Ke$ha es una salvaje rapera blanca, bebedora de Whisky, cuyo primer álbum, Animal, está lleno de historias reales sobre “orinar en una Dom Pérignon”, andar de fiesta en bares transexuales y ser golpeada por hombres maduros. En su éxito número uno “Tik Tok”, canta sobre los chicos tratando de tocar su “basura” y cepillarse los dientes con Jack Daniel’s después de una larga noche alocada. “Sólo escribí un disco sobre lo que vivo”, dice Ke$ha, cuyas letras fueron inspiradas por cuatro años de desenfreno en Los Ángeles. “Fue un fin de semana perdido”.
La cantante de 22 años de edad ya es la estrella de pop que estalló en 2010 con su súper pegajoso electro pop de sonidos y ambientes hedonistas, que ayudó a Animal a tumbar a Susan Boyle del número uno a mediados de enero. “Estoy emocionada de que no tengo que servir más mesas, porque lo odio con una pasión ardiente”, dijo, agregando que la “$” en su nombre es irónico, porque nunca ha estado interesada en el dinero. “Esperaba convertirme en pop star antes de que el mundo termine en 2012”.
Nacida en Los Ángeles, Ke$ha Sebert se crió en Nashville. Ke$ha ha heredado el ambiente salvaje y artístico de su madre, Pebe, una madre soltera (no está segura de quién es el padre de Ke$ha) que apoyó a su hija con cheques de bienestar social, cupones de alimentos y regalías esporádicas de un country dramático que co escribió llamado “Old Flames Can’t Hold a Candle to You” (fue un hit de Dolly Parton). “Ella es la chica mala original” dice Ke$ha de su madre. “Somos como las mejores amigas”. “Puedo llamarle y decirle ‘¡Anoche le di una mamada a este tipo!’ y ella me dirá: ‘Ke$ha, ¡eres una prostituta!’”.
Para Ke$ha ser escandalosa no es un acto, es una filosofía. Pasó su Navidad en México, en la Península Maya, para estar en contacto con su animal interno. “Voy a la selva al menos una vez al año para alejarme de los seres humanos”, dice. “La sociedad nos ha enseñado a reprimir ciertas cosas, pero si quiero hacer algo dejo que el animal interno lo asuma, no importa cuan inhibido o irreverente sea. ¿A quién le importa? Los locos son los que hacen que la vida sea interesante”.






