Carlos Alvarado Perea fue una figura que destacó en el rock progresivo y experimental del rock mexicano. Ayer, lunes 13, murió por la noche a los 68 años de edad a causa de un cáncer con el que había luchado alrededor de dos años.

Carlos estudió composición en la Escuela Nacional de Música de la UNAM, flauta transversal y percusiones. Pero su interés por la experimentación lo llevó a realizar estudios en tecnología MIDI en Los Ángeles. Fue tecladista de Chac Mool –grupo donde Jorge Reyes también era pieza fundamental– con el que obtuvo varios reconocimientos y grandes ventas de discos gracias al lanzamiento Caricia digital (1984) pero su inquietante pasión por la búsqueda de armonías y sonidos kafkianos lo llevó a una carrera en paralelo fundando Vía láctea desde los años setenta y en 1980 lanzó su disco homónimo considerándolo como el primer álbum de música electrónica en México. Colaboró con varios grupos como Casino Shangai, Iconoclasta, Decibel y Erich Zann, entre otros. Grabó más de 30 discos y hoy rendimos tributo a Carlos, músico importante del rock mexicano.

A continuación, un artículo sobre Chac Mool que publicamos en nuestra edición especial de Rock latino de los años ochenta:

Chac Mool

Las caricias de los mensajeros de los dioses

En una época en la que los sellos discográficos no apostaban todas sus cartas por los grupos de rock en español, Mauricio Bieletto (vocalista), Carlos Castro (baterista y percusiones), Carlos Alvarado (teclados), Jorge Reyes (guitarra y flauta) y Armando Suárez (bajo) formaron Chac Mool e hicieron su debut en el Teatro de Arquitectura en 1979. Ahí, una figura entre la gente decidió apoyarlos para romper con aquel presente: José Xavier Návar. “Hablé con Paco Rosas, que era el ingeniero en los estudios Cristal de Polygram, y le dije que teníamos que grabarlos. Lo hacíamos de 11:00 pm a 6:00 am; nos daban chance en los horarios muertos. Se grabó Nadie en especial (1980) en ocho canales y después había que sacarlo de una manera diferente. Fui muy puntual y les dije que iba a ser un álbum con portada doble –el primer álbum con ese tipo de portada en la historia del rock mexicano–, además de que el color del disco lo hicimos blanco, transparente. Siempre me ha gustado el cine fantástico y vi Monstruos humanoides del fondo del mar y dije: '¡Esto está genial para la portada!'. Prácticamente dirigí todo el plan de marketing sin ser de mercadotecnia y les demostré que se podía vender bien, y se vendió súper bien", recuerda el productor.

La promoción de Nadie en especial llamó la atención de críticos y disqueras, y así la grabación de su segundo álbum, Sueños de metal (1981), corrió con mejor suerte. Después de convencer a Chamín Correa, quien era un ejecutivo de Polygram, lograron grabar en los estudios Golden (de Los Baby's) con una consola de 32 canales y una orquesta.

“Aprovechamos también para grabar un En vivo, sin estar truqueado ni nada", dice Návar.

Ya para Cintas en directo (1982), la compañía discográfica “no quería promover, meter más dinero para que las ventas crecieran, entonces como ya se acababa el contrato, nos cambiamos a Warner. Grabamos en los estudios de la RCA Mariano Rivera Conde. Paco Rosas, el ingeniero de cabecera de Chac Mool, se llevó también a David Marchant [actualmente ingeniero de sonido de Rodrigo y Gabriela]".

La obra cumbre de Chac Mool fue Caricia digital (1984), uno de los mejores discos de la época, con una portada de la cinta Toro salvaje, protagonizada por Robert De Niro. “Tuvo mucho éxito comercial y los que eran muy progresivos dijeron que Chac Mool había traicionado al rock progresivo, pero había que cambiar, había otras tendencias, entonces decidimos tomar muchos estilos y hacer un disco diferente. 'Vestir de rojo' fue un trancazo", menciona Pepe Návar.

Caricia digital marcó la separación del grupo. “Jorge quería hacer discos solistas, Warner por contrato no lo dejaba hacer nada, entonces él se tuvo que salir de Chac Mool y como el grupo estaba congelado, se acabó en ese momento; Jorge, Carlos y Armando hicieron proyectos independientes, pero no como Chac Mool, fue un problema ajeno al grupo", dice Návar.

Chac Mool es el parte aguas de una tendencia musical en los años ochenta. Músicos con otra visión y estructura, un rock al que no se estaba acostumbrado a escuchar. Rompieron paradigmas y actualmente nos queda su testimonio musical. “Recuerdo que en la presentación de Caricia digital llegué a El Chopo y vi una mega cola y le pregunté a Jorge Pantoja (fundador del Tianguis de El Chopo): '¿Por qué hay tanta gente?', y me respondió: 'Porque es Chac Mool'... Era fantástico", finaliza Návar.