no? Ese es el dilema al que se han enfrentado casi todas las bandas que se mantienen activas durante estos tiempos extraños, pero para Foo Fighters fue una decisión fácil al darse cuenta de que lo que necesita la gente en estos momentos, es música. 

“Hubo un rato donde pensé que tomaría años sacar este disco”, dice Grohl, “lo cual es terrible, porque cuando terminas el proceso de hacer un disco estás emocionado, entusiasmado, energético, listo para llevar la música al mundo. Acabamos este álbum y el mundo se cerró. Así que nos sentamos a esperar. Nosotros escribimos estas canciones para que las personas las canten, o bailen, o escapen, o se sientan alegres o felices. Ver el disco esperando en una repisa rompía mi corazón, hasta que nos dimos cuenta de que lo que el mundo necesita es música. No había razón para esperar. Esta música no es nuestra, es de todos”. 

Para Taylor, sacar un disco que hiciste hace tres años y llamarlo tu nuevo disco no es válido. “Simplemente no puedes, y Dave está muy orgulloso de este disco, es un disco que tiene un cambio de dirección, y cada vez que puede lograr eso creo que lo hace muy feliz, es lo que quiere hacer siempre, así que sacaremos el disco, quién sabe qué pasará. No queríamos esperar”. 

«Quería que alguien escuchara esta música y tuviera esperanza, que se sintiera bien, así que dije ‘no, no esperaremos más’”.

-Dave Grohl 

Foo Fighters empezó la promoción de este nuevo disco con Dave diciendo: “Es diferente a todo lo que hemos hecho”. Medicine At Midnight es la versión de un disco bailable de Foo Fighters. Tiene groove, es un álbum de fiesta. Tiene ese cambio de dirección del que Taylor hablaba hace unos párrafos. 

Al ser un elemento tan importante en la banda, una gran parte de este cambio en el sonido de Foo Fighters viene de la batería. Sin embargo, estos ritmos “bailables” no fueron un reto para Hawkins. “No es un reto tocarlas. Es diferente, hay mucho más espacio rítmicamente hablando, no está todo amontonado. Eso lo disfruto mucho. Muchas de nuestras canciones conllevan mucho trabajo. Tocar la batería en Foo Fighters es un trabajo muy pinche duro. Lo que fue un reto fue grabarlas, definitivamente fue diferente”.

«Creo que en vivo todo será genial, esperen a que toquemos esta mierda en vivo, será muy divertido».

-Taylor Hawkins 

“Los dos crecimos escuchando punk, rock, metal…”, agregó Dave, «y tocar la batería en esos géneros es como correr un pinche maratón. Amamos a Rush, Genesis, Pantera, Slayer, pero escuchas la batería y es como (simula un ritmo de batería intenso), ¡es una locura! Pero también me encanta AC/DC, James Brown, Sly & the Family Stone, The Rolling Stones y escuchas esos ritmos y es como (simula un ritmo de batería ligeramente más calmado), eso es algo que nunca habíamos explorado, la simplicidad del groove y ese tipo de ritmos. La batería en la mayoría nuestras canciones es como (simula un ritmo de batería sumamente intenso), son demasiados golpes en el bombo y la tarola, y es lo que nos viene naturalmente fácil, pero, si tienes una canción con un ritmo como (simula un ritmo de batería groovy) o algo así, tu cuerpo se siente relajado y te lo agradece”. 

Es bien sabido que Foo Fighters cuenta con dos de los mejores bateristas del mundo en la actualidad. Sin embargo, tienen sus papeles bien establecidos, y a la hora de escribir les funciona: “Cuando Taylor y yo grabamos, trabajamos en los tracks de batería en conjunto, él es el pinche baterista, y es el mejor baterista en la banda y es un fuera de serie. Yo toco la guitarra, él lo escucha, toca la batería y cuando encontramos algo simplemente se siente bien, es algo que nos pasó este disco en cada una de las canciones”.  

La banda nunca ha estado cómoda metiéndose a un estudio tradicional a grabar sus discos, por lo que siempre buscan algo diferente. Para este álbum rentaron una casa en la que vivió Dave durante un año y la convirtieron en un estudio temporal, pero no esperaron que el lugar les pondría los (largos) pelos de punta. 

“No me gustó ese lugar, me sentí asustado cada vez que estuve ahí. Durante el día estaba bien, pero cuando caía la noche esa casa se ponía muy oscura y pasaban cosas extrañas. Escuchábamos cosas, si alguna vez he creído estar en una casa embrujada de verdad. Tiene algo maligno, no puedo explicarlo”, dice Taylor. 

Los sentimientos de Dave en cuanto a la casa eran parecidos: “Yo viví en esa casa con mi familia hace 10 años. Cuando vivimos ahí no pensé que fuera terrorífica, pero a mis hijas les daba miedo. Mi hija veía cosas en la noche, sentía que había alguien en su cuarto, veía gente… pero yo no. Fue cuando volvimos ahí para grabar que me sentí raro. Grabamos y nos fuimos al carajo de ahí”. 

Es curioso que un “disco de fiesta” de Foo Fighters se haya grabado en un lugar sombrío, casi embrujado, pero Taylor aporta una reflexión atinada: “Así es el arte. Hicieron Back In Black en las Bahamas. ¿Suena a que grabaron ese álbum en las malditas Bahamas? No”. 

La pregunta es: ¿Los fans de Foo Fighters aceptarán un disco “bailable” de la banda? Esto no es algo que preocupe a Grohl. Él busca un sentido de evolución, de cambio, especialmente para el décimo material. “Todas las bandas que amo han hecho un álbum con el que no estoy necesariamente de acuerdo, pero siempre aprecio y respeto el hecho de que hagan eso. No es como que hicimos un álbum de EDM. No es un disco de pop moderno, solamente tiene elementos de funk y melodías y coros… no es como que hicimos un disco loquísimo que no reconocerán, pero sí ampliamos nuestros límites”. 

«Estar en una banda por un año es difícil, estar en una banda por 25 años, es casi imposible».

-Dave Grohl 

A Foo Fighters nadie le dice qué tipo de disco tiene que hacer, ellos simplemente hacen lo que creen que es conveniente en esa etapa de la banda, son apegados a sus creencias y confían en sus impulsos: “Tienes que ser fiel a ti mismo. Tienes que apagar todo ese ruido de afuera. Si hubiéramos hecho un disco que tuviera una canción que suena a ‘Best of You’, una que sonara como ‘My Hero’, y una que sonara como ‘The Pretender’, no sacaría ese disco, lo consideraría irse por lo fácil. La idea es hacer cosas con las que te sientes inseguro y ponerte retos. Hubo algunas canciones que dejamos afuera del disco porque sonaban mucho a lo que habíamos hecho antes”, dice Grohl. 

Sin embargo, no descarta regresar a sus raíces en el futuro: “Tal vez un día volvamos a hacer una canción que suena familiar, pero ahorita, con nuestros 25 años y el décimo disco pensé que era más importante representar una continuación, que la gente pensara ‘claro, es ese disco’”, concluye. 

Las ventajas de ser un Foo Fighter

La banda retornó a los reflectores presentando el primer sencillo, “Shame Shame” en una noche histórica en Saturday Night Live. Taylor recuerda esa agotadora noche con cariño: “Esa noche ganó Biden, aunque Trump no podía creerlo. Estaba Dave Chapelle y todo el mundo estaba viendo, fue increíble, es una de esas noches que nunca olvidaré». Además, le brinda otras memorias importantes de su vida. «Fue como la noche que tocamos con Mick Jagger, tocar en SNL es siempre divertido. Antes era un lugar donde podías ver bandas que no verías en otro lado, recuerdo que vi a Queen ahí y era la primera vez que hacían algo por el estilo, nunca lo olvidaré”. 

Taylor ha sido parte de acontecimientos que nunca imaginaría que pasarían, ha podido conocer y trabajar con sus más grandes ídolos: “Siempre que puedo tocar con alguien que admiro es increíble, pude tocar con Rush: increíble, pude tocar con Queen: increíble, pude conocer a Stewart Copeland: increíble, Perry Farrell: increíble, Dave Grohl: increíble… todas esas personas… Mick Jagger… pinche increíble… Es una de mis cosas favoritas de estar en Foo Fighters, que puedo conocer —y a veces trabajar— con mis héroes”. 

Grohl ha mencionado anteriormente que lo más importante en estos momentos es mantener la esperanza viva, esa fe en que el mundo es un lugar que vale la pena y que podemos superar cualquier adversidad: “Tengo esperanza, intento mantenerme así todos los días, es el tipo de persona que soy, hay mucho trabajo que tiene que hacerse y hay un gran proceso que tiene que hacerse pero tengo fe de que puede pasar, creo que todos los seres humanos pueden sentirse amados, creo que todos los humanos pueden sentir fe, así que si tienes eso en tu corazón, y yo creo que todos lo tenemos, tiene que haber esperanza”. Dave Grohl llega a los 25 años de Foo Fighters y no hay nada que lo detenga.

Escucha Medicine At Midnight

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