abril 15, 2021

Buscando el accidente perfecto

León Larregui, Sergio Acosta y Ángel Mosqueda nos hablan sobre ‘Sonidos de Karmática Resonancia’, el nuevo disco de Zoé.

Ya pasó más de un año de que Zoé subiera al escenario por última vez para celebrar 10 años de ese icónico Unplugged en el Vive Latino, en un día extraño al inicio de la pandemia que terminó siendo una experiencia grata para el público y la banda. “Estuvo increíble ese día, fue un muy buen show. Fue el cierre del Vive Latino, el Foro Sol con muchísima gente, tocamos con nuestros amigos músicos invitados que tenemos como Chetes, Denise, etcétera. Estaba esta locura de que empezaba la pandemia pero había mucha alegría, era una combinación extraña, afortunadamente el show estuvo bien bonito y la gente la pasó bien. Ese Unplugged fue muy importante, ha traspasado generaciones y llegado a muchísimos corazones. Para nosotros también tocarlo es algo muy bonito”, nos relata Ángel Mosqueda, bajista de la agrupación. 

“Ese concierto nunca se me va a olvidar, más allá de que fuera el Vive y el Unplugged, por el arranque más preocupante de la pandemia, León y yo vivimos en Barcelona y los días previos al concierto fue cuando la cosa se puso muy crítica acá en España. Teníamos angustia por la posibilidad de no poder volver a reunirnos con nuestras familias. Decidimos hacerlo y creo que fue la decisión acertada, porque fue el último concierto masivo que hubo. Después de toda esta angustia llegar al escenario y ver a toda la gente disfrutando ese momento fue muy bonito, tengo un recuerdo muy especial de ese concierto”, dice el guitarrista Sergio Acosta. 

Después de lo que parece una eternidad, Zoé no ha vuelto a pisar un escenario. “El otro día tuve una pesadilla de que volvía y ya no me acordaba de nada”, relata el vocalista León Larregui. “Era horrible y decía: ‘Wey me encanta estar aquí otra vez’ pero ya no me acuerdo qué hacía, no me acordaba de ninguna letra ni nada. En la pesadilla estaba feliz de volver al escenario pero sufría porque no me acordaba ni de quién era yo”. 

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Chucho Contreras

La banda está estrenando su séptimo álbum de estudio, Sonidos de Karmática Resonancia, un material lleno de cambios en el proceso que celebra a Zoé siendo Zoé. Por primera vez en su carrera, la banda trabajó un disco completo sin el productor Phil Vinall, SKR fue producido por Craig Silvey. “Craig hizo algunas canciones de Aztlán y nos quedamos con ganas de más”, dice Larregui, “así que este disco lo hicimos todo con él. Fluyó muy bien la dinámica de trabajo. Es como una graduación, de ser los alumnos de Phil de toda la vida, creo que ya tenemos la madurez suficiente como para hacerlo nosotros sin ‘Papá Phil’”. 

“Phil es parte importantísima en todo este proceso de desarrollo y de crecimiento”, agrega Mosqueda. “Nos ha dado todo. No solo ha sido un productor, en todos los discos se involucró tanto que prácticamente era parte de la banda. Siempre estará ahí, yo le tengo un eterno agradecimiento. Lo que hicimos con él me encanta, pero lo que se hace ahora con Craig también está increíble”.

Craig Silvey había trabajado con bandas como Arcade Fire, Florence + The Machine y Arctic Monkeys, ahora se encargó de plasmar el sonido que la banda mexicana estaba buscando. “Fue muy diferente, Phil es un productor que se involucra de una forma muy diferente a Craig, Phil se entrega como si fuera un integrante más de la banda. Craig hace que lo que tú ya lograste como banda, suene bien. Tiene una forma de grabar las cosas para que todo suene increíble”, dice León Larregui. 

Ángel Mosqueda se siente muy afortunado de que, aún con el cambio, se sigue haciendo muy buena música. “En ciertas áreas seguimos evolucionando, creo que la cuestión sónica en este disco suena muy bien. Cada quien tiene lo suyo. Hay algo muy importante, aunque tengas productor, si no tienes canciones, no tienes nada. En este caso creo que nos sustenta tener las canciones, eso te da mucha fuerza, sea con el productor que sea”.

El accidente perfecto

En Sonidos de Karmática Resonancia, Zoé grabó de una manera diferente a sus discos pasados, la intención era capturar las canciones con esa emotividad y error humano que les da un sentimiento parecido a la experiencia de un concierto. La mayoría de la música se grabó con varias personas tocando al mismo tiempo en Panoram, su estudio ubicado en la Ciudad de México. 

En palabras de Sergio Acosta, “lo que tiene SKR es que el álbum se hizo con esa mentalidad y esas ganas de hacer un disco distinto, de tocar juntos, de grabar juntos. Siempre buscábamos una toma que tuviera esa emotividad y ese momento que te puede dar una sesión en vivo”.

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“Cuando graban todos al mismo tiempo se tiene que buscar una toma en donde todos hayan tocado bien, pero eso no es lo más importante, el chiste es buscar la toma donde hay un momento especial, un accidente especial y una emotividad única”, explica Sergio. “Para mí fue de lo más hermoso de grabar este disco, ese margen de improvisación, de no saber exactamente qué iba a suceder. Si escuchas discos de The Rolling Stones y los ves con una lupa, te darás cuenta de que hay errores por todos lados, pero quizás esa toma tuvo un encanto en muchos otros sentidos, lo trascendente es la emotividad que transmite la toma”.

“El grabar juntos no es ninguna innovación, desde 1910 se grababa así cuando no había multitrack, pero para nosotros sí fue una incorporación al proceso, y trae unos resultados muy positivos, es algo que ya queríamos hacer desde discos anteriores”, agrega Mosqueda. “Estábamos buscando esa toma, más que perfecta, llena de vibra. Buscamos más la vibra de sentimiento y emoción, que una cosa perfecta”, dice Larregui. 

Universal Music

Después de tantos años siendo una de las bandas mexicanas más importantes, Zoé pudo darse el lujo de grabar un disco que celebra esa perfecta conexión que existe entre sus integrantes. Esa relación “Kármatica” de la que habla León Larregui. “A lo que me refiero con el título del disco es que escuchas la música y dices: ‘Definitivamente es Zoé’. Por eso le llamo ‘Karmático’, porque es algo que ya no podemos evitar de ser Zoé, así sonamos nosotros como banda. Tenemos un mismo tempo en la cabeza. Estando juntos o separados, telepáticamente tenemos la misma concepción de cómo trabajar una canción. Y creo que va más allá de las influencias, porque todos tenemos influencias en común, pero también cada quien tiene sus gustos. Es muy interesante, incluso me atrevería a llamarlo ‘Karmático’ porque es algo que nos sale muy natural. No lo podemos evitar”. 

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Un buen ejemplo de la buena relación de sus integrantes, y que se nota en el sonido, es su base rítmica. El baterista Rodrigo Guardiola y Ángel Mosqueda han cultivado una relación de perfecto entendimiento; en este material, la base rítmica la grabaron juntos en su totalidad. 

“La relación de un baterista y un bajista es una relación muy especial, en este caso, tocar con Rodrigo es un placer porque es un baterista muy macizo, muy exacto, muy perfeccionista. Para mí como bajista es padre tener a alguien con tal solidez. Eso se logra con años de tocar juntos”, nos cuenta Mosqueda. 

¿Cómo escribe León Larregui? 

No solo el sonido de Zoé es inconfundible, también lo son las letras y voz de su vocalista, León Larregui. Quien nos introdujo al proceso que lleva a cabo para escribir una canción. 

“Me concentro en encontrar una melodía. Las palabras te ponen límites. Siempre he sido más apegado a idear la melodía y fonética y a partir de ahí buscar la letra que quede bien. Si tu grabas un poema y lo quieres meter a una canción, siempre vas a tener el problema de la métrica, igual no se acuesta bien sobre la música o suena como forzado. Para evitar eso, primero busco la melodía y después las palabras. El premio mayor es encontrar la fonética y la melodía perfecta con una gran letra y que embone perfecto”. 

En los primeros discos la letra no era algo que le preocupaba, fue hasta que empezó a ver la reacción de su público a sus letras que inició a reflexionarlas un poco más. “Era lo que menos me importaba. Después cuando empecé a ver esta respuesta de la gente y darme cuenta de que sí tomaban en cuenta las palabras, empecé a hacer las cosas un poco más consciente y con más intención. Por ejemplo, la intención de querer sanar algo, quiero que alguien escuche la canción y que cantar esa letra le haga tomar consciencia de algo que le ayude a sanar. Por ejemplo, ‘Karmadame’ es alguien que está diciendo a sí mismo cosas que le ayuden a sanar”. 

En ese sentido ha evolucionado su forma de escribir. “Hubo un momento que estaba muy clavado en hacer una historia, en contar algo que tuviera una narrativa, entonces había personajes. También he evolucionado en el sentido de que he tratado de hacer la lírica lo más general que se pueda para envolver más y que la gente pueda entender más. Hay gente que prefiere las cosas más abstractas o ‘pachecas’ que he hecho, a mí me gusta ser lo más yo que soy ahorita.

Siempre hay temas que se repiten, como el amor o la búsqueda espiritual y existencial, el cuestionamiento de cosas. Eso siempre está ahí. Incluso hay muchas canciones que hablan sobre el sistema que está mal o corrupto. De la humanidad en general, de a dónde estamos yendo y qué está pasando. Hay que poner atención”, concluye Larregui.  

SKR llega a las calles 

La portada del nuevo disco de Zoé, diseñada por Pedro Friedbeg, adorna las calles de la Ciudad de México y de Los Ángeles con diversos murales. 

Escucha Sonidos de Karmática Resonancia aquí:

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