febrero 4, 2021

5 recomendaciones para tener buena salud a través de la música

La importancia de escuchar música para mantener la cordura mental.

La conexión entre la música y el estado de ánimo es algo que cada persona ha experimentado. Los recién cortados recuerdan a sus ex, repitiendo alguna balada desgarradora de Sam Smith, mientras que del otro lado del espectro, una rutina pesada de ejercicio es punto cero para el fuego implacable de AC/DC. Al mismo tiempo que la voz de Billy Joel acompaña a un grupo de amigos viajando en carretera o el reggaetón suena fuerte en los audífonos de quien está bailando a solas en su cuarto. Las canciones más repetidas rinden testigo a momentos de aprendizaje, recordándonos siempre la enorme capacidad que tenemos de sentir.

En todas las épocas en la historia de la humanidad y en todas las sociedades del mundo, la música ha permitido la expresión y la conexión humana. Más que solo un medio para expresar emociones, nos ha mostrado que también puede alterarlas. Investigaciones sugieren que la música puede aportar beneficios psicológicos, un claro indicio de que se trata de algo más que solamente una forma de entretenimiento. Es cierto que comparten paralelas: en la música y en la salud mental, se cuentan historias de resiliencia, fortaleza y adversidad. ¿Por qué será? ¿Qué es lo que convierte a la música en una fuerza tan potente para la sanación? Estudio tras estudio, los vínculos entre la música y el bienestar se confirman al investigar sus efectos sociales, emocionales, mentales y neurológicos.

El informe del Global Council on Brain Health (GCBH), llamado Music on Our Minds, destaca las investigaciones que han demostrado el efecto positivo de la música en el bienestar emocional, incluyendo la mejora del estado de ánimo, gestión del estrés, disminución de la ansiedad y la depresión. Suzanne Hanser, colaboradora del informe y profesora de musicoterapia en Berklee College of Music, afirma: “Hay muchos mecanismos que explican el poderoso impacto que puede tener escuchar una pieza musical», continúa. “La música que sonó en tu boda o en un servicio religioso, o incluso en un concierto al que asististe o en un baile en el que estuviste, esa música se conserva por esas vías neuronales que conectan esa música con sentimientos realmente positivos», comentó la presidenta de la Asociación Internacional de Música y Medicina (IAMM).

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La música ha llevado al mundo de la mano por tiempos de incertidumbre a través de las eras, renaciendo cada vez que enfrentamos una crisis global o personal. El efecto de ella en el estado anímico de las personas está escrito en la historia. Hasta Platón, uno de los filósofos más reconocidos de la historia griega, se declaró fan de la música, nombrándola “la medicina del alma». Su constante evolución trae consigo un regalo para la humanidad: todos pueden formar parte de ella. Para quienes sufren de alguna enfermedad mental, la música puede ser la luz al final de un túnel oscuro y una forma de expresión que va más allá de solo palabras.

Aunque la ciencia confirma los beneficios de ella, queda una duda práctica: ¿Cómo se puede aprovechar y utilizar la música para mejorar la vida? ¿De cuánto es la dosis? Depende de la persona, ya que cada quien mantiene una relación diferente e íntima con la música. Ya sea declarándose campeón del karaoke, aprendiendo a tocar un instrumento o simplemente hacer playlists para ducharse, todas las personas pueden encontrar un lugar en el mundo de la canción y la melodía. Para quienes aún no encuentran lo que hace su corazón cantar, aquí cinco ideas:

Explorar tecnologías nuevas

Hoy en día, las aplicaciones para escuchar, crear y usar la música abundan. Los servicios de streaming permiten personalizar y compartir playlists al tiempo que el algoritmo sugiere nueva música que descubrir, mientras que programas de creación como Garageband y Musyc ofrecen una plataforma tanto a profesionales como principiantes. Para quienes prefieren leer sobre la música que crearla, existe Magzter o PressReader, servicios de suscripción a revistas que ofrece acceso ilimitado a publicaciones digitales sobre música (entre ellas Rolling Stone México).

Recordar es volver a vivir

Escuchar la música que reconforta, que evoca recuerdos y asociaciones positivas puede mejorar el estado anímico. A parte de liberar dopamina y mejorar la respuesta cerebral, escuchando música puede transportar y dejar enseñanza. Hacer una playlist de las canciones que fueron soundtrack en un momento importante de la vida puede contribuir a encontrar un cierre cuando los recuerdos son agridulces. Aunque es imposible que la experiencia de vida sea universal, hay algunas canciones que despiertan un sentimiento de nostalgia en cada esquina de la tierra, sin importar la edad o las preferencias. Como ejemplo, hay pocas personas que no reconocerían inmediatamente el emotivo “What a Wonderful World» de Louis Armstrong, una canción que toca la fibra sensible de la vida.

Ejercicio que no pesa

Bailar y moverse al ritmo de la música son actividades que, aparte de ser formas de ejercitar y activar el cuerpo, pueden aliviar el estrés y crear conexiones sociales. No se necesita ir a un estudio para brincar, girar, estirar y agitar el cuerpo: basta con un par de audífonos y un espacio para expresarse.

Aprender a tocar un instrumento

Entre los más comunes están la guitarra y el piano, sin embargo, hay muchas opciones que pueden hacer que el aprendizaje se sienta más intuitivo y simple. Para los inquietos que buscan dónde dirigir su energía, los instrumentos de percusión y los bongos pueden ser una buena opción. Si la guitarra parece intimidante, aprender algunos acordes en un ukelele puede ser un buen punto de partida. También la voz es un instrumento, y muchas veces, cantar es la forma más sencilla de empezar. Aprender a tocar un instrumento puede mejorar la autoestima y la actividad cerebral, regalando una sensación de logro.

‘Playlists’ con propósito

Uno de los atractivos de los servicios de streaming es poder compartir y comparar listas de reproducción. Además de esto, se puede sacar provecho y hacer playlists que atiendan a necesidades y estados de ánimo específicos. Seleccionar canciones de forma activa e intencionada en listas organizadas por mood puede ser una forma útil de ejercer un control sobre los sentimientos. Cuando las personas se concentran en las coincidencias entre lo que sienten y lo que escuchan, es fácil hacer listas de reproducción que van desde música para despertarse, energizarse, para los buenos momentos, los malos, y todos los demás. Utilizar la creatividad al momento de nombrar, describir y confeccionar playlists ayuda a la regulación del estado de ánimo.

Las formas en que las personas pueden experimentar y formar parte de la música sólo están limitadas por su imaginación. La ciencia lo dice: la música cura. Beneficia al cerebro, al cuerpo, al espíritu y fomenta los vínculos sociales que une a las personas. Investigadores del Departamento de Psicología de la Universidad McGill han descubierto que escuchar música desencadena la liberación de varios neuroquímicos que juegan un papel en la función cerebral y la salud mental. Entre sus efectos, potencia emociones y sentimientos, alivia males y da voz a quienes no pueden expresarse mediante solo palabras. Dondequiera que haya música, también puede haber sanación.

Escucha Las 100 mejores canciones del siglo:

En este articulo: Música y salud
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