noviembre 30, 2020

Cat Stevens, la hora del té

50 años del álbum 'Tea for the Tillerman' de Cat Stevens.

Voy a contar una historia de la que no tengo un recuerdo personal, pero la escuché tantas veces de Alejandro que me la se de memoria: tendría dos años y medio y agarrado de su mano, entramos a una tienda de discos en la calle de Insurgentes. Imagino que entre tanto material, lo sobresaliente (por el año) era el Some Girls de The Rolling Stones, Outlandos Dámour de The Police y el Road to Ruin de Ramones. La oferta en cuanto a rock anglosajón era basta y del lado nacional Dangerous Rhythm y Three Souls In My Mind eran punteros de una escena que iba nacionalizandose.

La cuestión fue que mi Papá me dió “chance» de escoger dos discos (los que yo quisiera) para regalármelos y ahí me tienen a toda velocidad entre los pasillos de la tienda como si estuviera contra reloj. Imagino que la gente que veía a un niño corriendo entre anaqueles entrecerraba los ojos pensando que me iba a descalabrar en alguna vuelta cerrada de frente a una de las esquinas metálicas de los muebles.

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Aún tengo los dos discos que ese día escogí y quiero platicar esta historia por que “chance» así podamos entender (aún no lo logro) cómo nuestros gustos que parten de un punto común, toman caminos tan variados y se inclinan para uno u otro lado. Escribo esto por que una de esas dos elecciones es mi disco favorito. El otro no, el otro me parece un disco malo donde de las 10 canciones, solamente la última del lado B ha sobrevivido al tiempo: “Rock and Roll All Nite» del Dress to Kill de Kiss es la punta de lanza de esa escena glam de ese rock bien ejecutado pero mal producido. La historia es sencilla. Ese disco se grabó en 1975 en Casablanca Records, una disquera de Los Ángeles, donde a falta de presupuesto, Neil Bogart (presidente de la discográfica) se lanzó a producirlo. El resultado se puede escuchar en 10 temas de 2:50 mins en promedio, donde no vale la pena hablar de lo musical, sino de esa magnífica fotografía de la portada que tomó Bob Gruen donde se ve a los cuatro músicos maquillados vistiendo trajes de alta costura en la esquina de la 23 y la Av. Octava, en Manhattan.

‘Tea for the Tillerman’ de Cat Stevens.

Al otro disco (mi favorito entre todos los que tengo) le he comprado una funda de plástico, no sé bien si para tratar de proteger esta historia o el cartón que tiene manchas de pintura al óleo y las esquinas desgastadas con remiendos de masking-tape en el intento de alargar la vida de un objeto que a simple vista es fácilmente reemplazable por otro igual. Pero no sería igual. Sé de memoria en cuál canción brinca la aguja y donde hay una variación en la velocidad por la deformación del vinil en años. Esos sonidos son para mí tan importantes como las notas de las canciones o la letra que vienen dentro. Son ruidos externos que me ayudan a identificar la legitimidad de ese único disco y que al paso del tiempo se han integrado al sonido mismo del álbum.

Disco que se publicó el 23 de noviembre de 1970 (sorprendentemente en abril de ese mismo año había salido su disco anterior, lo que habla de la capacidad de composición y el ritmo de trabajo del compositor que tenía mas de 40 canciones escritas, a raíz de más de un año de convalecencia de haber padecido tuberculosis, en 1969) y donde le escribe el primer sencillo, “Wild World» a su ex novia, a quien en el disco pasado dedicara “Lady D’Arbanville», también primer sencillo y aún de novios. Patti D’Arbanville no podría imaginar que ambas canciones sonarían 46 años después en un concierto y con Chris Cornell en la voz, como invitado.

La producción estuvo a cargo de Paul Samwell-Smith, ex bajista de The Yardbirds y se nota en lo cuidado de la selección, en los arreglos de las canciones respecto a las originales o a los demos (se puede notar esa diferencia en una edición Delux del disco, que apareció remasterizada hace poco) y en ese sentido de “obra completa» que le dieron al disco: un trabajo circular (como gato que se persigue en círculos, tratando de morder la propia cola).

Mi canción favorita es “Father and Son»; un diálogo donde un padre le da recomendaciones a su hijo que quiere enrolarse en el ejército, en vez de atender la granja familiar y que escuchaba leyendo la letra que venía impresa en la cubierta trasera del disco. En esa época yo no hablaba inglés, así que no entendía el texto, pero me dejaba llevar por la métrica de las sílabas y aprendí a disfrutar una canción (o muchas) de las que no comprendía el significado.

No sé por qué se volvió mi disco favorito, pero no me he cansado de escucharlo y cuando es desde un CD imagino los sonidos faltantes que si vienen en mi vinil. Frecuentemente regreso a él y esas notas me devuelven a aquellos años donde el disco giraba en la tornamesa Stromberg-Carlson que había en la casa de mis padres. No olvidemos que ha pasado medio siglo de la grabación de ese material que sigue sonando notablemente bien, considerando los alcances técnicos de aquellas épocas y las limitaciones tanto comerciales como ideológicas (Stevens se convirtió al Islam justo un día antes de Navidad de 1977 y adoptó el nombre de Yusuf, que significa José).

Este 2020 se cumplen 50 años de ese maravilloso Tea for the Tillerman de Cat Stevens y ya se han re grabado las mismas canciones que vienen en el disco original, dándoles una mayor orquestación y utilizando la tecnología a su favor. La portada de esta edición homenaje a su antecesor y sigue siendo la hora del té (cualquiera que esta sea) y la vajilla es la misma (con su ribete azul a la orilla). El bote de leche se mantiene sobre la mesa y unas botas grandes asoman bajo el mantel. También se mira un relámpago en la lejanía y los dos niños continúan jugando junto a ese gran árbol, sólo que esta vez, Grady y Timmy tienen unos audífonos y un celular desde donde toman una foto, respectivamente. Es de noche y el Tillerman bebe unos sorbos ataviado de un uniforme espacial que nos recuerda al Mayor Tom, de Bowie. ¿Quién sabe? Tal vez la única manera de darnos cuenta de que todos vamos en la misma nave es a través de la música y sus recuerdos.

Escucha Tea for the Tillerman 2, 50 años después del álbum original de Cat Stevens:

En este articulo: Cat Stevens
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