En la segunda mitad de la década de los años ochenta, la Ciudad de México cayó en un sube y baja de emociones y expresiones sin precedentes. Aún con las heridas frescas de aquel trágico 19 de septiembre de 1985, particularmente en la dolida capital de México floreció un movimiento artístico urbano que devolvió la esperanza y el color a una ciudad que se estaba poniendo de pie nuevamente. En 1987, ocurrió un accidente que marcaría la vida de un muchacho que, con su guitarra, decidió asistir a un concurso de talentos en el que el presentador del show leyó mal el programa del evento y dijo: “Les presento a El Haragán presentando la canción ‘Luis Álvarez’”. Lo que nunca imaginó ese chico –que desde que tenía 10 años comenzó
a componer– era que ese error no sólo iba a ser su estilo de vida, sino que iba a marcar la vida de miles de personas con la música de uno de los grandes íconos del rock mexicano, quien cumple 30 años de trayectoria y los celebrará el 19 de abril con un majestuoso concierto en el Auditorio Nacional con 30 historias hechas canción de El Haragán y Cía. 

“La unión que se vivió después del terremoto de 1985, trajo una explosión de arte y cultura en todo el país, y salieron las bandas que hasta la fecha son las que han dejado huella. En ese tiempo, se va forjando El Haragán, voy consiguiendo un nombre que en un principio y por cómo se dieron las cosas, no me gustaba, luché por quitármelo, me puse: Shaman, La Urbe, Lucas, Luis Álvarez, me puse hasta Los de Abajo cuando aún no existía el grupo; pero la gente me identificaba y me decía que El Haragán era mi nombre y pues a regañadientes lo acepté. Y al final del día, es un nombre que es de la buena suerte y funciona bien”, recuerda Luis Álvarez. 

Una de las más curiosas historias entre las muchas anécdotas en su camino, sin duda es la del nombre. Beto Fink, un diseñador amigo de Luis, relaciona lo que sucedió en ese concurso de talentos con el desaparecido festival Valores Juveniles, Bacardí y Cía. y no sólo utiliza la misma tipografía para el nombre de El Haragán, sino que incluye el “y Cía” y lo complementa con un logotipo muy similar, sólo que decía: “Valedores juveniles”. Así comenzó una trayectoria con objetivos claros y retos ambiciosos, que han mantenido a El Haragán y Cía en el gusto de la ciudad, el país, del continente y hoy en día, también de España. 

“Salimos el 11 de diciembre de 1989, refrescando la escena del rock mexicano en ese momento. Corrimos con mucha suerte porque inmediatamente fuimos parte del gusto popular. A partir de ese momento, me he reinventado como músico y como persona, sin perder la esencia del grupo. Seguimos contando historias con las que la gente se identifica, sin importar del país que sea. Estamos preparando una gran fiesta de aniversario, una celebración única con varios invitados especiales y echando la ‘casa por la ventana’ porque queremos hacer historia con este concierto. Nunca han visto a El Haragán y Cía como lo van  a ver.

Entregaremos todo, como lo hemos hecho siempre. Y vamos a seguir dejando nuestro granito de arena para que nuestra gente tenga momentos para disfrutar, y sea una mejor sociedad”, concluye Luis. 

Relatos de urbanidad actuales, evolución musical, madurez personal y con el sello de ser el haragán más trabajador, Luis Álvarez, El Haragán y Cía, entiende la responsabilidad que tiene como referente de la cultura en la ciudad. Fomenta experiencias inolvidables que le den a “la banda” momentos de felicidad que deberían ser permanentes y ponernos alerta para hacer algo, porque como canta Luis, “hay un niño ahí tirado en el vicio/ en avanzado estado de ebriedad”.