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Marzo 10, 2019

Aniversario de Santa Sabina

30 años, un festejo en vivo.

POR Natalia Cano

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El legado de Santa Sabina y Rita Guerrero en la escena del rock latinoamericano es innegable. La figura de la fallecida cantante como una mujer transgresora hizo que su trabajo, dentro y fuera de los escenarios, moviera conciencias en un sentido artístico, político y social. "Rita fue pionera, y con su trabajo abrió muchos espacios en la música en aquellos años (la década de los noventa). A veces la gente se olvida y se van comiendo los recuerdos, pero ella logró sentar las bases a otras generaciones de mujeres en el rock", cuenta el guitarrista Pablo Valero. La charla con Valero y sus compañeros tiene como telón de fondo los 30 años de vida de Santa Sabina, celebración que sus integrantes llevarán al festival Vive Latino el próximo 16 de marzo, en el Foro Sol. Ahí, cada uno de los músicos que formaron parte de esta emblemática agrupación, en sus diferentes etapas, rendirá un tributo a Guerrero y al baterista Julio Díaz, fallecidos en 2011 y 2014, respectivamente. A la alineación conformada por Pablo Valero y Alejandro Otaola (guitarras), Poncho Figueroa (bajo), Patricio Iglesias (batería), Jacobo Lieberman y Juan Sebastián Lach (teclados), Leonel Pérez (chelo) y Aldo Max (saxofón), se suma una figura muy especial: Belén Ruiz Guerrero, joven chelista y sobrina de Rita. "Nadie tenía proyectado, ni nadie se imaginó siquiera que cuando cumpliéramos 30 años íbamos a hacer algo, ni quienes participaríamos en ello", señala Alejandro Otaola. El guitarrista refiere que cada uno de los integrantes de la banda vivió un duelo distinto después de la muerte de Guerrero, incluida la poetisa, académica y ensayista Adriana Díaz Enciso, quien fue autora de las líricas de algunas de las canciones más famosas del conjunto. "Cada duelo requirió de sus propios tiempos para que se acomodara la relación que había tenido con Rita y con Santa Sabina, y creo que ese proceso duró siete años porque hasta el año pasado, que coincidimos todos juntos en el Festival de Cine de Guadalajara, cuando se estrenó el documental [Rita, el documental], hasta ese día comenzaron a sincronizarse todos nuestros corazones", recuerda Otaola. La revolución será feminista La plática se realizó en la capilla del Claustro de Sor Juana, el recinto cultural donde Rita Guerrero —tras su retiro de la escena musical y la lucha contra el cáncer— pasó sus últimos años como directora del coro renacentista que lleva su nombre. Horas antes, muy cerca de ahí, a la plancha del Zócalo capitalino llegaron cientos de mujeres que protestaron ante las crecientes denuncias de intentos de secuestros en el metro y exigieron que el presidente Andrés Manuel López Obrador se pronuncie sobre esta situación. Originaria de Guadalajara, Rita Guerrero fue una de las mujeres más activas de su época. Entre sus logros más significativos destaca el de romper con el estereotipo de la feminidad en la escena musical nacional. "Yo sí creo que la revolución es feminista, si habrá una revolución será feminista, no hay otra opción", afirma el tecladista Jacobo Lieberman. "Siempre hemos sido feministas los hombres de esta banda. El feminismo no es sólo una cuestión de género, es una cuestión humana, va más allá del género. Hay mujeres machistas y hombres feministas y hay que ser capaz de reconocer eso", añade Valero. Para Poncho Figueroa, desde el nombre, Santa Sabina es una entidad femenina en sí misma. "Una apología a la feminidad indígena. De entrada, cuando el nombre nos descubrió a nosotros como portadores, no sabíamos que lo éramos, pero ahora podemos darnos cuenta qué importancia tiene en la transformación contemporánea del humano al que queremos aspirar", cuenta el bajista. El poder del underground Hace 30 años, el 2 de febrero de 1989, en un lugar de la calle de Donceles, en el centro de la Ciudad de México, se presentó por primera vez un grupo cuyas líricas y atmósferas sedujeron de inmediato al público amante de la cultura gótica, pero también a aquellos apasionados del teatro y la poesía, y los sonidos más elaborados. Seguidores de la poesía de Xavier Villaurrutia, de las letras de Jean-Paul Sartre y Charles Baudelaire, así como de la música de King Crimson, Santa Sabina fue el resultado del trabajo de un grupo de músicos mexicanos sedientos por descubrir nuevos sonidos y formas, inspirados en las vanguardias literarias y el rock progresivo de la década de los setenta. “Recordaba Patricio (Iglesias) cómo fue ese día. Fue especial, conocimos a muchos que eran iconos del rock como 'El Flama', quien sabe quién era él, sabrá qué importancia tenía en la historia del rock en México... Fue padre porque había teatro, música, pintura, eran universos que se juntaron en una noche y que se volvió en un ritual”, recuerda Poncho. La barra del bar se convirtió en escenario. A Patricio Iglesias lo acomodaron en una plataforma improvisada y a Jacobo Lieberman lo subieron encima de una caja de cartón para que quedara más alto. Lo que había sido un ensayo para adaptar al teatro la novela de Franz Kafka, Amerika se convirtió en los cimientos de una de las agrupaciones más emblemáticas de la escena del rock en América Latina. “Fue una cosa de una naturalidad ahora inverosímil”, opina Figueroa. “En 1989 no había tocadas tan frecuentes, ni exposiciones, entonces cuando había algo, la gente iba”, recuerda Lieberman. “El underground era poderosísimo entonces”, afirma el baterista. Sin redes sociales, la gente se enteraba de los conciertos y los eventos culturales vía el “de boca en boca”. “Fue un evento muy particular, y la verdad es que a nosotros nos fue increíble. Desde ese día no dejamos de tocar. Ese año hicimos como 200 conciertos”, dice Poncho. “¿En serio? ¡Yo me acuerdo de tres!”, responde bromista Patricio. Olvido, un himno al EZLN En 1994, Santa Sabina lanzó el que es considerado su álbum más emblemático, Símbolos, bajo la producción de Adrian Belew, vocalista y guitarrista de la mítica agrupación de rock progresivo, King Crimson. “Recuerdo que realmente disfruté mucho trabajar con ellos. ¡Eran personas grandiosas! Símbolos es todavía uno de mis discos favoritos. Rita (Guerrero) me simpatizaba mucho, siempre había algo misterioso en ella, en su interpretación, en su manera de cantar, en sus letras. ¡Era realmente única!”, contó Belew en una entrevista en 2012, durante una visita a Ciudad de México. Pablo Valero, quien fue guitarrista de Santa Sabina en su primera etapa, se empeñó en que Belew produjera Símbolos, tras la conexión y el trabajo realizado por el estadounidense con Caifanes en su álbum El Silencio (1992). “Fue una cuestión de necedad. Me soltaron la cuerda y se logró, fuí el vehículo de algo que cuando nos escuchó (Belew) dijo: ‘Sí quiero’”, narra Valero. Aquel 1994 marcó, sin duda, a la banda, no sólo por el extraordinario trabajo discográfico que ésta lanzó, también porque sentó el inicio de una relación muy cercana con el Movimiento Zapatista al cual dedicó el tema “Olvido”, que dos años más tarde sería incluido en su disco Babel. Santa Sabina fue una de las agrupaciones que más actividad y cercanía tuvo con las comunidades indígenas y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), y Rita Guerrero fue un personaje fundamental en aquel momento. Conciertos, eventos y mucha solidaridad movilizaron a la agrupación en esa época. A la cantante la llamaban “La Comandanta Rita". Con Santa Sabina, Guerrero editó siete álbumes de estudio: Santa Sabina (1992), Símbolos (1994), Concierto acústico (1995), Babel (1996), MTV Unplugged (1997), Mar adentro en la sangre (2000) y Espiral (2003). “Es la primera vez, desde que se fue Rita, que los corazones de todos nosotros están juntos y en la misma frecuencia; por eso sentimos que vale la pena hacerlo [celebrar 30 años del nacimiento de la banda] como Santa Sabina”, concluye Otaola.

 

 

 

  

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