En una fría noche, en medio del impresionante debut de David Byrne en Broadway, American Utopia, el ex Talking Head le dice a la audiencia que se levante y baile. Ya ha interpretado versiones exuberantes de “Once in a Lifetime” y “Born Under Punches”, pero la multitud está sentada. La gente parece tener la impresión errónea de que esto es como cualquier otra producción. “La gente no sabe si puede bailar o si los de seguridad irán a apuntarles con sus linternas”, dice Byrne unos días después. “Cuando les digo que pueden hacerlo, es como si hubiera sacado el corcho de la botella”. 

Es más o menos el mismo Byrne de siempre, pero con un traje de tamaño regular, ofreciendo soliloquios brillantes sobre el voto, mientras que 11 músicos de apoyo tocan una mezcla de éxitos de Talking Heads y canciones en solitario. 

Muestra (es lo que Byrne espera) cómo las personas pueden trabajar hacia su visión igualitaria de la utopía. “Todo el mundo tiene un escaparate”, dice. “El público puede experimentar un tipo diferente de orden social. Eso tiene un gran impacto”. 

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