Abril 01, 2019

El último acto de The Cranberries

La banda y la familia de Dolores O'Riordan hablan sobre sus últimos días, las canciones que dejó atrás y la creación de 'In the End', el más reciente —y probablemente último— álbum de la banda.

POR Staff Rolling Stone

Foto: James Shaw/REX/Shutterstock

Por David Browne

 

Cuando The Cranberries se reunió para hacer un nuevo álbum en Londres la primavera pasada, todo parecía normal. Los artistas irlandeses comenzaron su día trabajando en arreglos, algo que siempre hacían antes de que su cantante principal, Dolores O'Riordan, llegara más tarde ese día para agregar su voz. "Dolores [normalmente] escuchaba lo que habíamos hecho, luego la dejábamos hacer lo suyo”, dice el bajista Fergus Lawler. “Así que, en la tarde, veíamos el pasillo para ver si ella estaba llegando. Y luego nos dimos cuenta: 'Oh, sí, ella no vendrá'".

 

Unos meses antes, en enero de 2018, O’Riordan había sido encontrada muerta en la bañera de una habitación de hotel en Londres a los 46 años. Más tarde, una investigación descubrió que se había ahogado por beber en exceso; el alcohol en su sistema sumó más de cuatro veces el límite legal de manejo. El forense británico lo llamó un “trágico accidente”. Fue un repentino final para una cantante cuya fragilidad emocional y voz de sirena cautivaron a una generación en los años noventa y más allá cuando los fans se quedaron con la banda mucho después de que terminaran los éxitos.

 

O’Riordan había luchado contra el alcoholismo y el trastorno bipolar, pero parecía estar mejor. “Algunos días ella estaba luchando, y otros era grande y fuerte”, dice Lawler. “Definitivamente no esperaba nada como esto. Ella estaba trabajando en su salud mental y mejorando. Creo que esto fue sólo un accidente”.

 

O’Riordan dejó canciones y demos, y con la bendición de su familia, los miembros de la banda sobrevivientes han convertido esos remanentes en un álbum final, In the End. Trabajando con su productor de muchos años, Stephen Street, tocaron junto a la voz de los demos de O’Riordan, lo cual podría ser desconcertante. “Fue un poco extraño escucharla a través de los auriculares”, dice el baterista Mike Hogan. “A veces había un descanso y podías escucharla, hablando”.

 

Ya que O'Riordan no había grabado las voces finales —lo que significa que faltaban algunas palabras— la banda acudió a una de las coristas de The Cranberries, Johanna Cranitch, para completarlas. No fue fácil. Lawler recuerda haber escuchado una canción particularmente conmovedora, la emotiva “Lost” y haberse puesto a llorar. “Cuando estábamos escuchando eso el último día”, dice, “simplemente no pude evitarlo. Perdí el control”.

 

A diferencia de muchos álbumes póstumos, In the End se siente como uno completo, con canciones donde O’Riordan se dirige a sus hijos (“A Place I Know”) y escapa de su dolor interno (“Catch Me If You Can”). “Quiero decir que ella podía ver el futuro”, dice Lawler. “Hubo algunas bastante conmovedoras, incluso más ahora que falleció”. La madre de O’Riordan, Eileen, dijo que estaba “encantada” de que el álbum estuviera listo, pero no pudo escucharlo. “Todavía no me siento lista para escuchar nada”, reconoce. “De nada sirve sentirse mal”.

 

No hay planes para que los miembros sobrevivientes salgan de gira con otro cantante o incluso toquen un concierto tributo. “La gente me ha dicho muchas cosas tontas, como, ‘Bueno, encuentra otro cantante’”, dice el guitarrista Noel Hogan. “Tal vez ellos piensan que están siendo amables. Pero no es algo que vamos a contemplar. Creo que la banda logró mucho, y creo que lo dejaremos con broche de oro con este álbum”.

 

 

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