septiembre 25, 2020

Cuando Prince estaba en su mejor punto

Una reedición deluxe de 'Sign O’ The Times' reimagina un clásico de los años ochenta.

Prince

Sign O’ The Times (Super Deluxe Edition)

Warner Bros.

Esta nueva edición deluxe del opus de Prince de 1987, Sign O’ The Times, es la imagen de un artista transformando al mundo entero en su patio de juegos personal. El álbum doble Sign O’ The Times fue una novedosa mezcla –de funk, pop, rock, R&B y gospel– sobre amor, sexo y Jesús que pudo haber sido un desastre, pero acabó siendo una obra maestra, unida por algo más que el mero talento de Prince. Su gran falta de enfoque fue su más grande fortaleza.

Se ve todavía más como un logro después de examinar las casi cuatro horas de material previamente inédito. Prince no tenía una sola visión: Estaba grabando canciones para un álbum doble llamado Dream Factory; un triple álbum titulado Crystal Ball; un proyecto aparte en el que aceleró su voz como ardilla y se llamó a sí mismo Camille; un musical que sabiamente abandonó; un proyecto de Bonnie Raitt; una colaboración con Miles Davis; y más y más. Es imposible seguir su proceso de pensamiento, y eso es lo que hace tan emocionante encontrar los diamantes que dejó en la bóveda.

Su original “I Could Never Take the Place of Your Man”, de 1979, rockea tan duro como The Cars, haciendo aún más impresionante el hecho de que se haya convertido en una gran canción pop en Sign. De igual manera, sus borradores muestran cómo “The Ballad of Dorothy Parker” pasó de ser una rutina de ejercicio de corno metálico, a la oscura historia del LP sobre Prince desviando el afecto de una mujer; y cómo “Strange Relationship” evolucionó de una fusión india raga funk (como si George Harrison se hubiera metido en George Clinton) al tenso baile incendiario de Sign.

Por el contrario, hay también muchas grandes pérdidas –canciones que pudieron haber sido éxitos, si tan solo las hubiera lanzado. Construyó el funk de “Emotional Pump” con slap de bajo y cornos P-Funk; y la envió a Joni Mitchell (quien, por obvias razones, la rechazó), pero desborda poder morado. El cuarteto de canciones que escribió para Raitt –incluyendo a la juguetona “Jealous Girl”, que también ofreció alguna vez a The Bangles– muestra la sutileza con la que podía mezclar blues rock tradicional con cornos de James Brown.

Hay algunas fallas que se filtran en la mezcla. “Can I Play With U?”, que envió a Miles Davis para un solo, está demasiado saturada como para mostrar la grandeza de cualquiera de los dos. Hay también un fuerte cociente de improvisación de jazz a la Zappa durante todo el tema, que aburriría hasta a los más grandes fans.

El material en vivo del set incluye un concierto en Holanda de 1987 y un DVD en vivo, que ofrece otra revelación: material no editado de una fiesta de año nuevo de 1987 en Paisley Park. Para el final, Prince hace dueto con Sheila E en una versión de media hora de “It’s Gonna Be a Wonderful Night”, con una aparición de Miles Davis, alrededor de quien Prince casi solamente baila –el rey de su mundo ocupándose de sus propios malos asuntos.

Escucha la súper edición de lujo de Sign o’ the Times:

En este articulo:
Sushi Roll

Te puede interesar

Video