octubre 17, 2020

El regreso de T Mathers

Sobrio y tan grandioso como siempre, Eminem reflexiona en torno a una vida dedicada al hip hop.

EXTRAÍDO DE RS128, ENERO 2014

Puede que se deba al cabello. No lo podemos ver debajo de esa gorra negra de militar que lleva, pero por primera vez en más de una década, Eminem ha decidido re-adoptar esa apariencia de rubio platinado tan característica de Slim Shady, de la que él mismo se apartó luego de vencer una adicción a las pastillas que por poco le mata. Tras la rehabilitación, su brújula emocional se había atascado en una especie de “sombría determinación”, pero ahora, a pesar de no haber cumplido con las fechas de entrega de su octavo álbum en estudio, The Marshall Mathers LP 2, el humor que despliega es arrebatadoramente juguetón. A lo largo de nuestra conversación hace una imitación de Yoda, rapea un fragmento de “My Name Is”, se carcajea, sonríe, se burla de sí mismo; todo aquellos que los demás pensaban había dejado muy atrás.

¿Qué sentiste cuando miraste en el espejo y volviste a ver ese pelo rubio?

Sentí como si hubiera vuelto a usar drogas. Fue un poco siniestro. Sin duda soporté épocas muy oscuras luciendo así, sobre todo porque no hacía más que tomar pastillas y babearme las ropas. Fue un periodo de mierda, así que creo que haber hallado la sobriedad y haberle devuelto su color natural al cabello constituían una manera de lavarme las manos. Teñirlo de negro uno o dos años después seguramente habría sido muy negativo, en mi caso. Pero ahora me siento bien, me he adaptado a la sobriedad. Y todo esto cobró sentido en cuanto las canciones se tornaron coherentes, así que me dije, ‘Al carajo’.

Suenas menos intenso en este disco que en Recovery, quizás más contento, más como solías ser.

Creo que me volví demasiado feliz o bromista o atolondrado durante la creación de Relapse (el álbum de 2009 que antecedió a Recovery). Todo era un gran chiste: los acentos, las cosas graciosas, la mierda que debía escandalizar a la gente, todo eso, que no tardé en agotar. Y, luego, con Recovery, lo que pensé fue: “Pongámonos serios un minuto, déjenme retomar la creación de canciones que transmitan emociones de verdad”. Pero poco después, el EP, Bad Meets Evil (una colaboración con Royce da 5’9”) me ayudó a abrir la mente. Me inyectó ese sentimiento que me permite hacer música sin restricciones. Y espero que este nuevo álbum dé cuenta de ello, de que es posible divertirse con la música. No quiero dar a entender que ya no habrá momentos serios, pero me he propuesto encontrar el balance correcto.

Y podríamos añadir que tu vida reciente ha sido mucho menos dramática que la del periodo anterior a Relapse y Recovery.

En este álbum no estoy levantándome luego de una sobredosis, y no sólo perdí a Proof, uno de mis amigos más cercanos. Esas épocas fueron brutales y por ello me dio la impresión de que debía abordar esos puntos en Recovery, como medida terapéutica. Ya sabes, extraño a Proof día con día, lo amo, me gustaría que estuviera aquí conmigo, todo el tiempo. Pero fue un periodo diferente.

¿Estás contento actualmente?

Tan contento como puedo estar, dadas las circunstancias, supongo.

Trabajaste con Rick Rubin en ciertas partes del nuevo disco y por ahí podemos notar una producción que recuerda al hip hop de antaño. ¿Qué opinas?

Algo que disfruto mucho de un tiempo acá consiste en experimentar con viejos ritmos break, con sonidos de esa índole, cosas retro, pero a fin de hallar una actualización. Ese rumbo ya lo había tomado mucho antes de que Rick decidiera involucrarse. Es pura nostalgia, la añoranza de una era en la que el hip hop era fresco y joven.

A grandes rasgos, los inventaban día con día.

Así es. Prácticamente todas las canciones que emergían podían dejarte sin aliento. Escucha “Rock the Bells”, de LL Cool J, ¡qué sonidos! Si hoy día se te ocurre programarla, algunos chicos podrían exclamar: “¿Qué es eso? ¿De dónde salió?”.

Además de la autobiografía de LL Cool J, nunca te has mostrado interesado por los libros, pero los cómics fueron parte medular de tu formación.

En realidad lo que admiro es el arte en los cómics. Me gustaba mucho la fantasía, las cosas imposiblemente extrañas. Algunos podrían decir que ciertas canciones mías son caricaturescas. Mi problema es que cuando leo algo, a menos que lo haya escrito yo mismo no puedo procesar nada. Creo que no cuento con la capacidad de atención que me permitiría tomar asiento para leer una frase. Mientras me sumerjo en la frase, todo lo que leo puede disparar un pensamiento, así que inmediatamente me pongo a considerar otras cosas y cuando llega el momento de leer la siguiente oración tengo que dar marcha atrás porque he perdido el hilo. Así que tengo que leer un párrafo por lo menos diez veces seguidas. Por eso no leo nada.

Mencionas mucho a Thor en este álbum. ¿Se trata de tu superhéroe favorito?

El Hombre Araña será por siempre mi favorito, pero pensé en Thor a causa de la película que estaban por lanzar. Además, me atraen sus problemas con el lenguaje y sus constantes inconvenientes. Thor no se siente a gusto en este mundo y puedo identificarme con esa sensación.

“Survival” sugiere que jamás te retirarás. ¿Sigues pensando de este modo?

Por el lado del hip hop, una parte de mí siente que yo podría seguir indefinidamente, mientras así lo desee. Eventualmente podría convertirme en productor de tiempo completo. Una parte de mí siente que quizás algún día podría preferir la creación de música tras bambalinas. Así que de un modo u otro, cuando entierre el micrófono siempre tendré algo que ver con la música. Me sirve como pasatiempo (risas). Bueno, esta idea es insuficiente. En realidad consume todo mi tiempo. Pero todos tenemos días en los que pensamos: “Mierda, estoy harto de tener que hacer esto”.

Estuviste a punto de morir a causa de una sobredosis de metadona. ¿Padeces algún efecto duradero a causa de la sustancia o la sobredosis? ¿Acaso hay algo que persista o que te preocupe actualmente?

No lo creo. Probablemente he rasurado unos cuantos años de mi vida. Tuve mucha suerte, sin duda. Creo que mi síndrome obsesivo-compulsivo empeora.

¿Hablas de un auto-diagnóstico o acaso algún doctor te lo ha señalado?

Es un auto-diagnóstico. Podría salirme con la mía y decirte que la culpable es la música, pero no tiene nada que ver con ello. En cuanto pude permanecer sobrio comencé a descubrir muchas cosas acerca de mí mismo. Por ejemplo, que si me ponía a correr en una banda electrónica, tenía que quemar 500 calorías, ni una más, ni una menos. Una parte de mí se pregunta: “¿Hago esto motivado por mi desorden obsesivo-compulsivo o por la sencilla razón de que no quiero ser derrotista?”. Pero luego me quedo pegado dos horas a los tambores de la consola de mezcla, diciéndome: “Esa tarola no está sonando bien”. Y nunca he sabido si esta actitud siempre estuvo ahí, pero reprimida por las drogas.

¿En qué momento comenzaste a abusar de las sustancias?

Desde el principio, cuando todo comenzó a acelerarse. Creo que comencé a abusar del alcohol, más que nada. Lo usaba como una muleta para la ansiedad que me provocaba subir al escenario. Nunca lo usé durante mi periodo de antros en Detroit, porque nunca tocaba ante más de 200 personas. Pero de pronto tienes que actuar ante 10 mil personas “¡Mierda! ¿Qué significa todo esto? Bebía para anular esta sensación. No quiero dar a entender que de no ser por la fama jamás me habría vuelto adicto. Obviamente poseo rasgos adictivos. Pero se trataba de algo específico: “Necesito esto para salir al escenario, no soporto que tanta gente me vea”. Pero lo que ocurre es que acabas haciendo la misma cosa seis, siete noches a la semana. Y tu cuerpo comienza a depender del químico y la ansiedad aumenta cuando te pones a pensar que quizás no te sea posible conseguir la sustancia. Y de pronto se vuelve demasiado. Me arrastraban de un lugar a otro, firmando autógrafos y cosas así. Yo no entendía nada.

Antes de ser famoso detestabas que se te quedaran mirando.

Eso iba más por el lado de “¿Acaso quieren pelear conmigo?” Pura paranoia. Siempre he bromeado diciendo que esto puede ser una carrera infernal para aquellos a los que no les gusta la atención.

En este álbum notamos una introspección tremenda, así como mucha auto-crítica, además de que da seguimiento al juego de máscaras-en-combate del álbum original. ¿Qué te condujo por este sendero?

Mira, estoy al tanto de lo que la gente dice y siente acerca de ciertos aspectos del lenguaje que suelo implementar, acerca de los temas que rapeo y los asuntos que les muestro. A veces prefiero decir cosas acerca de mí mismo que sé que los demás piensan, a fin de aventajarles. Sea como sea, las líneas que separan a los personajes comienzan a borrarse. Hace unos días, Slim Shady quemó mi desayuno. Y lo hizo con mucha saña.

Entre otras cosas, eras adicto a las pastillas para dormir. ¿Tenías algún problema para dormir de noche, quizá desde la infancia?

Creo que todo eso comenzó junto con mi carrera artística, precisamente cuando firmé contrato con Dre. Estaba pensando acerca de cierta noche, estaba en California y no estaba durmiendo, sino escribiendo, porque quería hacer mi mejor esfuerzo a fin de impresionar a Dre. Fue cuando apenas comenzaba a desarrollar un problema con las drogas y quizá otro con la bebida, porque de no haber elegido las pastillas sé que me habría convertido en un alcohólico de tiempo completo. Comencé a tener problemas para dormir a causa de las presiones inherentes a la necesidad de ser puntual con las presentaciones y a tener que ser excelente en todo, porque el mundo entero tenía puesta su mirada en mí. Y una idea cruzaba por mi jodida y retorcida cabeza: “Quieren que fracases, Marshall. Te están observando, esperando tu caída”.

¿Duermes mejor ahora?

A grandes rasgos, creo que sí. De cuando en cuando paso noches en vela, acostado en la cama, pensando: “Tengo que levantarme. Tengo que plasmar esta idea para una canción”. Sigo utilizando una libreta y una pluma porque si surge una idea, tengo que escribirla enseguida. No confío en los teléfonos ¿qué pasaría si lo pierdo o si por accidente elimino lo grabado? A lo largo de los dos años que me tomó este álbum yo no salía sin mi pluma y mi libreta, independientemente de si las necesitaba o no.

Nunca has hablado con tu padre. ¿No te serviría para cerrar el círculo confrontarlo y decirle por lo menos lo que opinas de él?

Una parte de mí está de acuerdo con eso. Pero no es algo que me queme pensando. Vamos, estoy bien.

Rapeas acerca de perdonar a tu madre en “Headlights”. ¿Crees que con el tiempo has logrado verlo todo bajo una luz distinta?

Claro, uno comienza a desarrollar otras perspectivas. Muchos atraviesan por infinidad de cosas a la largo de sus vidas, careciendo de una cosa u otra y creo que lo importante es saber hacer algo con ello. Diré lo siguiente: la amo porque es mi madre. Siempre la amaré.

Eres sumamente cuidadoso en lo referente a la privacidad de tus hijos. ¿Te arrepientes de haber atizado la curiosidad del mundo mediante la transformación de Hailie, Kim y tu madre en personajes para tus canciones?

Bueno, en retrospectiva todo se ve claramente. En esas épocas tenía que lidiar así con mis asuntos. No me preocupaban las consecuencias, ni sabía si algo era bueno o malo. Es cierto, a veces me parece que le he concedido un espacio excesivo a los demás, que mencioné muchos asuntos personales que quizá debí callarme. Pero uno siempre desconoce su propio alcance. Obviamente, ahora sé que soy famoso. Internamente, estos son los demonios contra los que debo pelear, pensando cosas como “¿qué tan famoso soy en realidad? No debo decir esto, no debo decir aquello”.

Has dicho que estás seguro que no volverás a enamorarte. ¿No es eso un poco triste?

Bueno, en realidad no tengo idea. Quiero decir que no sé si podría o si me es imposible, etcétera. Por ahora, lo único que me interesa es el rap y entre eso y mi manera de enfocarme en mi carrera y la paternidad, no paso de ser una rata de laboratorio. Pero quizás un día encuentra la solución.

Dijiste que te sientes tan feliz como puedes estarlo, dadas las circunstancias. Tu vida es intensa y productiva, pero un tanto enclaustrada. Trabajas, eres padre y ya. ¿Te basta con esto?

No tengo por qué ponerme a gritar, “soy tan feliz, ¡soy un tipo jodidamente feliz!”. Pero sé que puedo dedicarme a lo que amo. No amo todos los aspectos de lo que hago, pero estoy viviendo el sueño que siempre quise concretar, sobre todo en lo referente a la creación de hip hop. Me siento bien, por lo pronto. Sé que lo que se piensa es que no salgo mucho o que no hago las cosas. Pero puedo realizar algunas cosas cotidianas. No todo sale como yo quisiera. Pero si hago algo o voy a algún lado, no tengo por qué anunciarlo. No me metí en esto para tener atención y sé que suena ridículo pero lo único que quiero, mi sueño más importante, es ser respetado por otros MC, por mis colegas, que KRS-One diga: “Yo, qué locura”.

Mia Farrow, por alguna razón, envió un tuit hace no mucho: “He SUPERADO a Eminem”. ¿Te gustaría responderle?

(Hace una pausa) Yo también he conseguido superarme.

Escucha la edición de lujo de The Marshall Mathers LP2, de Eminem:

En este articulo:
http://rollingstone.mx/
Sushi Roll

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