Ema, la nueva cinta del director chileno, Pablo Larraín, es completamente ecléctica, habla de incendios, danza, sexo, maternidad, familias disfuncionales, emociones que se desbordan y todo a ritmo de reggaetón, y es que justo cuando creímos que de un género musical tan urbano se había dicho todo, llega Larraín para explicar con otras palabras y nuevas imágenes un mundo desconocido y cruelmente real desdoblando así un mar de sentimientos en una sola historia.

Protagonizada por la joven chilena, Mariana Di Girolamo y el mexicano, Gael García, actor fetiche del chileno con quien hizo desde No hasta Neruda, Larraín se muestra a sí mismo y su preocupación por el mundo que hoy vivimos.

“Es la primera vez que Pablo pone el ojo en el mundo actual y en especial en una generación que no es la de él, pues habla sobre una joven bailarina de Valparaíso, porteña, casada con un hombre 12 años mayor que ella, su coreógrafo (Gael) y con quien adoptó un niño del Servicio Nacional de Menores, una institución muy controversial en Chile y que desata toda la problemática de la cinta", señala Mariana en una charla amena y profunda. “Ema (su personaje) inicia un viaje de autodescubrimiento, para alcanzar su objetivo que es ser madre y tener una familia, que se convierte en un viaje de arrepentimiento también, mientras baila, seduce e incendia...", revela.

Para una joven e incipiente actriz con ansias de comerse el mundo, la propuesta de Larraín, uno de los grandes del cine actual, le llegó como anillo al dedo. “Pablo me llamó mientras estaba grabando una teleserie en Chile, nos juntamos a almorzar a charlar, pero dependía de otros proyectos suyos, me hablaba de realizar una película pequeña, en Chile, en Valparaíso, sobre una mujer libre, que necesitaría que me cortara el pelo, pero sentí que era todo un supuesto; obviamente estaba muy entusiasmada e ilusionada porque mi sueño era trabajar con Pablo Larraín, y así fue. Una semana después me llamó y empezamos a trabajar. Él contó en Venecia que nunca me había visto actuar, más bien yo había sido una referida, de ahí empezamos el trabajo de entrenamiento con la danza, no trabajamos con guion, no tuvimos trabajo de mesa, fue investigación corporal, un par de reuniones prácticas,look, revisión de vestuario y ahí partimos grabando", recalca entusiasmada de su logro. “Trabajar con Pablo es...  [hace una pausa para pensar] partamos porque es un privilegio gigante, es la primera vez que trabajo con él,  y fue un agasajo trabajar con un equipo pequeño donde no había ni segundas ni terceras opiniones, es un trabajo silencioso, de mucha concentración, mucho respeto, de no tanto dialogo, pero muy buen diálogo, es un trabajo de lecturas, así de aprender a leerse, es un trabajo paciente y muy respetuoso".

Pero no sólo Larraín sorprendió a la joven, lo hizo también el elenco y en especial el mexicano con quien compartió créditos y escenas candentes, de amor y odio. “Estaba un poco nerviosa de trabajar con Gael, admiro su trabajo dese hace años y fue muy generoso. Él tuvo la genial idea de que nos juntáramos a cenar y ahí rompimos un poco el hielo, hablamos de la vida, nos conocimos, aprendí mucho de él, de su oficio, él tiene una gran relación con Pablo, se conocen, son amigos, se puede aprender mucho de él, pues ya tiene 'carrete', como decimos en el mundo del cine. Gozamos bastante, eso sí fue súper intenso, porque lo hicimos en poco tiempo, grabamos en siete semanas pero la admiración mutua por el trabajo y por la persona también nos ayudó mucho".

Gastón y Emma, los personajes de la cinta, tienen una relación bastante tormentosa, son crueles el uno con el otro, sin embargo siguen juntos y por momentos no se entiende que lo más hermoso que han hecho, se convierta en algo terrible, vergonzoso y que los marque para siempre. “Creo que Gastón siente una admiración y una devoción profunda por Emma, por lo que hace, por su vigor, valor, por su libertad y por eso sigue ahí soportándola", menciona la actriz. “La verdad es que cuando vean la cinta, la van a tener que completar, hay muchas respuestas que los actores no tenemos porque es una película súper abierta", complementa.

Larraín navega en la compleja alma humana para realizar un asombros retrato de la generación reggaetonera, esa que hoy no se inmuta y está cada vez más alejada de las convenciones sociales, familiares y sexuales. “Fue un trabajo muy del aquí y del ahora, ante la ausencia de un guion, mi personaje no tenía antecedentes y a Pablo no le importaba de donde venía, que cosas cargaba, en realidad fue un trabajo muy del presente. Trabajé conscientemente el fuego interno de Ema, cómo ella enardecía por dentro, cómo ebullecía y por fuera mostraba esta templanza que siento que es tan cautivadora, Pablo me daba muy poquitas indicaciones, fue un trabajo muy intuitivo, pero que todos fuimos descubriendo en el set. Muchas veces grabamos dos opciones de una misma escena y había tanto material para hacer muchas películas; como finalmente se editó, para mí fue una sorpresa, pues no sabía muy bien cuál era la historia que él iba a contar, nunca juzgué a Ema, sólo pretendí aprender de ella".

La historia de Emacautivó a los jóvenes en el más reciente Festival de Cine de Venecia, una familia anómala, tan poco convencional, quizá tan propia de nuestros tiempos, dejó al público cautivado y muy agradecido también por la propuesta, “nos llevamos el premio del Jurado joven de Venecia, nadie es indiferente a la película, cada uno tuvo opiniones diferentes, fue una experiencia tremenda, fue mi primer festival y ¡vaya festival!", finaliza.

La cinta se estrenará el 13 de marzo en México.