Junio 01, 2019

Cómo Carly Rae encontró un nuevo amor y sonido

Su próximo álbum está lleno de dance pop brillante. Todo lo que se necesitó fueron cuatro años, una ruptura y 200 canciones.

POR Brittany Spanos

Amy Harrity para Rolling Stone

"Tienes que prometer que no vas a pensar que soy una maníaca”, dice Carly Rae Jepsen, sentada en la sala de su casa de estilo español en el lado este de Los Ángeles. Una sonrisa diabólica se extiende en su rostro, que en estos días está enmarcado por un corto cabello rubio en lugar de su característico cabello color caoba. Ella deja su tasa de té, salta de un lujoso sofá azul y corre hacia el comedor. Cuando regresa, está sosteniendo unas cartulinas grandes y resistentes.

 

En la más grande, garabateados en diferentes colores y rodeados por un ramo de notas adhesivas, se encuentran los títulos de casi 200 canciones que Jepsen escribió para Dedicated, su cuarto álbum (que lanzó el 17 de mayo). Su último tracklist está en la cartulina más pequeña. Son más o menos dos docenas de canciones.

 

 

Jepsen, de 33 años, está tratando de adivinar el siguiente movimiento en una de las carreras más extrañas del pop moderno. Pasó de las noches de micrófono abierto en su nativa British Columbia a un tercer puesto en Canadian Idol a un debut folk en 2008. Dos años más tarde, cambió al dance pop e hizo “Call Me Maybe”, que pasó nueve semanas en Número Uno y es probable que todavía esté atrapada en tu cabeza. Pero el álbum en el que apareció, Kiss, fracasó, y Jepsen parecía destinada a convertirse en un one-hit wonder, hasta que volvió a cambiar de rumbo, trabajando con productores independientes (Dev Hynes de Blood Orange, Rostam Batmanglij de Vampire Weekend) para Emotion de 2015.

 

El resultado fue un excelente álbum que le dio un brillo con sabor a los ochenta a su pop burbujeante; no fue un éxito masivo, pero fue directo, canciones sencillas sobre el desamor y el renacimiento le otorgaron a Jepsen un culto muy devoto, memes inspiradores, conferencias académicas, incluso un espectáculo anual de drag llamado Carlyfest. Sus base de fans —llena de millennials, miembros de la comunidad LGBTQ y escritores— publica con sinceridad todos los sentimientos que las canciones de Jepsen les dan y comienzan movimientos para, por ejemplo, darle una espada a Jepsen sin más razón que creer que ella, más que nadie, simplemente se merece una.

 

Carly no estaba planeando una gran reinvención para Dedicated; el concepto original era “disco chill”, canciones que se podían reproducir en una fiesta relajada. Pero hacer el LP fue un proceso decididamente de desconexión. Como indican las cartulinas, Jepsen puede ser obsesiva. Ella tiene un don y una maldición: nunca experimenta el bloqueo del escritor, por lo que su proceso creativo es casi interminable. "Rara vez escribo una canción y digo: '¡Ya está terminada!'", admite. "De alguna manera es mi pasión y obsesión, decir '¡Encontré la letra!' a altas horas de la noche. Envidio a los compositores que dicen: 'Sólo escribí esto y lo puse en el álbum'", dice. "Yo pienso: '¿Cómo duermes en la noche?'".

 

Jepsen es una adicta al trabajo autoproclamada; cuando se le pregunta qué hace fuera del trabajo, dice que esa es una "pregunta aterradora". Después de que salió Emotion, se mantuvo en un movimiento casi constante. Hizo una gira tanto como estrella principal como acto de apertura de estrellas como Katy Perry, e interpretó a Frenchy en la producción en vivo de Grease de Fox, para la que interpretó una nueva canción (la chica de pelo rosado no tiene un solo en la producción original; con Jepsen en el papel, eso cambió).

 

Al entrar en el nuevo álbum, Jepsen pensó en la forma en que escucha la música: por lo general, la escucha en segundo plano mientras limpia o incluso cuando hace una entrevista (su artista favorita, Billie Holiday, suena desde un tocadiscos al lado de un oso de peluche de tamaño humano que Jepsen jura es un accesorio inusual en su casa). De ahí el término "disco chill" y el título, medio en broma, Music to Clean Your House To.

 

Jepsen sabía que quería trabajar fuera de la multitud habitual de escritores pop de Los Ángeles. Cuando comenzó a crear Dedicated, estaba literalmente por todos lados: varios viajes a Suecia para trabajar con miembros del colectivo de Max Martin, un viaje a Nueva York para trabajar con su viejo amigo Jack Antonoff, quien coescribió "Want You in My Room"; y dos viajes a un campamento de compositores en Nicaragua de Neon Gold Records. Allí, conoció a Captain Cuts, un trío de producción conocido por "Shut Up and Dance" de Walk the Moon y sus conciertos regulares como DJs en las queridas fiestas de Emo Nite en Los Ángeles. Cuando no estaban surfeando ni bebiendo, Jepsen y Captain Cuts elaboraron canciones como "Now That I Found You".

 

En 2017, finalmente decidió tomarse un descanso. Reservó un viaje de tres semanas a Italia, pero cuando su asistente le preguntó si quería un segundo boleto para su novio de dos años, el fotógrafo David Kalani Larkins, su reacción inmediata fue: “Sin pensarlo, dije: ‘No, sólo uno’. Me di cuenta de que algo malo iba a pasar”. Jepsen y Larkins se separaron, y el viaje se convirtió en su Comer, rezar, amar personal — aunque fue una versión casi maldita cuando se dio cuenta de que dejó sus tarjetas de crédito en Los Ángeles. "Gran parte de mi viaje fue algo así como si fuera un corderito que sigue a todos", dice ella. "Era importante viajar sin ningún tipo de guía y salir a cenar sola".


Ella agradece a Georgio, su anfitrión de Airbnb en Roma, así como a Carla, la esposa del hombre que dirigía un hotel donde Jepsen se hospedó en Positano, en la costa de Amalfi. Después de unos tragos, Carla condujo a Jepsen en una motoneta mientras llevaba puestos tacones de aguja. "A mitad de nuestro viaje, cuando el sol estaba detrás de su motoneta, pensé: 'Podría morir si ella tomaba un par de cócteles más'", recuerda. "Parte de mí [penso]: si así es como me muero, ¡Increíble!".

 

El viaje tuvo un gran impacto en Dedicated. “Disco chill” dio paso a una colección de grandes emociones y melodías brillantes que sugieren que Jepsen podría ser la nueva reina de la catarsis en la pista de baile. El sencillo “Party for One” es una celebración superpegajosa de estar solo (y, posiblemente, de la masturbación). La canción homónima en realidad no llegó a estar en la cartulina final, pero la canción resumió las fuertes emociones del álbum. Jepsen la escribió para su nuevo novio, un músico británico que conoció en Nicaragua. Él había estado “pasando por algo difícil”, dice, y es una canción sobre “lo que es luchar por alguien”.

 

Las canciones de Jepsen han estado obsesionadas con las maquinaciones del romance, una preocupación que se remonta a su infancia. Sus padres, ambos maestros, se divorciaron cuando ella era pequeña, pero vivían a sólo 10 minutos el uno del otro. Jepsen y su hermano cambiaban de casa cada dos días. “Tenían reuniones familiares una o dos veces al mes para hablar sobre la hora de irse a la cama y quién estaba castigado”, dice, señalando que su madre era más hippie y su padre más conservador. “Esto provocó mi fascinación por la dinámica del amor y lo complicado y funcional que puede ser”.

 

Ahora, después de unas cuantas rondas más de refinar sus cartulinas, Jepsen finalmente está lista para dejar que Dedicated salga al mundo. “No sé qué va a pasar”, dice, “pero se siente tan divertido haber trabajado incansablemente en algo que va a existir”.

 

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